InfoGuadiato
El dispositivo activa una luz cuando una persona se mueve dentro del centro de trabajo, según la comprobación presencial realizada por Infoguadiato. Los avisos de videovigilancia ya están colocados, pero el afectado pide que se revise la orientación de la cámara o se cambie su ubicación.
La instalación de cámaras en La Granjuela ha generado quejas por la falta de información previa y por la ubicación de uno de los dispositivos frente a una nave de trabajo. El vecino afectado denuncia que la cámara apunta hacia el interior de su propiedad y que su luz se activa cuando se mueve dentro del inmueble, ocasionándole molestias y preocupación por su privacidad.
Infoguadiato ha comprobado presencialmente dónde está colocada la cámara y que es ese dispositivo el que emite la luz. Según la observación realizada, esta se activa ante el movimiento de una persona dentro de la nave. Además, el vídeo facilitado por el afectado muestra un intenso resplandor visible desde el interior mientras una persona se desplaza por el centro de trabajo.
Estas imágenes no permiten confirmar si se están grabando imágenes del interior. Pero la queja tiene una base concreta: una luz procedente del dispositivo situado frente a la nave y una ubicación que el trabajador considera invasiva. Su petición es sencilla: revisar la orientación de la cámara o trasladarla a otro punto donde no le ocasione estas molestias.

Pleno ordinario ayuntamiento de La Granjuela 15 de septiembre 2026
La instalación fue objeto de debate en el pleno municipal celebrado el 15 de septiembre. Según la transcripción facilitada, el portavoz socialista cuestionó que se hubieran colocado cámaras sin informar previamente a la población. Señaló que el Ayuntamiento difundía fiestas y actividades, mientras los vecinos no habían recibido una comunicación sobre esta actuación.
También pidió aclarar si los dispositivos estaban destinados al control del tráfico de vehículos o al acceso de personas. En aquella sesión señaló, además, que todavía no estaban colocados los carteles informativos.
La alcaldesa respondió que eran cámaras de control de acceso destinadas a mejorar la seguridad del municipio. Aseguró que, en ese momento, todavía no estaban funcionando y que quedaban pendientes trabajos para completar la instalación. Explicó que, cuando el sistema entrara en servicio, se pondrían los carteles y se comunicaría la información correspondiente.
Actualmente, los avisos de videovigilancia ya están colocados. La situación ha cambiado respecto a la descrita en el pleno del 15 de septiembre, y así debe recogerse. Sin embargo, la señalización no resuelve por sí sola la queja del trabajador sobre la orientación del dispositivo y la luz que llega al interior de su nave.
Tampoco permite determinar desde cuándo está operativo el sistema ni si la cámara está grabando. Son cuestiones que corresponde aclarar al Ayuntamiento, junto con el alcance de su campo de visión y la causa de la activación de la luz ante los movimientos denunciados.
La seguridad es una finalidad legítima y comprensible. Pero una instalación destinada a dar tranquilidad merece una revisión cuando genera molestias en un lugar de trabajo y dudas sobre lo que puede captar dentro de una propiedad privada. El afectado no debería tener que conformarse con un cartel mientras sigue sin saber si el interior de su nave queda dentro del encuadre.
La crítica por la información previa también permanece. Anunciar que se iban a instalar cámaras habría permitido explicar su finalidad y recoger posibles problemas de ubicación antes de completar los trabajos. Informar después no sustituye esa oportunidad de escuchar a quienes pueden verse directamente afectados.
La respuesta necesaria ahora es concreta: comprobar la instalación desde el interior y el exterior de la nave, explicar al vecino qué abarca la cámara y corregir su orientación o ubicación si procede. La colocación de los avisos es un paso, pero atender las molestias denunciadas exige algo más.
Un Ayuntamiento que instala cámaras para mejorar la seguridad debe ofrecer también explicaciones claras a sus vecinos. En este caso, la solución pasa por revisar el dispositivo y evitar que una medida de protección se convierta en una preocupación diaria para quien trabaja frente a él.

Dos años con el espejo roto y aún sin reponer: la seguridad vial sigue esperando.
En ese mismo pleno también se recordó a la alcaldesa otra cuestión de seguridad pendiente: el deterioro del espejo de seguridad vial situado en la calle Cuarteles, número 20, en el cruce con la carretera de Valsequillo y la calle Triana. Según la información aportada, este problema se comunicó formalmente al Ayuntamiento de La Granjuela el 19 de marzo de 2024.
Durante la sesión se insistió en la necesidad de reponerlo para evitar posibles accidentes. Según la estimación facilitada, el coste sería inferior a 100 euros. Si esa cantidad se confirma y el espejo continúa sin sustituirse, resulta lamentable que una actuación tan sencilla siga pendiente pese al riesgo señalado.
La apuesta por instalar cámaras debería ir acompañada de la atención a estos problemas cotidianos. La seguridad también exige mantener en condiciones los elementos que ayudan a los conductores a comprobar si pueden incorporarse a un cruce. Una advertencia formal sobre un espejo deteriorado merece una respuesta y una solución.

La cámara debería reorientarse o instalarse en otro punto para evitar que apunte al interior de la nave





























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