Sergio Delgado Cintas
No concibo mis días sin dedicar un rato a la lectura. Un par de horas de lunes a viernes y media hora más los fines de semana.
Desde los diez años llevo leyendo periódicos y libros. En mis momentos de debilidad acudo a ellos para refugiarme, como un niño en los brazos de una madre.
Este artículo no trata de cuánto aprendo leyendo, aunque la lectura forma parte de mi vida. Hoy quiero dar las gracias a la persona que, desde hace más de tres años, convierte cada visita para recoger mis libros en un encuentro cultural y social: Carmen Muñoz Asensio, propietaria de la librería-papelería La Tita Carmen.
Ir a por un libro es también una ocasión para conversar con ella. Esas conversaciones y el trato cercano hacen que cada visita tenga para mí un valor especial.
El invierno pasado, los libros que compré en su librería fueron mi paño de lágrimas para sobrellevar el duelo por la pérdida de mi madre. Seguramente también me acompañarán este invierno. En sus páginas he encontrado refugio en momentos en los que lo necesitaba.
Pero mis visitas no son solo para comprar libros. También acudo a por libretas, bolígrafos y fotocopias que utilizo tanto para escribir como para mis estudios.
Siempre es un gran apoyo refugiarse en la lectura, y una fortuna tener una librería-papelería de barrio a mano. Comprar en ella es, además, una manera de apoyar al comercio local, a esas personas que nos atienden y con las que, con el tiempo, terminamos compartiendo algo más que una compra.
Para mí, Carmen forma parte de los libros que le compro y leo. Su trato queda unido al recuerdo de cada visita, a las conversaciones y a la ilusión de llevarme otra lectura a casa.
Sin menospreciar a las demás librerías y papelerías, en las que también animo a comprar libros y material escolar, quiero dedicar estas palabras a Tita Carmen. Es un placer visitarla por el trato cercano, la sencillez y la humildad de una mujer trabajadora y luchadora a la que considero mi amiga desde hace más de tres años.
Hay algo de esa amistad en cada página de los libros que han pasado por sus manos antes de llegar a las mías.
Por eso he querido escribir este artículo: para agradecerle su cercanía y celebrar nuestra amistad entre libros y emociones.
¡Larga vida a los libros y a la lectura!
Y, por supuesto, a la librería-papelería Tita Carmen.
MOTIVA-TÉ con todo mi sentir hacia los libros, la cultura y lo social.
Y tú, ¿estás motivado o motivada?
MOTIVA-TÉ con estos artículos de reflexiones y pensamientos emocionales para los lectores y lectoras de Infoguadiato.




























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