El baloncesto nació en 1891 en Springfield, Massachusetts, de la mano de James Naismith, que ideó un juego menos violento que el fútbol y el rugby, basado en la habilidad, la inteligencia y la cooperación. Con unas simples canastas de melocotones colgadas en un gimnasio, empezó un deporte que pronto conquistaría al mundo, transmitiendo valores de equipo, esfuerzo y respeto.
Esos mismos valores son los que mejor definen a Amado Gallardo de los Ríos, alma del Club Polideportivo Peñarroya CB desde su fundación oficial en 1969.
Amado estudió en la EPSB (Escuela Politécnica Superior de Belmez), se formó como ingeniero de minas y trabajó en distintas empresas de Badajoz y Ciudad Real, hasta desempeñarse como jefe de taller de preventivos en la explotación minera de nuestra zona, ENCASUR, donde permaneció hasta su jubilación. De ese entorno duro aprendió el verdadero significado de la palabra sacrificio, enseñanza que trasladó al deporte y a la gestión de su club.
Rodeado de una junta directiva que es más que una familia, ha sabido mantener vivo un club humilde pero sólido, capaz de aceptar las reglas del juego deportivo y también las financieras. Gracias a esa gestión responsable, el CP Peñarroya CB es hoy un club saneado, respetado incluso por sus rivales, que lo consideran modélico. No es habitual encontrar en el deporte una entidad que lleve casi sesenta años al pie del cañón, sacando equipos de todas las categorías temporada tras temporada: eso habla mucho de la persona que lo preside.
Casado con Luisa Ruiz y padre de tres hijos, ha llevado una vida familiar impecable, paralela a su entrega al deporte. Y aunque pueda parecer exagerado, su gestión no desmerece la de grandes dirigentes del baloncesto nacional como José Luis López Nieto en el Unicaja de Málaga o Carlos Ocaña Orbis en el Real Madrid.
Amado es un hombre generoso, cauto y tranquilo, con la experiencia suficiente para sortear contratiempos y la pasión necesaria para mantener siempre vivo el amor por su pueblo. Ese orgullo se refleja cada vez que su equipo se enfrenta a rivales andaluces o extremeños, llevando el nombre de Peñarroya con dignidad y compromiso.
Al final, lo que queda es la certeza de que cada vez que vemos jugar al CP Peñarroya CB en el Pabellón Lourdes Mohedano, sentimos la felicidad que él ha hecho posible. Porque detrás de cada victoria, de cada temporada cumplida, hay mucho del trabajo y la visión de un privilegiado como Amado Gallardo.
Desde Infoguadiato, le damos las gracias por su ejemplo y su entrega. Gracias por enseñarnos que la vida también puede ser maravillosa con baloncesto.
Te lo mereces, amigo. Te queremos mucho.
— Sergio Delgado Cintas





























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