No todos los días son iguales o los mismos para Silvia Fernández, una chica que sufre un trastorno bipolar. La rama de la salud mental, como sus enfermedades mentales, tiene sus vericuetos, tiene sus aristas, pero, sin embargo, para Silvia marcan el dictado de una vida montada en una montaña rusa de emociones.
Pulsar todos los días el botón “On” para esta mujer en plena adultez no es ir “On Fire”; es, como a veces, notarse ausente, y en ese vacío donde la incomprensión y la soledad llaman todos los días a la puerta de su mente.
Escaparse o evadirse, como sucumbir al presente, es el estigma al que se expone Silvia todos los días. En el trabajo, en casa con sus hijos, en las relaciones afectivas con su marido… todo es una maraña de malas sensaciones, como malos augurios de que hay algo en su cabeza que no funciona y que, seguro, es difícil de tocar o dar con la tecla para que su vida sea sumergida en la total normalidad.
Habrá días mejores o peores para Silvia, pero la mente es muy poderosa y acaba ganando la batalla y sobrepasando los malos momentos a los buenos.
Pero hay una cosa que a Silvia le encanta, la hace sentirse a gusto y hace de su enfermedad algo menos nocivo: la comprensión de los de su alrededor.
Y eso, querida amiga, es un paso hacia adelante para que tu enfermedad mental sea un compañero más de viaje. Pasarlo a un segundo plano es llevar tu vida a la normalidad y al éxito.
Sirva de ejemplo que las enfermedades mentales no son una barrera, sino un estímulo más de fuerza y energía para ser feliz, aunque a veces no nos sintamos comprendidos por el ritmo emocional de la vida.
Un paso primordial para encarar esos ritmos vertiginosos de la vida es el de la aceptación.
Porque vivir no es tan solo respirar, sino sentir que a la vida se la abraza y se la acaricia cuando sentimos profundo amor por ella.
Y eso es solo un inicio para que Silvia tome nota de este artículo emocional de MOTIVA-TÉ, para que vea que las palabras aceptación y superación también caben en su diccionario mental, y que a las enfermedades mentales hay que tratarlas con normalidad y siguiendo unas directrices lo más laxas posible.
Lo dice uno que tiene una enfermedad mental parecida a la de Silvia, y no hay ningún día que no piense que soy un enfermo mental teniendo ahí, en su cabeza, una enfermedad mental. Pero, aun así, en su autoestima lleva una vida feliz y plena.
¡Silvia! Espero que, a partir de hoy, a raíz de leer este artículo, tu vida cambie y la lleves a ese lado de la balanza donde están los buenos momentos y los buenos pensamientos.
CUANDO LOS RITMOS DE VIDA LO MARCAN TODO
MOTIVA-TÉ con esta historia ficticia, pero de lo más real y natural que nos podemos encontrar las personas con algunas enfermedades mentales.
Y tú, ¿estás motivado o motivada?
¿Te encuentras motivado o motivada?
MOTIVA-TÉ con estos artículos sobre reflexiones y pensamientos emocionales para los lectores y lectoras de Infoguadiato.
Sergio Delgado Cintas






























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