“ 10 años viajando contigo”
Diez años dan para muchos viajes, pero también para superar momentos difíciles, tomar decisiones y seguir apostando por quedarse y trabajar en la comarca. A la Luna Viajes cumple una década desde que inició su andadura en Peñarroya-Pueblonuevo, un camino en el que ha ampliado su clientela, ha incorporado nuevos destinos y ha hecho crecer su equipo. Tras superar incluso el duro paréntesis de la pandemia y después de año y medio en sus nuevas instalaciones, hablamos con su responsable Antonio Fernández Grillo, para conocer cómo fueron aquellos comienzos, qué ha cambiado en la forma de viajar y cuáles son los próximos retos de una agencia que mantiene intacto su lema: «Pasión por viajar».
1.- A la Luna Viajes cumple diez años, ¿cómo empezó todo?
La agencia de viajes más antigua de Peñarroya-Pueblonuevo iba a cerrar y se me planteó la posibilidad de apostar por un negocio que ya tenía una trayectoria, pero que necesitaba una renovación. Al tener una formación académica con un Grado de Empresariales, siempre había querido emprender mi propio negocio. Así que decidí dar un paso al frente y ponerme al mando de esta nueva empresa. Todo ello, a pesar de saber que me encontraba en una economía no emergente, pero lo vi como una oportunidad para poder seguir viviendo en mi tierra.
2.- ¿Te imaginabas en 2016 que diez años después seguiríais creciendo?
Llegué con muchas ganas y, aunque hay que ser prudentes por la respuesta que puedas tener del público potencial al que te diriges, siempre he creído que haciendo un buen trabajo, el crecimiento iba a llegar y así fue. Nuestra clientela no solo se limita a la comarca, sino que reclaman nuestros servicios en gran parte de Andalucía y en otras partes de España. Quizá nuestro secreto es que nos dejamos la piel (y muchas horas) en nuestro trabajo. Además, nos hemos ganado la confianza de muchos clientes porque conocemos muchos destinos. Hemos recorrido más de una veintena de países (algunos hasta en 5 ocasiones). De ahí viene nuestro lema que no es otro que ‘Pasión por viajar’.
A lo largo de estos años también nos hemos marcado como uno de nuestros principales objetivos formarnos en nuevos destinos. Si bien, de la mano de algunas mayoristas, hemos tenido la oportunidad de conocer los principales atractivos turísticos y la oferta hotelera de países como Méjico, República Dominicana, Marruecos, Alemania y Austria, además de numerosos destinos nacionales. También, hace unos meses, fuimos seleccionados como una de las 30 agencias de viajes de todo el país en conocer en primicia una herramienta pionera que ha puesto en marcha una importante mayorista para interesarse por nuestra opinión y cómo creíamos que la iba a recibir el cliente. Aunque puede parecer todo muy bonito, esto requiere de un esfuerzo personal y económico puesto que tenemos que invertir en formación, desplazamientos y estar fuera de nuestro domicilio durante días sin nuestra familia.
3.- ¿Cuál ha sido el momento más difícil de estos diez años?
Tenemos dos. Por un lado, en septiembre del año 2020, cuando tuvimos que tomar una decisión muy rápida y difícil: dejar el primer local donde arrancó ‘A La Luna Viajes’. Fue muy duro ver cómo quitaban el cartel de la fachada. Por otro, cuando vivimos una situación personal muy delicada y me pilló lejos acompañando a un grupo en un crucero. Mi familia me pidió que continuase con mi trabajo. En esos momentos, recibí el apoyo de todos los clientes que estaban allí conmigo y que podemos decir que forman parte de la ya extensa familia de ‘A La Luna Viajes’.
4.- ¿Cómo vivisteis la pandemia en una agencia que depende precisamente de que la gente pueda viajar?
Fueron unos meses de mucha inseguridad y muy difíciles. Durante los dos primeros meses de confinamiento, nos tocó trabajar desde casa para deshacer todo el trabajo que habíamos hecho meses atrás y devolver a los clientes el dinero que habían abonado para sus viajes. Posteriormente, desde el mes de mayo de 2020, entendimos que debíamos abrir las puertas de nuestro local para poder ofrecer los desplazamientos a las familias que lo necesitaban. Todo ello, tomando las medidas de seguridad e higiene que se requería en los negocios. Ese verano seguimos trabajando y, cuando llegó septiembre, estábamos contentos. Y es que, aunque no habíamos obtenido beneficio, no habíamos experimentado pérdidas económicas. Esto fue un incentivo para seguir apostando por un sector que no vivía sus mejores momentos.
