Alfonso García-Donas Sepúlveda
El rock y el heavy metal han pasado por Peñarroya-Pueblonuevo los pasados 14 y 15 de agosto, con una prefiesta el día 13 y una fiesta final (el Jarana Fest) el día 16. Su nombre es A Pico y Pala Fest, un festival de música rock que cumplía 10 años con esta edición.
A nadie se le escapa que el A Pico y Pala siempre ha estado teñido de cierta polémica, que hasta donde un servidor sabe tenía que ver con el tipo de música, o el lugar en el que se hacía, la forma de organizar, el tipo de gente que atraía, o que el Pisuerga pasa por Valladolid. Este año, además, se ha sumado el tema de que el festival se ha deslocalizado del centro neurálgico de la feria de agosto, al estar ubicado en la piscina municipal, un emplazamiento que si bien ha sido inmejorable para los asistentes, también ha significado un nuevo foco de crítica. Así las cosas, el hecho es que cualquier cosa ha sido esgrimida como argumento para deslucir una de las iniciativas más singulares y grandes que se dan actualmente en nuestra localidad y que durante unos días la ha situado en el mapa como uno de los puntos más importantes de este tipo de eventos dados durante todo el verano por toda la geografía nacional.
Críticas (inmerecidas a mi parecer) aparte, el hecho es que sólo había que asomar la patita por el lugar para ver el despliegue de medios que allí había. Se cuenta, además, que el evento es sin ánimo de lucro, pero es que este hecho se vuelve realmente irrelevante cuando vemos las decenas de trabajadores/as, desde la seguridad hasta los técnicos de sonido, camareros/as, encargados/as de tiques…, que allí han estado dando el cayo durante cuatro días seguidos. Si todas esas personas cobran, por poco que sea, ya me parecerá bien porque ejercieron su trabajo durante las varias jornadas que ha durado el festival de forma impecable para que todo saliera a la perfección, como así fue.
Como impecable fue la organización y, lo más importante, el cartel que han traído, encabezado por los eternos Mojinos Escozíos. Pero no sólo ellos. A Peñarroya-Pueblonuevo, un municipio llamado a pertenecer más tarde o más temprano a la malograda “España vacía”, ha tenido el honor de ser visitado por artistas de la talla de Leo Jiménez o Saratoga, dos de los máximos referentes del rock nacional; como otros dos enormes fueron Albertucho y Sínkope. De menor talla en tanto a fama, pero de gran calidad musical, encontramos otras formaciones como Ciclonautas, Malaputa, Kill City, Gato López, El niño del Albayzín y Afónica Naranjo. Además de varios dj’s que han amenizado el lugar una vez terminados los conciertos mencionados.
Con semejante cartel, cualquier aficionado a este tipo de eventos enseguida puede entender que la cita era obligada, pues en nada envidia a otros carteles que se dan por toda la geografía nacional durante la época estival (y no son pocos).
Y es que en estos días hemos podido ver un Peñarroya-Pueblonuevo lleno de vida, de visitantes, que han venido con vocación de disfrutar y ser respetuosos. En estos días, uno pasaba por el parque del mono por las mañanas y veía a familias acampadas, siendo respetuosas con el entorno. También se han podido ver llenos los alojamientos de la localidad, así como los de los alrededores como Belmez o Fuenteovejuna. Vienen, comen, visitan nuestros bares y restaurantes, llenan nuestros alojamientos, compran, duermen, disfrutan y se marchan, haciendo que Peñarroya-Pueblonuevo se haya convertido (con esta edición seguro que de forma definitiva) en una reseña de referencia para este tipo de eventos que arrastran a centenares, cuando no miles, de personas.
Además, si ibas al A Pico y Pala, tenías gratis la entrada a la piscina durante esos días y, por si el festival fuera poco, tenías de forma gratuita un día de fiesta y música en directo el día de antes y otro pequeño festival el día de después a modo de guinda del pastel.
¡Qué más se le puede pedir a una organización que, me consta, goza de muy pocas manos para liarla tan a lo grande! A su cabeza está Luisma Viso Santos y colaboradores/as, un joven paisano muy implicado en los aspectos culturales de la localidad desde hace muchos años. Personalmente, quería agradecerle la organización de tan magno evento.
