Con el objetivo de fomentar la lectura y, al mismo tiempo, evitar que muchos libros terminen en la basura, el vecino de Peñarroya-Pueblonuevo Domingo Jurado Cerrato ha puesto en marcha una sencilla pero bonita iniciativa: crear un punto de recogida y entrega de libros para dar una segunda vida a aquellas obras que sus propietarios ya no utilizan.
Domingo Jurado, conocido en el municipio por su larga trayectoria vinculada al comercio tradicional, continúa manteniendo, casi dos años después de su jubilación, ese carácter solidario que le ha acompañado durante buena parte de su vida.
La idea surgió al comprobar que algunos vecinos depositaban libros antiguos en los contenedores de papel y cartón. Domingo comenzó a recogerlos para evitar que acabaran destruidos y los llevaba hasta su antiguo almacén de pinturas. En otras ocasiones, los ponía a disposición de las personas que por las mañanas se reúnen en el Parque Nuestra Señora del Rosario, en el distrito de Peñarroya, animándolas así a acercarse a la lectura.
De aquella costumbre ha terminado naciendo un pequeño punto de intercambio abierto a todo el mundo.
En el antiguo almacén de pinturas de Domingo Jurado Cerrato se pueden depositar aquellos libros que tengamos en casa y ya no utilicemos y, al mismo tiempo, cualquier persona interesada puede acercarse y llevarse alguno de los ejemplares disponibles.
El punto se encuentra situado en la Plaza Blas Infante, en el distrito de Peñarroya, entre la tienda de ropa y complementos Rosi Jurado y el salón de belleza y estética Carmen Porras, donde antiguamente se encontraba el Bar Guinea.
La intención es sencilla: que un libro que ha dejado de ser útil para una persona pueda encontrar un nuevo lector en lugar de terminar en un contenedor.
Domingo Jurado quiere además hacer extensiva la iniciativa a la Biblioteca Municipal de Peñarroya-Pueblonuevo. Por ello, propone que aquellos libros o enciclopedias que la biblioteca pueda tener sin salida o a los que ya no pueda dar utilidad puedan incorporarse también a este punto. Él mismo se ofrece a recogerlos para ponerlos posteriormente a disposición de quienes se acerquen buscando alguna lectura.
No hacen falta grandes proyectos para fomentar la cultura. A veces basta con rescatar un libro que alguien ya no quiere, colocarlo de nuevo en una estantería y esperar a que otra persona decida abrirlo.
Eso es precisamente lo que pretende Domingo Jurado con esta iniciativa: que los libros sigan pasando de unas manos a otras y que ninguno que todavía pueda ser leído termine innecesariamente en la basura.
¡Larga vida a los libros y a la lectura!
SERGIO DELGADO CINTAS





























Bueno esto ya existe en numerosos puntos de nuestra geografía ,no es nada nuevo y claro esto conlleva a una fuga o perdidas de libros que corren el riesgo de no volver jamas a ser leidos Nada mas
Es una persona genial. Buena decesión.