Desde Adelante Andalucía Pozoblanco queremos transmitir nuestra más profunda preocupación y alarma ante el avance silencioso de distintos proyectos de minería metálica que amenazan con implantarse en la comarca del Guadiato y su entorno. Aunque hoy ponemos el foco en esta zona vecina por la inminencia de los planes extractivos, advertimos que Los Pedroches se enfrentan exactamente a la misma situación de desprotección territorial. Todo el norte de la provincia está bajo una ofensiva extractivista inadmisible. Andalucía ya arrastra un historial negro de catástrofes ambientales irreparables como Aznalcóllar, Los Frailes o las continuas y graves polémicas por contaminación en la mina de Las Cruces y el río Guadalquivir. ¿Vamos a permitir que se repita la historia aquí?
Por supuesto que defendemos la urgente necesidad de crear puestos de trabajo en el Guadiato. Sin embargo, advertimos que el modelo actual de las multinacionales solo busca extraer la materia prima bruta y llevarse el procesamiento, las fundiciones y las ganancias fuera de nuestra tierra. Con las reivindicaciones que planteamos desde Adelante Andalucía, se generará muchísimo más empleo del que prometen las empresas. Si obligamos a que el mineral no solo se extraiga, sino que se procese aquí, la creación de puestos de trabajo se multiplicará exponencialmente.
Rechazamos rotundamente un modelo extractivista agresivo en el que las multinacionales privatizan los millonarios beneficios mientras dejan los riesgos ambientales, sanitarios y económicos sobre los hombros de la población local. Si se explotan los recursos del Guadiato, no puede ser a ciegas; debe hacerse bajo un control público estricto que garantice que la riqueza no vuele fuera de nuestra provincia.
El Guadiato corre el peligro real de convertirse en una nueva «zona de sacrificio ambiental». Una tierra devastada donde los grandes intereses económicos se llevarán todo el dinero, dejándonos a cambio la duda de qué pasará con nuestros pueblos, nuestros acuíferos, nuestra ganadería, nuestra agricultura y la salud de nuestros hijos. Nuestras comarcas penden de un hilo: no podemos tolerar que actividades de alto riesgo pongan en jaque la supervivencia de un territorio que, al igual que Los Pedroches, vive de sus recursos naturales y que ya ha sufrido históricamente las consecuencias del desmantelamiento industrial.
Por ello, exigimos que cualquier proyecto se someta a criterios extremadamente estrictos e infranqueables de seguridad ambiental, transparencia total y la aplicación inmediata del principio de precaución. Hay una cuestión fundamental que debemos plantear: si van a vaciar la tierra del Guadiato, ¿por qué permitir que las ganancias económicas y las fábricas se vayan a otras regiones? Exigimos que estos recursos sirvan para levantar la comarca, creando no solo puestos de trabajo en los pozos mineros, sino impulsando obligatoriamente fábricas manufactureras locales para transformar esos materiales en piezas, componentes y productos elaborados. Es vital impedir que el Guadiato se limite a exportar materia prima bruta; si no se asienta aquí toda la cadena industrial, nos quedaremos sin recursos, con un territorio devaluado y con migajas de empleo temporal.
Esta exigencia es de extrema gravedad ante el rumbo que están tomando las políticas de la Unión Europea. Bajo la excusa de agilizar el suministro de materias primas críticas para la transición energética, se están flexibilizando los procedimientos de autorización. Científicos y organizaciones ecologistas ya han lanzado una voz de alarma clara: las nuevas directrices europeas amenazan con debilitar la Directiva Marco del Agua, reduciendo la capacidad de actuación preventiva de los organismos de control.
El norte de Córdoba acaba de salir de una de las peores crisis de desabastecimiento de agua de su historia reciente. Sería una temeridad inaceptable permitir cualquier retroceso en las garantías que protegen los acuíferos, embalses y masas subterráneas de las que dependemos. El agua para beber, para nuestros animales y para nuestros cultivos debe ser intocable y una prioridad absoluta frente a cualquier fondo especulativo o interés extractivo. Es alarmante el peligro potencial de contaminación por metales pesados y partículas en el aire, los ríos y los suelos agrícolas de una zona sumamente vulnerable.
