Esta tarde, a las cinco y media, me plantaré en el séptimo piso para arrojarme a ese vacío interno donde mi mente me dice que hasta aquí ha llegado, que no logrará más que intentar enchufarse a la vida; una vida tan baja en emoción, donde la luz es la oscuridad. Van estos sinceros versos para mediar en tu intención de quitarte la vida.
Acto seguido, después de mi salto hacia el vacío de mis miedos y de mi sufrimiento, intentaré escaparme y ocultar mi propia realidad: no sé aceptarme a mí mismo, ni con mis defectos mentales, ni con mis ansiedades, ni con ese deseo perverso de verlo todo rojo y ardiente, como la sangre que cubre todo mi cuerpo. Gracias a que en la oscuridad nadie me puede ver ni gritar, ni siquiera pedir esa ayuda que tanto necesito.
Me obligo a ser feliz, a pesar de las maravillas que nos ofrece el mundo: el poder conectar con los demás seres humanos, el debatir el origen de este planeta Tierra cada vez más inusual y aterrador. Solo me consta que la oscuridad será la llama prendida de este infortunio llamado Prisión.
Y tal vez valga la pena vivir con las imperfecciones, porque la perfección existe arriba y no abajo. Para ser perfecto hay que estar en lo divino y no en lo humano. Lo humano es un territorio todavía por explotar, tan virgen que no nos damos cuenta de que podemos embarcarnos y enfrascarnos en esta aventura tan inusual e identitaria, la de ser siervos de los atletas de Dios, los únicos que fortalecen los lazos entre el cielo y la tierra.
No escondo mis debilidades; al contrario, las hago públicas porque tal vez he pensado que, un lunes grisáceo, a las cinco y media de la tarde, subiendo al séptimo piso y arrojándome a ese vacío donde toda mi vida pasará así de deprisa, podré recapacitar y decirle sí a la vida. Porque la vida son esos buenos sucesos que deben ser contados y engancharse a ese libro interminable, con hojas inagotables, como es la vida.
Así pues, como un discípulo más de la buena vida, me atrevo a decirte que no actives el botón del salto, sino el botón de encendido, para engancharte a esta vida imaginaria donde tú y yo seremos cómplices. Aplicaremos esa luz alterna para iluminar nuestras soledades y esa oscuridad donde somos rehenes de nuestros pensamientos más desoladores, pero los controlaremos con la paciencia y la sabiduría que nos caracteriza, para seguir viviendo esta bella película con final feliz.
Para Camus, el suicidio debe ser siempre la última salida, encontrando en las oportunidades que nos brinda la vida esa dopamina, endorfinas y serotoninas que nos ayudan a arrancar todos los días con energía positiva, donde solo tú, simplemente tú, serás tu héroe o heroína. Todas esas sustancias luminosas las desprenden las personas valientes que encaran su vida con entereza y entrega, cuando la mente y la existencia les ponen a prueba cada día.
Encontrando la vuelta a estas premisas para dar marcha atrás a su plan, Alberto se dio media vuelta, a las cinco y media de la tarde, desde lo alto del séptimo piso. Recapacitaría y le daría un enorme abrazo a la vida, y no se arrojaría al vacío. Coherente decisión la de Alberto, que hoy en día es una persona buena, padre de familia y trabaja como educador social en un centro especializado en personas que se han visto envueltas en actos suicidas.
Su enorme trabajo y talento le han llevado a tener una vida plena, viendo cómo las personas que han pasado por su misma situación le dan ese enorme abrazo que él, en su día, le dio a la vida. Alberto, por aquellos entonces, estaba estresado y enojado con la vida que llevaba.
Tú puedes ser como Alberto. Y aunque sea un artículo de ficción, puede ser real, porque como el protagonista de esta historia, lo han vivido y lo siguen viviendo muchas personas en todo el mundo. Hablar de ello puede sanar muchas vidas y ayudar a que se enganchen a la vida, como Alberto, y como esta personita que ha redactado este artículo de MOTIVA-TÉ para que tú también te enganches a la vida como nosotros.
¿Estás preparado o preparada para engancharte tú también a la vida?
BAJO LA LUZ DE LA OSCURIDAD
MOTIVA-TÉ bajo las luces de esta desoladora y lúgubre soledad para engancharte a esta bella vida que te tiende de nuevo la mano.
Y tú, ¿estás motivado o motivada?
¿Te encuentras motivado o motivada?
MOTIVA-TÉ con estos artículos sobre reflexiones y pensamientos emocionales para los lectores y lectoras de INFOGUADIATO.
Sergio Delgado Cintas





























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