Qué pena no haber visto antes todo este buen reflejo de una vida amable y que me ha acogido como un miembro más de este milagro de ser débil. Es de cobarde y de egoísta no entregarte en cuerpo y alma por todas aquellas personas que te sonríen para gratificarte ese apoyo y esa felicidad que les transmites.
Tengo heridas todavía por cerrar. Una de ellas es con mi propia vida: tantas fueron las veces que la denigré e insulté que ella, solamente en acto servicial y de caridad, me ofreció su mano para apoyarme en ella y levantarme de ese letargo. Por esa razón, las caricias y susurros que mendigo hoy los recibo a la suerte de esos mares que surqué para ser mejor, mejor persona, y tener muchas razones para seguir abrazando la vida.
Hace tiempo que soy yo, ese ser que acude a la llamada francamente amigable y a la llamada de esas pieles que quieren el contacto conmigo. El mayor gesto que te puede ofrecer la vida es el de que estás haciendo las cosas bien: en el léxico con el que entablas conversaciones con las personas que te hacen sentir bien. Y no solo es en el apartado social, sino también en el ámbito familiar y de amistades, al que intento conservar todos los días de mi vida.
Soy siervo de aquellos que me sirven de ejemplo para superar mis miedos; aquellos y aquellas seres que me invitan a soñar y al que bailé junto a ellas la canción del momento. Pongo la banda sonora a una vida natural y nada artificiosa, donde todo lo que soy es gracias a lo que me regalan cada día mis amigos y amigas de Faisem de Peñarroya-Pueblonuevo, los habitantes de mi pueblo, y la familia y amigos y amigas, que es ese amor fraternal que me eleva al cielo. Elevación a ese cielo donde me paseo junto a los seres que siempre me han amado y cuidan desde ese lugar paradisíaco, en el cual me refugio y les pregunto por aquellas cosas sencillas, a las cuales me responden con ese amor y ese tacto para seguir caminando por esta tierra. Me sugieren que sea ese lugar de paz y abrazos sólidos que marcan el ritmo frenético de la vida.
Llegará el momento en que yo viaje a ese lugar donde estarán mis seres queridos que ya no están conmigo. Esta historia relata que todo es posible, que se puede obrar el milagro: obrar el milagro para los débiles, para enseñarles el camino y los pasos para que no se caigan. Porque, como dice el proverbio japonés, “Caer siete veces, levantarse ocho”, también resume la idea de nunca perder la esperanza.
Y entre esas hipérboles y metáforas por las que se explaya la vida, hoy surco mareas para que la vida me devuelva al oleaje para navegar juntos. Y si, llegado a puerto, hemos tocado pelo —según el argot taurino—, habremos hecho bien nuestro trabajo.
No dejes nunca de soñar: todo llegará, y en esa lucha de gigantes saldrás vencedora.
Gracias, amiga, por esos dos besos en forma de gratitud que me has dado hoy.
Siempre estaré a tu lado, y haremos cambiar las penas por alegrías.
Llegará tu momento y nada ni nadie te detendrá.
“La gratitud es la memoria del corazón”
Jean Baptiste Massieu
Sí. Doy por hecho que he venido a esta vida a servir y no a servirme.
EL MILAGRO DE SER DÉBIL
MOTÍVA-TÉ PARA QUE SE OBRE EL MILAGRO DE SER DÉBIL Y SER ESENCIALMENTE SÉRVILES A LOS DEMÁS
Y TÚ, ¿ESTÁS MOTIVADO O MOTIVADA?
¿TE ENCUENTRAS MOTIVADO O MOTIVADA?
MOTÍVA-TÉ CON ESTOS ARTÍCULOS SOBRE REFLEXIONES Y PENSAMIENTOS EMOCIONALES PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE INFOGUADIATO
SERGIO DELGADO CINTAS






























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