Esta temporada, la moda se sirve a la mesa y encuentra en la cocina una inesperada fuente de inspiración. Los tonos que protagonizan las pasarelas parecen sacados directamente de una despensa, pero llegan al armario convertidos en sofisticadas tendencias.
El marrón chocolate aporta calidez y elegancia. Profundo y envolvente, es fácilmente combinable y llevadero tanto en prendas de vestir como en accesorios.
A su lado, el rojo cereza pone la nota más intensa. Vibrante y lleno de personalidad, aparece en vestidos, bolsos y zapatos para transformar cualquier estilismo.
El vino burdeos continúa con una tonalidad más profunda y sofisticada. Entre el rojo y el morado, es uno de esos colores que convierten incluso las prendas más sencillas en piezas con presencia.
El morado berenjena se suma a este colorido de temporada para dar ese toque invernal. Utilizado solo o mezclado en estampados, es favorecedor y tiene mucha personalidad.
Para equilibrar la paleta, llega el verde oliva, un clásico renovado que conecta con la naturaleza y aporta un aire relajado.
Y, como toque dulce, el amarillo mantequilla ilumina la temporada. Suave, delicado y luminoso, se aleja de los amarillos estridentes para convertirse en una alternativa elegante y fácil de llevar.
Del chocolate al cereza, pasando por el burdeos, el berenjena, el oliva y la mantequilla, esta temporada demuestra que la moda también se puede saborear y mezclar, ya que todos son combinables entre sí.
Herminia Marcado





























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