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La Piscina Municipal de Peñarroya-Pueblonuevo se convirtió en la noche del sábado en un gran punto de encuentro para la solidaridad, la convivencia y la esperanza con motivo de la celebración de la IV Cena Benéfica organizada por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Un total de 245 personas respondieron a la llamada de una causa que, de una forma u otra, está presente en la vida de miles de familias y que volvió a demostrar la enorme sensibilidad de la ciudadanía peñarriblense.
La velada transcurrió en un ambiente cercano y entrañable, donde vecinos, amigos, familiares, voluntarios y colaboradores compartieron mesa, conversación y compromiso. La música de DJ Esteban Risco puso la banda sonora a una noche cargada de emociones, mientras que el tradicional sorteo de regalos, gracias a la generosidad de numerosos establecimientos y empresas locales, aportó momentos de alegría y participación entre los asistentes.
Uno de los momentos más significativos de la noche llegó con las palabras de la presidenta local de la AECC, Teresa Luna, quien recordó que detrás de cada cifra relacionada con el cáncer hay historias reales, personas con nombres y apellidos, familias que afrontan una de las pruebas más difíciles de sus vidas y que necesitan sentirse acompañadas.
“Cuando hablamos de cáncer solemos hacerlo a través de estadísticas, pero el cáncer no entiende de números. Es un padre, una madre, un hermano, un amigo o un vecino al que todos conocemos”, señaló emocionada ante los asistentes.
Teresa Luna destacó que cada euro recaudado durante la cena se transforma en investigación, en atención psicológica gratuita, en apoyo social, en fisioterapia, en acompañamiento y en recursos para pacientes y familiares. Recordó además que la Asociación Española Contra el Cáncer mantiene actualmente una red de más de 3.000 investigadores y cerca de 157 millones de euros comprometidos en proyectos científicos que buscan tratamientos más eficaces, diagnósticos más tempranos y nuevas oportunidades para quienes hoy luchan contra la enfermedad.
Pero más allá de los datos, su mensaje puso el foco en el valor de la esperanza. Una esperanza que, como recordó, no aparece en ningún presupuesto, pero que resulta imprescindible para quienes atraviesan momentos de incertidumbre y sufrimiento.
Las palabras “esperanza”, “fuerza”, “empatía”, “resiliencia” y “superación”, presentes en las mesas durante la cena, resumían perfectamente el espíritu de una noche en la que cada asistente aportó su granito de arena para seguir avanzando en la lucha contra el cáncer.
La presidenta de la asociación también quiso agradecer públicamente la colaboración de todas las personas que hicieron posible esta cuarta edición: voluntarios, colaboradores, comercios, empresas, personal municipal, representantes políticos y el equipo del Catering Don Pepe, cuya implicación contribuyó al éxito de la jornada.
La noche concluyó dejando una sensación compartida entre todos los presentes: la de haber participado en algo mucho más importante que una cena. Porque cada gesto de solidaridad, cada colaboración y cada muestra de apoyo ayudan a construir una red que acompaña, investiga, cuida y ofrece esperanza.
Una vez más, Peñarroya-Pueblonuevo demostró que cuando una comunidad se une por una buena causa es capaz de convertirse en un ejemplo de generosidad y compromiso. Una noche para celebrar la vida, para recordar a quienes luchan cada día y para reafirmar que, unidos, somos más fuertes que cualquier enfermedad.































Yo también fui para hacerme la foto