La Asociación de Vecinos de la calle Mina Antolín denuncia que, por segunda vez, no se le permite intervenir para exponer la problemática de la planta de hormigón situada junto a sus viviendas
Los vecinos de la barriada de El Antolín vuelven a quedarse sin voz en el Pleno del Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo.
Por segunda vez, primero en marzo y nuevamente ahora en julio, la Asociación de Vecinos de la calle Mina Antolín solicitó formalmente su participación en el Pleno municipal para exponer la problemática que los vecinos vienen soportando desde hace años como consecuencia de la actividad de la planta de hormigón situada junto a sus viviendas.
En ambos casos, las solicitudes fueron presentadas dentro de plazo, por los cauces oficiales y con registro oficial de entrada en el Ayuntamiento. Sin embargo, en ninguna de las dos ocasiones la asociación recibió una respuesta formal.
La primera vez, los vecinos acudieron al Pleno sin haber recibido previamente ninguna resolución sobre su solicitud. Durante el desarrollo de la sesión se hizo alusión al motivo por el que no se permitía su participación, alegando que la asociación no figuraba inscrita como tal.
A principios de julio, la asociación volvió a solicitar formalmente su participación en el Pleno de ese mismo mes, adjuntando la documentación oficial que acredita su inscripción en el Registro Oficial de Asociaciones de la Junta de Andalucía con el número 08026, desde el 4 de enero de 2013, así como el cumplimiento de los requisitos exigidos por el reglamento de los Plenos municipales.
Y, pese a ello, la historia se ha repetido.
Por segunda vez, no ha habido autorización, ni denegación comunicada oficialmente, ni explicación. Según han podido conocer los vecinos a través de terceras personas, en la comisión informativa previa al Pleno ni siquiera se habría permitido formular preguntas sobre este asunto al no estar incluido este asunto en el orden del día previsto para el pleno.
Por ello, todo apunta a que en el próximo Pleno de este mes de julio tampoco se permitirá la participación de la asociación.
La asociación no solicita un trato de favor ni una intervención ilimitada. El reglamento contempla cinco minutos de participación. Cinco minutos para exponer ante la Corporación municipal una problemática que afecta a una barriada cuyos vecinos llevan años denunciando ruidos, polvo, tráfico pesado y otras molestias relacionadas con la actividad de la planta de hormigón.
Cinco minutos para ser escuchados.
La situación resulta especialmente difícil de entender cuando la asociación dispone de documentación oficial que acredita el cumplimiento de los requisitos exigidos.
Y aquí surge una pregunta que los vecinos consideran legítima:
¿Por qué no se permite la participación cuando se cumplen los requisitos y la documentación oficial así lo acredita?
Pero también surge otra cuestión.
Los vecinos pretenden exponer públicamente en el Pleno, entre otras cuestiones, los posibles incumplimientos de diversos condicionantes incluidos en la documentación de la licencia de la planta.
La asociación dispone de documentación y pruebas que, según sostiene, permiten demostrar que algunos de esos condicionantes no se corresponden con la realidad actual de la actividad.
Por eso, los vecinos se preguntan:
¿Puede existir algún temor a que estas cuestiones sean expuestas públicamente en el Pleno?
¿Puede ser esa una de las razones por las que, pese a cumplir los requisitos, se impide nuevamente su participación?
La asociación no afirma que esa sea la causa, pero considera legítimo plantear la pregunta ante la reiterada ausencia de respuesta a sus solicitudes oficiales.
La participación ciudadana no debería convertirse en un obstáculo administrativo. Si una solicitud presentada formalmente es aceptada o denegada, la ciudadanía tiene derecho a conocerlo oficialmente y a saber cuáles son los motivos.
Los vecinos de El Antolín han intentado en numerosas ocasiones mantener un diálogo con el Ayuntamiento sobre la problemática de la planta de hormigón y han utilizado diferentes vías para solicitar reuniones y trasladar sus preocupaciones.
También han intentado hacerlo directamente en el Pleno municipal. Por segunda vez, esa posibilidad se les ha cerrado.
El problema, sin embargo, no desaparece porque los vecinos no puedan hablar. La planta sigue allí.
Las molestias continúan siendo denunciadas. Y los vecinos siguen esperando respuestas.
Los vecinos de El Antolín no piden privilegios. Piden cinco minutos.
Piden participar. Piden respuestas.
Y piden que se respete su derecho a tener voz.





























Se niegan los derechos a un pueblo o no?? ,No se trata de ningún trato de favor sino todo lo contrario Se trata de un DERECHO LEGAL ADQUIRIDO A TRAVES DE UNAS LEYES QUE ESTAN BIEN CLARAS con respecto a la participación ciudadana o del pueblo a traves de asociacines etc… en los plenos municipales y que sistemáticamente se les niega ¿Para que si a nosotros no nos ha votado ni Dios ,nos lo hemos «»currado»»» nosotros solitos a través de una censura con extraños transfugas o concejales no adscritos fugados de otras formaciones políticas y demás triquiñuelas y que además son tan legales como su derecho a la participación y al derecho de la otra parte a NO ESCUCHAR a la Asociación ni a quien se presente Tal vez por temor con toda seguridad a quedar públicamente en entredicho,, en una clara evidencia y vergüenza pública ante los argumentos y pruebas que pudiese presentar dicha Asociación. Chirria y mucho que esto se produzca en un Ayuntamiento que presume se ser democrático con mas pinta de ser una dictadura represora que de otra cosa. Vergüenza torera
Bueno sobre la vigilancia en los cementerios es de vergüenza porque no se esta vigilando globalmente sino en pequeños tramos que no engloban toda la instalación o recinto Una ineficacia mas de un llamado equipo de gobierno donde los robos y vandalismo continúan produciéndose en estos lugares .
Ni a la Asociacion de los Cuarteles ni a la Asociacion de el Antolin pues vaya con el Consistorio de este pueblo ya quisiera parecerse a los de otros lugares