Si algo nos caracteriza en estos días es que, en algún momento de nuestra vida, todos fuimos niños. Niños y niñas que esperaban con ilusión la llegada de los Reyes Magos. Esa inocencia y ternura infantil representan la cara más amable de la Navidad y del inicio de un nuevo año.
No solo se trata de perseguir sueños, sino de alcanzar metas que nos hagan crecer como personas. Existen personas que, a lo largo de su vida, lo dan todo sin pedir nada a cambio, entregándose por completo a su familia y manteniendo vivos aquellos valores aprendidos en casa, valores que hoy continúan transmitiendo a sus hijos.
Hoy domingo nos detenemos en la figura de una amiga y vecina que encarna a la perfección esas cualidades humanas y ciudadanas que engrandecen a Peñarroya-Pueblonuevo. Desde Infoguadiato ponemos el foco en Ana Cano Miffuts, una mujer valiosa, cercana y con una historia entrañable que merece ser contada.
Desde muy pequeña, Ana dedicó su vida a su familia y a sus estudios. Cursó su formación en el IES Florencio Pintado, en la extinta maestría, y llegó a completar estudios superiores. Sin embargo, decidió dejarlo todo por el amor de su vida, Ángel Antonio Cabello. Hija de Antonio Cano y Fernanda Miffuts, lleva en sus venas sangre mediterránea, con orígenes en Valencia, tierra donde pasó parte de su infancia y a la que siempre ha estado vinculada emocionalmente.
En Peñarroya-Pueblonuevo echó raíces y construyó su proyecto de vida. Se casó en 1998 y, junto a Ángel Antonio, formó un matrimonio sólido y sencillo, forjado a fuego lento con la llegada de sus dos hijos, Ana y Ángel Antonio. Juntos conforman una familia ejemplar, de esas que dejan huella y forman parte de la historia cotidiana de nuestro pueblo.
Entre sus aficiones se encuentran la lectura, el campo y la gastronomía, siendo esta última una de sus grandes pasiones. No es casualidad su estrecho vínculo con Galicia, tierra que visita con frecuencia junto a su marido. Santiago de Compostela se ha convertido en su ciudad fetiche: cada año visitan la catedral y en numerosas ocasiones han realizado el Camino de Santiago, reforzando ese arraigo tan especial con la tierra gallega.
Ana es también una persona comprometida con la vida social y religiosa de Peñarroya-Pueblonuevo. Colabora activamente en distintas hermandades, especialmente en las de la parroquia de El Salvador y San Luis Beltrán, siguiendo el legado de su padre, quien fue hermano mayor de una de ellas durante muchos años.
Siempre dispuesta a ayudar, colabora con todo aquel que lo necesita. Junto a su marido realiza numerosos actos altruistas, casi siempre desde el silencio, sin buscar protagonismo ni fotografías, demostrando que la verdadera solidaridad no necesita escaparates.
La humildad y la honradez forman parte de su sello de identidad. Hoy hemos querido rendirle este homenaje sincero y afectuoso, reconociendo la valía de una persona que no solo forma parte de nuestro pueblo, sino que, con sus actos y su presencia, contribuye a que Peñarroya-Pueblonuevo sea un lugar mejor, lleno de buenas personas.
El sacrificio, la entrega y el amor por su familia la hacen merecedora de este reconocimiento. Un homenaje sencillo, pero cargado de gratitud, para una mujer a la que admiramos y de la que nos sentimos profundamente orgullosos de tener como amiga y vecina.
Hoy hemos querido describir a una buena hija, madre y esposa. Desde aquí la felicitamos y le hacemos este pequeño regalo de Reyes por adelantado.
“La vida te tiene reservadas muchas y hermosas sorpresas; solo tienes que vivirlas día a día.”
Anónimo
Gracias, Ana, por estar siempre ahí.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
Sergio Delgado Cintas






























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