Por todo esto, reclamamos con urgencia una moratoria cautelar inmediata que paralice todas las autorizaciones definitivas mientras no existan estudios científicos verdaderamente independientes que evalúen el impacto acumulativo de toda la actividad minera prevista en el Guadiato. Para evitar daños irreparables, Adelante Andalucía en Pozoblanco exige de forma obligatoria en los Pedroches y pide a los vecinos del Guadiato que lo exijan también:
- Estudios independientes: Informes de universidades públicas sin vínculos ni financiación de las empresas promotoras.
- Monitoreo en tiempo real: Control permanente sobre agua, aire y suelos con acceso público a los datos.
- Avales financieros: Fianzas millonarias para cubrir hipotéticas catástrofes ambientales, sanitarias o económicas.
- Responsabilidad absoluta: Aplicación del principio «quien contamina paga» y obligación de restauración ecológica completa.
- Vigilancia democrática: Participación de ayuntamientos, ecologistas y sindicatos en los órganos de seguimiento.
- Transparencia radical: Publicación de reuniones, agendas y pactos entre lobbies mineros y administraciones públicas.
- Multiplicación del empleo: Prioridad blindada para la contratación local y el desarrollo de la industria auxiliar en la comarca.
- Fomento industrial obligatorio: Obligación por ley de construir fábricas de transformación de minerales y manufactura de piezas dentro del propio territorio afectado.
- Fondos de transición: Creación de capital de reserva para evitar pueblos fantasmas tras el agotamiento minero.
- Cláusula de cierre: Paralización fulminante de la actividad ante el menor indicio de riesgo de contaminación.
Desde Adelante Andalucía Pozoblanco lo tenemos claro: el norte de Córdoba necesita un futuro industrial real, pero jamás a costa de hipotecar nuestra agua y nuestra supervivencia. Defender el campo, el Guadiato, Los Pedroches y la salud de nuestros hijos es salvar la provincia de la incertidumbre.
Minería solo con control público absoluto, soberanía real, ciencia independiente, fábricas en nuestra tierra y cero impunidad.






























Yo creia que los mundos de yupi era otra cosa.
El comunismo rancio de siempre, lleno de tópicos malolientes sin más argumentos que el control político y económico de cualquier iniciativa empresarial porque “el pueblo soy yo”.
Por gentes como vosotros el Guadiato languidece hacía la despoblación y la pobreza día a día. Porque lo cómodo es vivir de las subvenciones y programas públicos y no dar ni palo al agua. Pero, sois pocos, afortunadamente, por mucho ruido que hagáis.
Los únicos que viven de las subvenciones son los empresarios que vienen a esta zona a apropiarse de nuestro tesoro y después olvidarse del pueblo, te suena la SMMP. Y como vosotros sois unos lamebotas del poder, solo sabéis decir a opiniones distintas que son malvados comunista, eres un traidor al pueblo y a sus intereses. Sabrás tú lo que es trabajar petardo.
y tu saltalindes sabes lo que es un pagafantas Anda ya y vete a ordeñar la burra
Fidel, tu has visto esas peliculas que recrean la epoca de los esclavos en America del norte?, si seguro que si ese cine te pone… Pues vistes que siempre hay un esclavo que lo visten de «persona» y pasa a la casa por que es el esclavo de confianza. Si hombre !!!! el que vende a sus compañeros y familia ante el señor de la finca, ejemplo claro; por si no lo captas, DJango, has visto la pelicula? pues el esclavo negro que hace de mayordomo, pues ese… sigo…?
Cuantos quisieran que volviera la SMMP.Por lo menos habia trabajo y donde estaba ubicada la SMMP tenia mas habitantes que Cordoba.
Que tiempos aquellos en que los señoritos estaban con el latigo todo el dia detras de todo los esclavos que eramos del pueblo y que bien nos lo pasabamos.
Y cuando sonaba el pito de la una y el LELO decia pi la una a comer.