Ayer vivimos uno de esos momentos que no se pueden explicar con palabras, solo sentir con el corazón.
La llegada y el paso de nuestra querida Virgen del Carmen cruzando el puente del arroyo Hontanilla, a la altura de La Gotera, volvió a regalarnos una estampa inolvidable. Un instante cargado de emoción, de fe, de tradición y de orgullo para todos los Peñarriblenses y, en uno de los días más esperados del año.
Para Protección Civil de Peñarroya Pueblonuevo también es una jornada muy especial. Mis compañeros y yo tuvimos el enorme privilegio de acompañar este día, sintiéndonos arropados por la Hermandad, por nuestro pueblo y por el cariño de todas las personas que disfrutaron de esta celebración.
Bajo la mirada protectora de nuestra Virgen del Carmen, estuvimos donde hacía falta: velando por la seguridad, ayudando a quien lo necesitó y atendiendo con la mayor entrega a nuestros vecinos y visitantes. Porque servir a nuestro pueblo es un orgullo, pero hacerlo en un día como este tiene un significado aún más profundo.
Como cada año, esta jornada queda grabada para siempre en nuestra memoria y, sobre todo, a fuego en el corazón naranja de Protección Civil de Peñarroya Pueblonuevo. Es ahí donde comprendemos que ser voluntario es mucho más que prestar un servicio: es compartir la emoción de un pueblo, vivir sus tradiciones y estar siempre al lado de quienes nos necesitan.
Gracias a la Hermandad de la Virgen del Carmen, a todo el pueblo de Peñarroya Pueblonuevo y a cada persona que nos dedicó una sonrisa, una palabra de cariño o un gesto de agradecimiento. Ese reconocimiento es el que nos anima a seguir entregándonos con la misma ilusión.
¡Viva la Virgen del Carmen! ¡Viva Peñarroya Pueblonuevo! ¡Y que el corazón naranja de Protección Civil siga latiendo siempre al servicio de los demás!
Rafael Santiago Holguín





























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