Vergonzoso estado de los aseos en la estación de autobuses de Peñarroya-Pueblonuevo
Don Gustavo, siempre atento a lo que ocurre en los rincones de nuestro pueblo, se ha dado una vuelta hoy viernes día 6 por la estación de autobuses de Peñarroya-Pueblonuevo. Lo que se ha encontrado dentro de los aseos de esta infraestructura pública no puede calificarse de otra manera que de indignante.
Las imágenes hablan por sí solas: charcos de agua en el suelo, ausencia total de botones para accionar las cisternas, lavabos sin desagüe ni grifos en condiciones, y un hedor insoportable que convierte cada visita en una experiencia insalubre. ¿Es esto lo que ofrecemos a los viajeros que llegan o parten desde nuestra localidad? ¿Así tratamos a los vecinos y vecinas que necesitan usar un servicio básico en un edificio público?
Lo que debería ser un lugar digno, limpio y funcional para el paso de viajeros y ciudadanos, se ha convertido en un espacio olvidado, sucio y maloliente. No hay excusas posibles cuando hablamos de servicios públicos. El abandono no puede normalizarse.
Desde El Lapidario, exigimos al Ayuntamiento el inmediato adecentamiento, limpieza y conservación de este local. No se trata de un lujo, sino de una necesidad básica. La estación de autobuses es una de las cartas de presentación de cualquier municipio. Y en su actual estado, lo único que presenta es desidia.
Don Gustavo lo ha visto con sus propios ojos. Ahora le toca al consistorio mirar también… y actuar.




























eso ya estaba así cuando estaba el Pedregosa. por qué no lo sacaste en ese momento??
Estimada lectora:
Efectivamente, el deterioro de la estación no es nuevo, aunque en los últimos tiempos su abandono ha sido aún más evidente. Y si tan clara era esa situación en etapas anteriores, ¿por qué no la denunció públicamente entonces? Para eso están los vecinos comprometidos: para señalar lo que no funciona, independientemente de quién esté al frente del Ayuntamiento.
Además, no podrá negar que desde este medio siempre le hemos dado voz, publicando todo lo que ha querido expresar, sin censura ni cortapisas. Criticar es legítimo, pero también lo es recordar que la responsabilidad de informar y exigir mejoras no es exclusiva del medio: es una tarea compartida con una ciudadanía activa y exigente.
Nosotros seguiremos haciendo nuestra parte.
Un cordial saludo,
El Lapidario – Las cosas de Don Gustavo