26 de junio de 2022 | Manuel Villegas Ruiz

La hermosa leyenda de los Pirineos

De pequeños, por lo menos a los de mi generación, nos enseñaron que España formaba parte de Europa, pero que estaba unida o separada de ella por los Montes Pirineos. Desde entonces me he sentido atraído y a la vez intrigado por qué a esa cadena montañosa se le denominaba de esa manera. Cosa que he conseguido averiguar tras algunas indagaciones y he llegado a la conclusión de que esta palabra procede de la lengua Griega, ya que, en ella πüρ (pir) significa fuego, de ahí, pirotecnia o pirosis (creo que no hace falta explicación de éstas), y νέος (nuevo), por lo que podemos traducir, con cierta libertad “montes nuevos quemados”, es decir, unos montes que han nacido después de la quema de los anteriores (como es lógico, los quemados era la anterior arboleda que los poblaba).
Son muchas y variadas las fábulas que explican el nacimiento de estos montes. Intentando ser ecléctico, procuraré recopilarlas en una sola.
Según el relato bíblico, seguimos el trabajo de Mateo Ballester Rodríguez: LA ESTIRPE DE TUBAL: RELATO BÍBLICO E IDENTIDAD NACIONAL DE ESPAÑA, tras el Diluvio universal quedaron sobre la faz de la tierra Noé y sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet de quienes venimos todos los habitantes de ésta.
Ciñéndonos al caso de España a ella vino el nieto de Noé, Túbal que pobló la parte, poco más o menos de Despeñaperros para arriba, siendo Tharsis, hijo de Javán, también nieto de Noé quien ocupó la porción que corresponde a la actual Andalucía. Autores tales como Flavio Josefo y S. Jerónimo dan este hecho por bueno.
Cierto o no, en la Biblia se nombra THARSIS, como lugar de fabulosas minas que proveían al rey Salomón de inmensos tesoros, y aún hoy en la provincia de Huelva, existe un pueblo con este nombre al que Samuel Bochart (1599-1667) y Joseph Herman Hertz (1936) identifican como la capital del reino de Tartesos en cuya búsqueda, sin éxito, invirtió tiempo y dinero Adolf Schulten.
Si recurrimos a la Mitología nos encontraremos que Hércules (el Heracles griego) tuvo que realizar una serie de trabajos que le habían sido impuestos por los dioses. Uno de ellos, el décimo de los que hubo que llevar a cabo, era el de apoderarse de los bueyes de Gerión.
Este personaje mitológico, posiblemente no tanto, era rey de Tartessos que extendía sus dominios en la zona suroccidental de España, probablemente abarcando gran parte, cuando no toda, Andalucía.
Verosímilmente la leyenda tenga un sustrato de realidad, pues hay historiadores que afirman que este monstruo de tres cabezas era una agrupación de tres tribus que, siempre que una era vencida, la sustituía otra con mayor furia y vigor que la anterior.
Respecto a las famosas columnas que colocó Hércules para advertir a los navegantes que detrás de ellas había un mundo ignoto, peligroso y tenebroso, estigma que duró casi hasta la entrada de la Edad Moderna, parece ser que se trata de los montes Abyla y Calpe, a quien Aristóteles denomina como montes de Briareo.
A estas columnas se les puso el mote de NON PLUS ULTRA, es decir: NO (HAY) NADA MÁS ALLÁ, cosa que los hispanos del siglo XVI demostraron que no era cierto, ya que, más allá, descubrieron un mundo inexplorado, aunque posiblemente conocido desde el tiempo del vikingo Erik el Rojo, cuyo segundo hijo Leif Ericsson siguió una ruta desconocida hasta entonces y llegó a la mítica Vinlad (tierra del vino) que muchos historiadores han identificado con Terranova, pro que no se establecieron en ella núcleos de población duraderos..
Lo cierto es que en escudo de España figuran las columnas referidas con la leyenda PLUS ULTRA (MÁS ALLÁ).
Continuando con la leyenda de que Gerión había derrotado al rey Túbal, cuya hija Pyrenne, de extremada belleza, estaba enamorada de Hércules, tuvo que huir por miedo a Gerión que la perseguía, adentrándose en los bosques a los que dio nombre.
Este no obstante, a pesar se seguir su rastro, no fue capaz de encontrarla, por lo que lleno de furia, decidió prender fuego a estos bosques, para, que de esta manera acabara muriendo
Hércules loco de amor la buscó por todos lados, pero, cuando la encontró, ya estaba muerta, por lo que lleno de furia quiso levantarle un túmulo acumulando enormes rocas y montañas que dieron origen a los actuales Montes Pirineos.
Manuel Villegas Ruiz
 
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