Don Gustavo ha vuelto a madrugar, como buen vecino inquieto, y ha decidido pasear por nuestro querido Peñarroya Pueblonuevo. Lo que ha visto no le ha dejado precisamente un sabor dulce en el café.
Primero, sus pasos lo han llevado hasta las obras de la calle Trinidad, donde ha comprobado, una vez más, la escasa seguridad y la pobre señalización que suelen acompañar a estos trabajos en nuestro municipio. Vallas mal colocadas, señalización improvisada y riesgo para peatones y conductores. Un clásico de nuestra cartelera urbana que el equipo de gobierno sigue sin remediar con la seriedad que merece.
No ha sido mejor el panorama en la Avenida José Simón de Lillo. Allí, a la altura de la Cafetería La Perla, Don Gustavo ha detectado un paso de cebra falto de pintura y cuya señal vertical está totalmente oculta por las ramas de los árboles. Los conductores, por supuesto, ni la ven. Y lo peor es que no es un caso aislado: gran parte de los árboles de esta avenida lucen un preocupante abandono. Faltan tijeras de poda y sobra desidia municipal.

Siguiendo su ronda, Don Gustavo se ha detenido en la calle Guzmán El Bueno, en el distrito de Peñarroya. Allí ha contado una farola que lleva demasiado tiempo fuera de servicio y un acerado roto a lo largo de toda la vía. Peatones obligados a sortear obstáculos mientras los desperfectos se enquistan sin solución a la vista. Otra postal de un pueblo al que se le está acumulando la factura del mantenimiento urbano.

Por último, Don Gustavo ha querido refrescarse en la zona de la Poza. Mala idea. Dos de los tres grifos existentes pierden agua de forma continua. Uno, incluso, se queda pulsado solo, vaciando el depósito y malgastando un recurso tan valioso como es el agua. Un ejemplo palpable de negligencia que, en tiempos de sequía, resulta casi escandaloso.

Lo que Don Gustavo ha encontrado en su paseo no es más que un reflejo de la falta de atención a los detalles más básicos de la gestión municipal. Peñarroya Pueblonuevo necesita algo más que fotos y discursos: necesita acción, mantenimiento y respeto por el espacio público y por la seguridad de sus vecinos.
Don Gustavo ya ha hablado. Ahora, le toca responder al equipo de gobierno.






























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