22 de julio de 2017 | Carlos Serrano Gonzalez

Bien común. Realidad o Entelequia?

Carlos Serrano Gonzalez
Carlos Serrano Gonzalez
He vivido momentos difíciles en nuestra nación, y todos como consecuencia de dictaduras que imponen leyes partidistas que no buscan directamente el “Bien Común y General” de los ciudadanos. Viví y sufrí en propias carnes la dictadura franquista, llegando incluso a autoproclamarse “caudillo de España por la gracia de Dios” (sin reconocer que lo era por la “gracia de las armas”), y ahora otros se proclaman “defensores de la democracia” actuando de igual forma dictatorial, con una corrupción incrustada en las más altas esferas y a la que nadie pone fin, justificando su actitud en “que han ganado las elecciones”.

Ello nos obliga a preguntarnos: Existe en nuestra sociedad y en nuestros dirigentes una búsqueda real del “bien común” o, por el contrario, todo es una entelequia (sociedad ideal que sólo existe en la imaginación) promovida por los poderosos que, en un alarde estratégico de buen marketing, se esfuerzan en tenernos entretenidos y apaciguados al resto de los ciudadanos de a pié?

Si miramos detenidamente a nuestro alrededor y analizamos las situaciones reales de los miembros de la sociedad en que vivimos, nos podemos encontrar con un cuadro dantesco y desolador: acumulación de riquezas en manos de una clase minoritaria y poderosa, familias desestructuradas, desahucios promovidos en nombre de la justicia (?), libertades encorsetadas a gusto de los poderes fácticos, pobreza extrema para muchas familias, inhumanos recortes en sanidad y educación, recortes en protección laboral…cierre de fronteras para los más desheredados del planeta aunque la consecuencia sean miles de muertes… derechos humanos reconocidos en teoría pero no en la práctica…Y para colmo nos dicen que todo lo hacen en aras del “bien común”. La globalización es un hecho, pero no para todos por igual, sólo para los ricos y poderosos, para los que no existen fronteras, pudiendo libremente invertir su dinero en cualquier lugar del mundo para obtener mayores beneficios, mientras que a los pobres se les niega incluso el derecho a trasladarse y trabajar donde poder obtener mejores ingresos para alimentar y proteger a su familia, incongruencias de nuestro tiempo.


“Bien Común” es un concepto que empleamos frecuentemente en cualquier conversación y que, curiosamente, todos aplicamos en beneficio propio, como si fuese la tabla de salvación con que justificar nuestras actitudes y exigir nuestros derechos. Éste concepto lo podemos considerar desde un punto de vista filosófico y desde un punto de vista práctico.

Desde el punto de vista filosófico, por Bien Común entendemos aquello que es compartido y desarrollado por y en beneficio de todos los miembros de la comunidad, donde tanto las estructuras sociales como las leyes y normas, regulen y hagan llegar el bienestar a todos los miembros de la sociedad. Podemos afirmar que el “bien común” lo componen el conjunto de estructuras sociales con las cuales los seres humanos, las familias y colectivos de la sociedad, pueden alcanzar con mayor plenitud y facilidad su propia perfección personal. El bien común nace y se asienta en la esencia de la misma naturaleza humana. La persona es esencialmente sociable. Nacemos en familia, vivimos, nos educamos y desarrollamos dentro de la familia compuesta por la sociedad en que vivimos. No somos islotes aislados, necesitamos de “los otros” para nuestro desarrollo armónico e integral. Más aún, el bien común no es la suma de los bienes particulares de cada uno sino que trasciende el bien particular para situarse en la esfera superior del bien general de todos los miembros de la sociedad. Tomás de Aquino (1225 – 1274), el gran filósofo y teólogo, afirmaba que “El bien común es el fin de las personas singulares que existen en la comunidad, como el fin del todo es el fin de las partes”
.
Por descontado que por este bienestar y desarrollo personal entendemos tanto el bienestar físico (trabajo, salarios justos y suficientes, protección social, igualdad eficaz ante la ley, vivienda, sanidad…) como el desarrollo espiritual, tan necesario o más que el físico (acceso a la educación, estudio, libertad de pensamiento ideológico o religioso, tiempo libre para práctica de deportes…).

En una sociedad compleja y democrática actual como la española del siglo XXI, cabe preguntarse si el “Bien Común” es la meta exclusiva de nuestros políticos, o por el contrario nos seguimos encontrando con “más de lo mismo”.

La realidad que nos rodea nos dice que existe a nivel mundial una lucha titánica entre los poderosos y el pueblo sencillo y llano, donde las instituciones (dominadas generalmente por los poderes fácticos) legislan y favorecen al gran capital. Y esto es lo que está ocurriendo en nuestra querida España. La crisis ha llegado, ¿pero para quién ha llegado especialmente?, ¿para los poderosos o para los trabajadores normales?, ¿quién está sufriendo las más graves consecuencias?, quién se está empobreciendo más?...no olvidemos que el rescate ha sido para los bancos, para las grandes empresas. Para salvarlos se ha legislado y se ha castigado a las clases trabajadoras (pérdida del trabajo, pérdida de derechos laborales, sueldos bajísimos…). Nos dicen que el PIB sube día a día, pero para quién sube el PIB, a qué manos van a parar esas riquezas? Que no nos engañen, mientras no exista una legislación que haga llegar ese aumento de riqueza a las clases trabajadoras, no se estará legislando buscando un “Bien Común”. Podemos afirmar que el Estado no ha sido capaz, o no se ha preocupado preferencialmente, de conciliar las necesidades e intereses de todos para que podamos hablar de búsqueda eficaz del “bien común”, objetivo al que debe someter toda su actividad (todo esto es aplicable tanto a nivel estatal como municipal). Por favor, ejerzan de árbitro/juez imparcial para dirimir los conflictos grupales de intereses.

Nos dicen que todo marcha bien. Pero a quién puede interesar vivir en un palacio si sus miembros mueren de hambre física o espiritual? ¿A quién puede importar la subida del PIB si él no cubre sus necesidades más básicas? Por favor legislen y busquen eficazmente el “bien común y general” de todos, la razón de ser de todos los gobiernos. No olviden que el bien común y el bien particular no son antagónicos, pero siempre debe prevalecer el bien general.

Incluso para los creyentes, ésta es la Doctrina Social de la Iglesia, desde la “rerum novarum” de León XIII (1891) hasta nuestros días. Pio XI, el 31 diciembre 1929, en la "Divinis illius magistri" afirmaba: “Toda actividad del Estado, política y económica, está sometida a la realización permanente del bien común…”, por lo que el “bien común” se convierte en “Fin Común”, como base para reconstruir la dignidad humana. Muy importante el Concilio Vaticano II en el terreno social. En el apartado 12 del Capítulo I de la Constitución “gaudium et spes” se afirma: “…Creyentes y no creyentes están generalmente de acuerdo en este punto: todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y cima de todos ellos…”. Y más adelante afirmando: “…Es la persona del hombre la que hay que salvar. Es la sociedad humana la que hay que renovar…”.
Señores Políticos, ¿qué piensan de éstos principios éticos? Mediten, por favor. Piensen que administran una gran familia, no una empresa.
 
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