Gracias por poner a nuestro pueblo en el mapa, por hacerlo referente, por conseguir que artistas de tanta talla nos hayan visitado, por hacernos sentirnos orgullosos de la cultura que se mueve en nuestra localidad, por la música en directo, por haber logrado un espacio respetuoso para niños y jóvenes (estaba lleno de ellos) y familias en general, por la impecabilidad de la organización y el sonido durante todo el evento, por la inmejorable ubicación y por recordarnos una vez más que el rock está muy vivo, que está exento de violencia y que es un tipo de cultura que en nada se parece a otros estilos cuyos mensajes son mucho más dañinos para nuestra juventud. Gracias, además, por las fechas en las que ha sido organizado, permitiéndonos a muchos paisanos asistir cuando no hemos podido en otras ediciones.
Termino estas líneas invitando a la organización a que lo haga exactamente de la misma manera el próximo año y a todo peñarriblense a que, si no ha asistido a esta edición, lo haga en las futuras, pues tal vez el ideario colectivo oriundo aún no sea consciente de la magnitud que estos cabrones del A Pico y Pala han conseguido organizar tan sólo con la fuerza de la insistencia y mucha voluntad.
Enhorabuena, gracias y nos vemos en las próximas ediciones.































Me sorprende que no existan fotografías que confirmen el «»exito»»de este «evento musical» Viendo lo aficionado que son en este pueblo a hacer fotos a todo lo que se mueve al estilo chino o japones no se entiende que no exista grabaciones de videos y fotgrafias de este «gran exito a nivel mundial»» que tan bien podia serlo Y cuidemos un poco el vocabulario cuando escribimos por respeto a todos incluidos los lectores que tanto no cuesta
En las redes sociales de la organizacion lo tienes todo
Está muy bien poner en valor el comportamiento de los asistentes, pero creo que tampoco es necesario afirmar que todos fueron responsables y cuidadosos, porque no se corresponde con todo lo que ocurrió.
Yo personalmente, alrededor de las 20:00 h. el viernes, vi a varios asistentes haciendo sus necesidades en los alrededores de la pista de atletismo, a pesar de que había personas dentro y de que tenían espacios habilitados para ello. Cuando un señor les indicó que utilizaran los lugares destinados a ese fin, la reacción tampoco fue precisamente respetuosa hacia este hombre.
No se trata de criminalizar a todos los asistentes, porque evidentemente habrá muchísimas personas que se comportaron perfectamente, sino de contar también la realidad que algunos vecinos vivimos. Una cosa es que el evento haya sido «positivo» para el pueblo y otra afirmar que absolutamente todos los asistentes fueron ejemplares.
Cuantos eran? Dos? Tres? Quizás 4?
Pues ya te digo yo que fuí 3 días al festival que fueron TODOS respetuosos menos..
Dos? Tres? quizás 4?
Cuide usted la escritura antes de dar lecciones de ella, y ponga alguna coma y algún punto, que casi me quedo sin oxígeno al leerlo
Hola. Yo hago reportajes fotográficos para este periódico y no soy chino ni japonés, y mucho menos hago fotos a escondidas. Ojalá fuera Daido Moriyama; aunque dudo que sepas de quién te hablo.
Quienes colaboramos aquí lo hacemos para ofrecer a nuestros lectores, de la mejor manera que sabemos, la información que creemos que merecen. Lo hacemos, además, de forma totalmente desinteresada, dedicando nuestro tiempo y esfuerzo sin recibir nada a cambio.
Por eso, creo que lo mínimo que se puede pedir es un poco de respeto hacia nuestro trabajo. Las críticas son perfectamente legítimas cuando tienen fundamento, pero criticar sin conocer cómo trabajamos ni las circunstancias en las que hacemos nuestro trabajo no aporta demasiado.
Podemos hacerlo mejor o peor, y por supuesto podemos equivocarnos, pero detrás de cada reportaje hay tiempo, dedicación y voluntad de informar. Respeto, simplemente eso.
Fe de erratas.
Título del artículo: Ladran Sancho, luego cabalgamos.