Peñarroya-Pueblonuevo ha contado a lo largo de su historia con numerosos ejemplos de superación y entrega. Uno de ellos es el del doctor Segundino Villarejo Díaz, que llegó desde fuera para poner su vocación, su conocimiento y su humanidad al servicio de los vecinos y vecinas del municipio.
Durante toda una vida profesional dedicada a la medicina, el doctor Villarejo fue mucho más que un facultativo. Su cercanía, su compromiso y su manera de entender la profesión dejaron una huella profunda en generaciones de pacientes, convirtiéndose en un referente y en un auténtico maestro, valores que hoy continúan presentes en su familia.
Hombre discreto y poco amigo del protagonismo, siempre entendió su labor desde la responsabilidad y el servicio, lejos de reconocimientos públicos. Precisamente por ello, este homenaje nace desde el respeto y el cariño que merece quien ha formado parte de la historia cotidiana de Peñarroya-Pueblonuevo.
Su trayectoria profesional y humana forma ya parte de la memoria colectiva del pueblo, como ejemplo de vocación, dedicación y justicia, cualidades que solo están al alcance de quienes ejercen la medicina con verdadera pasión y compromiso social.
Segundino Villarejo Díaz, hijo de Francisco y de Petra, nació en un pequeño pueblo de Badajoz, Garlitos, el 1 de junio de 1936. Es el menor de 4 hermanos. Desde ese origen humilde y sereno, aprendió las primeras letras en su pueblo con un tío que era maestro. Con 11 años marchó a Almadén (Ciudad Real) utilizando como medio de transporte una mula, y allí hizo el Bachillerato, iniciando un camino que ya no se detendría.
Continuó su formación yendo a Madrid para estudiar la carrera de Medicina en la antigua facultad San Carlos. Allí se licenció en Medicina en el año 1962, y también en verano hizo las milicias universitarias en la Granja de San Ildefonso (Segovia) con la graduación de Alférez, sumando disciplina y vocación a su aprendizaje.
Después un tiempo corto estuvo ejerciendo de médico en un pueblecito pequeño al lado de Sigüenza (Guadalajara). Pero como lo que más le gustaba era la Cirugía hizo la especialidad de Otorrinolaringología en el Hospital Clínico de la Facultad de San Carlos en Madrid, siguiendo siempre aquello que le dictaba el corazón profesional.
También vivió un tiempo en Cabeza del Buey, preparando allí las oposiciones y al mismo tiempo dando clases de Ciencias Naturales en el Instituto, pues la pedagogía es su gran afición. Disfruta enseñando, y esa vocación de compartir conocimiento ya no le abandonaría nunca.
Al aprobar las oposiciones en el año 1968 eligió la plaza de Peñarroya Pueblonuevo para ejercer aquí como médico especialista en garganta, nariz y oídos. Y vivió en el Hotel Sevilla con Julio Garrido y Estrella Paredes hasta que en 1969 se casó en Madrid con una madrileña, Leonor, que también terminó viviendo en nuestra localidad. Formó una familia, tiene 3 hijos. La mayor, Leonor reside en Madrid y los otros dos viven aquí en Peñarroya Pueblonuevo, Mª Nieves y Luis Fco.
Durante 8 años estuvo pasando consulta en Pozoblanco hasta que hicieron el Hospital Comarcal. En nuestra localidad trabajó en el Ambulatorio antiguo primero y en el Centro de Salud después, además de tener consulta privada en su domicilio. También pasaba consulta en muchos pueblos de la comarca, Hinojosa del Duque, Belalcázar, Villanueva del Rey… Realizó miles y miles de operaciones a niños y mayores, pues la Cirugía siempre le ha gustado mucho.
Durante cuarenta años de ejercicio profesional, el doctor Villarejo jamás tuvo lista de espera. Atendía siempre a todos sus pacientes, sin mirar el reloj, porque entendía que la enfermedad no entiende de horarios. Hay una anécdota que lo define con claridad: en una ocasión, al salir ya del centro de salud, una señora lo abordó en la calle apenada porque había llegado tarde. Segundino no dudó, regresó con ella, avisó a la enfermera y la atendió con la misma dedicación de siempre. Incluso cuando le concedieron seis días de permiso en Navidad, continuó pasando consulta porque, sencillamente, decía no saber nada de vacaciones mientras hubiera pacientes esperando.
Otra afición es la música. Tenía de joven un laúd, luego se compró un acordeón. También un órgano eléctrico y Vicente Sánchez le dio clases de música. También le gustan los árboles frutales, los planta, cuida, poda, injerta… seguramente recordando su casa de Garlitos donde también trabajaban el campo.
Vive feliz rodeado de su familia, y sus 4 nietos, transmitiéndoles toda su sabiduría, que lo importante en la vida está en los detalles, que el repetir es aprender, que hay que estudiar para saber y no para aprobar, que hay que ser optimista y ver el vaso medio lleno y nunca medio vacío, que hay que hacer un favor siempre que se pueda, que hay que ser humilde y empático. Disfruta con su nieto mayor que también está estudiando medicina 4º curso y cuando viene en vacaciones no para de preguntarle cosas y le cuenta sus experiencias y todo lo que ha vivido como médico.
Cuenta también con un buen grupo de amigos que le acompañan y le aprecian y se considera un Peñarriblense más después de haber vivido muy agradecido en este pueblo más de media vida.
La medicina ejercida desde la vocación y la humanidad solo está al alcance de muy pocos. Segundino ha sido uno de ellos: vecino y amigo, referente sin comparación, capaz de unir el conocimiento científico con la comprensión profunda de la persona, tanto en lo físico como en lo humano.
Su legado forma parte de la memoria viva de Peñarroya-Pueblonuevo, esa que se construye desde la confianza, el respeto y la entrega diaria, y que merece ser preservada frente al inevitable paso del tiempo. Desde las páginas digitales de Infoguadiato dejamos constancia de ello.
Hoy hemos querido dedicar este espacio a la medicina entendida como servicio, a través de la figura del doctor Villarejo.
«La medicina cura raramente, alivia a menudo, consuela siempre»
Hipócrates
Gracias por tantas buenas prácticas, por el respeto entre profesional y paciente y por una vida entera al servicio de los demás.
Te lo mereces.
Sergio Delgado Cintas






























0 comentarios