5.- ¿Ha cambiado mucho la forma de viajar de la gente del Guadiato en estos diez años?
Sí, los ciudadanos cada vez demandan más destinos internacionales y menos turismo de sol y playa. Está cambiando la mentalidad viajera, lo cual es muy positivo porque quiere decir que los clientes tienen otras inquietudes para descubrir el mundo.
6.- Lleváis año y medio en la nueva oficina, ¿ha respondido bien la gente al cambio?
Ahora mismo tenemos unas instalaciones mucho más confortables e innovadoras y eso lo perciben los clientes siempre que vienen a la agencia. Incluso los comerciales que nos visitan nos comentan que es una de las oficinas más atractivas que existen hoy en día. La imagen es muy importante y por fin podemos contar con una agencia que gusta, y mucho, a todo aquel que la descubre. Podemos decir que la gente sí que ha respondido bien al cambio de ubicación.
7.- Con Internet y las reservas online, ¿por qué crees que la gente sigue entrando en una agencia de viajes?
Principalmente por el precio. Las agencias de viajes seguimos teniendo precios muy competitivos. Además, ofrecemos una seguridad y garantía que no tiene Internet. Si a esto le sumamos el trato personalizado, nuestra implicación en la configuración del viaje, el acompañamiento, la resolución de problemas y la retroalimentación de los clientes, hace que las agencias de viajes sigamos teniendo un peso importante en la venta de viajes. Otro punto importante es el número de estafas que se descubren día a día en reservas que se hacen a través de páginas web de dudosa fiabilidad. Es por este motivo por el que, cada vez más clientes, apuestan más por negocios como el nuestro.
8.- Después de tantos clientes y tantos viajes, ¿hay alguna historia que recuerdes especialmente?
Tenemos muchas anécdotas. Una que recordamos con una sonrisa es cuando nos encontrábamos acompañando a un grupo de personas mayores. Estábamos durmiendo en el hotel y nos llamaron al móvil por la noche, sobre las tres de la madrugada, para decirnos que uno de nuestros clientes se encontraba en ropa interior deambulando por los pasillos del hotel y no recordaba cuál era su habitación. El hombre parece ser que había confundido la puerta del baño de su habitación con la puerta de salida.
Al trabajar con muchos centros educativos, también tenemos muchas anécdotas con los estudiantes. Una de ellas fue en un viaje de Madrid con un grupo de 6º de Primaria. Estábamos en la Puerta del Sol y uno de los estudiantes nos reclamó porque se sentía inseguro cuando iba a hacer una foto. Literalmente me dijo: “¡Vente aquí conmigo que voy a hacer una foto! No te separes que me han dicho mis padres que aquí secuestran a los niños”. Cuando viajamos con los grupos son días de mucho trabajo, pero a la vez muy gratificantes.
9.- Diez años después, ¿qué te queda por conseguir con A la Luna Viajes?
Actualmente, estamos muy contentos puesto que la plantilla ha podido crecer. Cuando estudiaba, tenía muy presente que las empresas tenían que actuar también como agentes sociales, ayudando a la población. A los dos años de arrancar con este proyecto, se incorporó Jéssica, mi mujer, que venía de Linares (Jaén) y que podemos decir que ya es una peñarriblense más y el 50% de la empresa. Y más recientemente, sumamos a Lorena, que ha venido a completar los recursos humanos de nuestra empresa y estamos muy contentos con su trabajo.
Creo que, a lo largo de esta década, hemos contribuido al desarrollo profesional de varios estudiantes, así como intentamos participar en las actividades que promueve Asempe (de la que somos socios) para dinamizar la economía de la comarca.
‘A La Luna Viajes’ todavía puede sorprender a la ciudadanía con nuevas propuestas y hasta puede que podamos extendernos a nivel provincial. Tiempo al tiempo.






























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