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El deporte volvió a demostrar este sábado su capacidad para unir generaciones, transmitir valores y llenar de emoción cada rincón de un pabellón abarrotado. Peñarroya-Pueblonuevo puso el broche de oro a la temporada de la Escuela Municipal de Judo con la celebración del II Torneo Ciudad de Peñarroya “En Honor a Rafael Murillo Sosa”, una jornada marcada por la convivencia, el respeto y el reconocimiento a una figura imprescindible para el judo local.
Desde primeras horas de la mañana, familias, amigos y aficionados llenaron las gradas para acompañar a los verdaderos protagonistas de la jornada: los pequeños judokas. Sobre el tatami demostraron todo lo aprendido durante el curso en una competición disputada en formato liguilla, donde casi todos tuvieron la oportunidad de enfrentarse entre sí. Más allá de los resultados, lo que brilló fue el compañerismo, el esfuerzo y la deportividad que caracteriza a este deporte.
Cada combate estuvo acompañado por los aplausos de un público entregado que reconoció el trabajo realizado durante toda la temporada. Al finalizar el torneo, todos los participantes recibieron su diploma y medalla, un premio simbólico que reflejaba meses de constancia, aprendizaje y superación personal.

La jornada tuvo además un significado muy especial al rendir homenaje a Rafael Murillo Sosa, una persona que representa a toda una generación que hizo de la nobleza una forma de entender la vida. Para quienes le conocen, Rafael encontró en el judo mucho más que un deporte: descubrió una filosofía basada en el respeto, la disciplina y el crecimiento personal. Durante años transmitió esos valores a numerosos alumnos y sigue siendo, a su manera, un luchador incansable cuya huella permanece viva en cada nueva generación de deportistas.
El Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo, patrocinador del evento, asumió todos los gastos de organización, reafirmando una vez más su compromiso con el deporte base y con la promoción de actividades que fomentan la convivencia y los hábitos saludables entre los más jóvenes.
Con este emotivo homenaje y un pabellón repleto de familias orgullosas, la Escuela Municipal de Judo, dirigida por el maestro Rafael Alcántara Castillejo, alumno y amigo de Rafael Murillo Sosa, cierra una temporada intensa y llena de éxitos. Un curso marcado por el crecimiento deportivo y personal de sus alumnos, pero también por la continuidad de un legado basado en el respeto, el esfuerzo y la superación. Valores que Rafael Murillo transmitió durante toda su vida y que hoy siguen vivos sobre el tatami gracias al trabajo de quienes tuvieron el privilegio de aprender a su lado.





























Hola soy alumno del maestro Rafael Murillo y amigo del maestro Rafael Alcantara…y quería decir «BRAVO» por continuar con el Judo en el pueblo.Que bonito es ver tantos niños sobre el tatami.
Muy bien, gracias a Rafa alcántara que le dio continuidad al yudo en peñarroya, demostrando paciencia y haciendo una buena labor. Felicitaciones Maestro.
Pues yo vi una vez en la tele como un mosquito le hacía una llave de judo a una pantera. Y eso me dejo marcado. Nunca subestime a tu adversario