Pedro Durán
Hay un dicho popular que dice, “No hay dos sin tres” y, en esta ocasión, se viene a cumplir con este tercer “In memoriam” que me llama a incluir en las páginas de este periódico local sobre la persona, amigo y compañero de trabajo, durante mas de treinta años, RAMÓN GALLARDO LOZANO.
Toda una vida de 96 años vivida en su pueblo natal daría para escribir una extensa entrevista, que nunca se le hizo, y que, si se le hubiera propuesto, quizá él hubiera declinado, pues a pesar de ser una persona sociable y extrovertida, no era amigo de airear sus vivencias personales fuera del estricto circulo de sus amistades. Ya, por desgracia, no puede oponerse a que yo le dedique estas breves líneas sobre su figura.
En su juventud y faceta deportiva, es de mencionar que defendió los colores del “PEÑARROYA C.F.” en los años finales de los 40 y principios de los 50. Amante de la naturaleza, le encantaba salir a recorrer el campo, especialmente cuando del mismo se podían recoger especies de temporada como hongos o espárragos. Ya en sus años de jubilado, se conformaba dándose sus largos paseos urbanos, actividad que mantuvo , aunque bastantes reducidos, hasta sus últimos días.
En su historia laboral, como casi era habitual en tiempos pasados y más en nuestro pueblo, desarrolló toda su vida laboral en una misma empresa, si consideramos que pasar de la francesa SMMP a la E.N. CARBONIFERA fue una continuación subrogada. Nuestros contactos se inician a finales de 1961, cuando me incorporo a la plantilla de la recién creada y mencionada E.N.Carbonifera, y ya desde ahí recorriendo diferentes departamentos administrativos, con su total entrega y responsabilidad, hasta llegar a formar equipo de trabajo en el departamento de Nóminas donde alcanzaría su merecida jubilación en 1993, que, dada su longevidad, ha disfrutado durante treinta y tres años.
Persona de clara convicción cristiana y practicante, se ha marchado, con la ayuda de su familia y la asistencia de los oportunos servicios eclesiásticos, debidamente preparado para su llegada ante el Juez Todopoderoso que, por seguro, lo habrá acogido entre sus elegidos.
Los que aquí quedamos, especialmente su esposa Loli e hijos Mari Tere y Ramón, te recordaremos, y yo solo puedo decirte: “DESCANSA EN PAZ, AMIGO RAMÓN”.






























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