Isabel y Laura, escritora y madre de la protagonista de esta exitosa saga infantil, nos conceden una entrevista íntima para los lectores de Infoguadiato. Un proyecto que nació en plena pandemia y que hoy financia la investigación de la leucodistrofia, rompiendo barreras en la literatura infantil.
InfoGuadiato
Hay historias que nacen para cambiar el mundo, y la de Carolina Purpurina es, sin duda, una de ellas. Lo que comenzó en el confinamiento como un diario donde una niña pequeña escribía una frase al día al aprender a leer y escribir, se ha transformado hoy en una saga literaria número uno en Amazon, traducida a cinco idiomas y con un impacto social imparable.
Hemos tenido el placer de charlar con Isabel, la joven y brillante autora de los textos, y con su madre, Laura, quienes nos abren las puertas de su taller creativo, de su día a día en una gira frenética y del alma de un proyecto que mezcla la magia de la ficción con una realidad inspiradora.
Un proceso creativo sobre raíles
El motor de la saga es el trabajo diario. Como bien recuerda Isabel citando al propio Picasso, «la inspiración te tiene que pillar trabajando». Por eso, a pesar del cansancio, las clases o el ritmo de las giras, Isabel dedica rigurosamente 15 minutos al día a escribir.
«Hacemos la gira de tren en tren. Isabel va en el vagón escribiendo las aventuras que acaba de vivir en los colegios. Si no lo hace así, los recuerdos se terminan mezclando entre tantos niños, presentaciones y ciudades», nos cuenta Laura.
El papel de Laura ha ido evolucionando. Al principio, cuando publicaron el primer libro, Isabel tenía solo 9 años y el volumen recopilaba sus redacciones escolares. Laura actuaba como coautora, estructurando y buscando un hilo conductor a través del personaje de Carolina. Hoy, Isabel es completamente autónoma. El proceso creativo es suyo, aunque cuenta con la correctora más exigente y especial en casa: su hermana Carolina, la verdadera musa en silla de ruedas, quien da el visto bueno final a cada relato.
El gran reto del tercer libro: De Peñarroya-Pueblonuevo a Francia
Este tercer libro ha marcado un antes y un después en la evolución de Isabel como escritora. Ya no se trata solo de plasmar vivencias, sino de enfrentarse a un exhaustivo trabajo de documentación histórica en bibliotecas y archivos para narrar un misterio ambientado a principios del siglo XX en la Casa de la India de Valladolid, o hilar con precisión los subterráneos de las ciudades.
Además, este volumen recoge escenarios reales muy significativos, incluyendo tierras cordobesas como Peñarroya-Pueblonuevo, y el accidentado pero divertidísimo viaje de la familia en autocaravana por Francia. Una aventura con cuatro hermanos a bordo, sin lavadora ni comodidades, pero que les permitió llevar las cajas de libros a los colegios franceses, donde Isabel asumió el gran reto de hacer presentaciones ante cientos de niños en francés.
Una saga que crece con sus lectores
A diferencia de otras colecciones infantiles estancadas en una franja de edad fija, la saga de Carolina Purpurina tiene la peculiaridad de ir madurando al mismo ritmo que su autora. El primer libro constaba de 12 capítulos cortos para un público más infantil; el segundo y el tercero se han vuelto más densos y complejos, alcanzando los 20 capítulos. Los lectores que empezaron hace tres años siguen creciendo de la mano de Isabel.
Rompiendo moldes: Empoderamiento y el «Granito de Purpurina»
El éxito en plataformas como Amazon ha superado todas las expectativas de la familia. Sin embargo, el verdadero premio no es de carácter comercial, sino el impacto que está teniendo en los hogares de miles de niños con y sin discapacidad.
«Nos escriben padres diciendo que a sus hijos no les gustaba leer y ahora están encantados. En carnaval hay niños que se disfrazan de Carolina Purpurina o fabrican sillas de ruedas con cartón. Es un empoderamiento total», relata Isabel con emoción. «Hay muy poca literatura infantil que narre enfermedades reales, y la que hay suele ser victimista o se limita a los síntomas. Carolina va en silla de ruedas como podría ir en patinete; es la protagonista de las aventuras y los niños tienen un club de fans con ella».
Detrás de toda esta magia hay un fin primordial: recaudar fondos para la investigación de la leucodistrofia. Se trata de una enfermedad extremadamente rara que afecta solo a 12 niños en España y a unos 300 en todo el mundo.
Laura, que preside la asociación del proyecto solidario, recuerda la importancia de acudir a las presentaciones en los colegios de Andalucía y seguir su estela en redes: «Quien compra el libro, o lo lee en una biblioteca, aporta su granito de purpurina para traer un tratamiento pionero a España. El libro es nuestra gran herramienta para tener voz en los medios y dar visibilidad».
Los hermanos: La mejor terapia
Al preguntarles cómo definirían a Carolina, las palabras se tiñen de una inmensa ternura. Para Laura, su hija Carolina es la personificación del «optimismo», de la capacidad de entusiasmarse e irradiar una inocencia agradecida que enternece: «Cada vez que la ayudas a levantarse o acostarse, siempre te dice ‘mamá, te quiero'».
Para Isabel, Carolina es simplemente la mejor hermana posible, un faro que empuja a toda la familia a seguir adelante a pesar de las dificultades. Con cuatro hermanos en total, Laura rompe una lanza en favor de las familias numerosas en entornos con discapacidad:
«Muchos padres por miedo no tienen más hijos, pero los hermanos son la mejor terapia para Carolina. La obligan a ir más lejos, impiden que la sobreproteja porque materialmente no tengo tiempo de hacérselo todo, y les hace a ellos ver la vida de una manera mucho más empática y humana».
Próxima parada: América
El universo de Purpurina no se detiene. Este otoño, la saga cruza el charco en una gira internacional por Hispanoamérica, teniendo como plato fuerte la Feria del Libro de Monterrey en México. Un viaje en silla de ruedas, cargadas de maletas y libros, que Isabel ya está utilizando como caldo de cultivo para el cuarto libro. «Ya estoy buscando un misterio… ¿por qué no ‘Carolina Purpurina: Brillantes aventuras por América’?», adelanta la joven escritora.
Desde la redacción de Infoguadiato, queremos agradecer de corazón a Isabel y a Laura su generosidad y su ejemplo en esta entrevista que, sin duda, toca la fibra de todos nuestros seguidores. Gracias por recordarnos que, con ilusión y apoyo mutuo, las barreras no existen. ¡Seguiremos sumando granitos de purpurina en vuestro camino!






























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