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Cáscaras de pipas, colillas, papeles y plásticos ensucian este espacio público del distrito de Peñarroya. La denuncia vecinal reclama algo tan sencillo como utilizar las papeleras que hay en la zona.
Hay quien termina una bolsa de pipas y deja las cáscaras en el suelo. Después se marcha y que recoja otro. Esa falta de respeto tiene un resultado visible en La Poza: el pavimento cubierto de residuos en un lugar al que otras personas acuden a recoger agua o a pasar un rato.
Las fotografías aportadas muestran lo que provoca esta conducta. No hablamos de una cáscara aislada. Se observan numerosas cáscaras de pipas mezcladas con colillas, envoltorios y plásticos, esparcidas por el suelo y acumuladas en distintos puntos.
«La banda de las pipas» es el nombre que damos aquí, con ironía, a quienes confunden un espacio público con una papelera. Porque para comer pipas hay ganas, pero parece que para recoger lo que dejan ya no quedan fuerzas.
Según el testimonio vecinal, el problema se repite desde hace años: se limpia un día y al siguiente vuelve a aparecer suciedad. Una situación que desespera a quienes cuidan este rincón y ven cómo su trabajo dura apenas unas horas.
La Poza, situada en el distrito de Peñarroya, es una fuente a cuyos tres grifos acuden vecinos y personas de otros pueblos para recoger agua que, según explican, destinan a beber y cocinar. Es un lugar de uso compartido, y mantener limpio su entorno debería ser una obligación elemental para cualquiera que lo visite.
Además, según la denuncia, hay papelera en la zona. La solución está al alcance de la mano. Guardar las cáscaras en una bolsa, recoger el envoltorio y depositarlo donde corresponde. No hace falta una campaña complicada para entenderlo.
Lo que resulta inadmisible es dar por hecho que siempre habrá alguien detrás recogiendo. Quienes limpian merecen respeto. También quienes llegan después y se encuentran las consecuencias de una conducta que no tienen por qué soportar.
Que un lugar sea público no significa que podamos hacer en él lo que nos dé la gana. Significa que lo compartimos. Tirar una colilla, abandonar un plástico o dejar un montón de pipas en el suelo es trasladar a los demás la responsabilidad de nuestra propia basura.
A «la banda de las pipas», el mensaje va directo: si podéis traer la bolsa llena, podéis llevaros las cáscaras o echarlas en la papelera. El suelo de La Poza no está para recoger vuestra falta de civismo.
La limpieza empieza por quienes utilizan este espacio. La próxima vez que alguien termine sus pipas, tiene una decisión muy sencilla: dejar basura para los demás o levantarse y utilizar la papelera. La Poza merece ese pequeño esfuerzo.

La Poza, este sábado 3 de octubre, recogida, limpia y regada. Veremos cuánto dura, mantenerla así también depende de quienes la utilizan.





























Las cáscaras ? En serio? Cuanto tiempo tiene la gente para estar a estas tontunas
Es vergonzoso la falta de civismo y educacion