Decimos hoy que nuestra educación pública ya no goza de la salud de antaño. Sin embargo, la diferencia entre los niños y niñas de antes y los de ahora no está en que unos fueran mejores que otros, sino en el entorno que les ha tocado vivir. Los niños de hoy cuentan con medios y soportes digitales impensables hace cuarenta años, mientras que entonces los juegos, las risas y las confidencias nacían desde una convivencia más sencilla y cercana.
Con esto no queremos decir que los niños de hace treinta o cuarenta años fueran mejores que los actuales. Simplemente, el ambiente y el escenario eran muy distintos.
Como muestra, esta fotografía tomada hace aproximadamente cuarenta años. Una imagen que hoy recuperamos para recordar a una generación de niños y niñas de mediados de los años ochenta que soñaban con profesiones y futuros que algunos llegaron a alcanzar con el paso del tiempo.
Otros compañeros y compañeras que aparecen en esta instantánea ya no están entre nosotros, dejando un recuerdo imborrable en quienes compartieron pupitres, juegos y amistad. Este grupo de alumnos y alumnas de 6º de EGB del CEIP Eladio León —hoy centro bilingüe— representa una época donde la amistad, la empatía y el compañerismo iban mucho más allá de una jornada escolar.
La fotografía corresponde a un día de Carnaval, donde cada alumno acudía con un disfraz distinto, intentando sorprender con la idea más original y divertida.
Vecinos y vecinas como Ascensión Caballero, Marga Romero, Javi Romero, Reyes Carrasco o Alfredo González, entre otros compañeros y compañeras, hicieron de aquel día un momento único que permanece vivo en la memoria.
De alguna manera, muchos de aquellos niños y niñas son hoy hombres y mujeres con hijos, e incluso algunos con nietos. Sin embargo, conservan intacta una parte de aquella infancia y mantienen amistades verdaderas nacidas entre las paredes y pupitres de aulas como las del CEIP Eladio León.
Por eso queremos poner en valor el papel de la escuela pública. Porque en sus aulas no solo se han formado grandes profesionales, sino también personas con valores fundamentales como el respeto, la empatía, el compañerismo y la amistad.
Esta fotografía deja una enseñanza que merece ser transmitida a las nuevas generaciones:
No hay mejor aprendizaje sobre la amistad, la convivencia y la diversión que aquel que nace compartiendo la infancia.
He cambiado el final porque “no hay mejor aprendizaje… que te puedan dar en la enseñanza pública” sonaba algo forzado. Así queda más emotivo y universal, sin perder la defensa de la educación pública.
Sergio Delgado Cintas





























0 comentarios