La polémica sobre el suministro de agua en el norte de Córdoba vuelve a encenderse. Salvador Fuentes, presidente de la Diputación, insiste en mezclar el agua del embalse de la Colada —con graves problemas de calidad— con la de Sierra Boyera, bajo la premisa de “abaratar costes” y evitar la instalación de una potabilizadora en la Colada.
El plan es claro: diluir el agua contaminada con otra de mejor calidad. Pero si Sierra Boyera se seca, la alternativa que baraja la Diputación es interconectar con Puente Nuevo… para seguir arrastrando el problema de la Colada y no resolverlo de raíz.
Los vecinos de Villanueva del Rey y Espiel no tienen por qué resignarse a beber un agua de dudosa salubridad. Sus alcaldes pueden y deben exigir soluciones reales:
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Una conexión directa con la potabilizadora de Puente Nuevo, ya que pertenecen a la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir y tienen pleno derecho a ese suministro.
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O bien, la construcción inmediata de una potabilizadora moderna en la Colada, con sistemas avanzados de filtración que garanticen agua limpia y segura.
La salud de la ciudadanía está por encima del ahorro presupuestario. Beber agua “diluida” no es una solución, es una amenaza. La Diputación debe dejar de mirar el bolsillo y empezar a mirar por las personas.
A-M.C.





























Lo que nos gusta hacer magia con el agua y todavía no hemos avanzado nada