La formación ecologista advierte de que el aumento de casi un centenar de casos en apenas dos meses en la provincia evidencia la insuficiencia de las políticas actuales y la gravedad de blanquear los discursos de odio.
Los coportavoces recuerdan que la crisis climática, social y económica precariza de manera directa las vidas de las mujeres, haciendo urgente blindar las redes de apoyo público.
Ante la alarmante información publicada recientemente, según datos del Sistema Viogén, revelando un incremento de cerca de un centenar de casos de violencia de género en Córdoba en un intervalo de apenas dos meses, desde el Partido Verde (Verdes Equo) queremos manifestar nuestra más profunda preocupación, indignación y condena de esta cruda realidad que golpea con dureza a nuestra sociedad.
Desde la formación ecologista y ecofeminista se señala que estos datos no son cifras frías ni anomalías estadísticas temporales, sino el reflejo trágico de una estructura social que falla en la protección efectiva de las mujeres y que tolera discursos negacionistas desde las instituciones.
Al respecto, Ana María Carnero, coportavoz provincial del Partido Verde, ha querido incidir en la responsabilidad política que existe detrás de este repunte: «la violencia machista es la manifestación más extrema de un sistema profundamente patriarcal que las administraciones públicas tienen la obligación legal y moral de combatir de raíz. Cada caso nuevo en nuestra provincia es un aviso insostenible de que los recursos actuales cojean y de que las concesiones ideológicas a quienes niegan esta violencia debilitan los derechos humanos y desprotegen de manera directa a las mujeres». Carnero ha criticado duramente la actitud del Ejecutivo autonómico andaluz apostillando que «Moreno Bonilla no puede ponerse de perfil ni lavar la cara a la extrema derecha cediéndoles terreno en una cuestión tan vital como la vida de las mujeres. Cada concesión a los negacionistas de Vox en los presupuestos, en las leyes o en el discurso público, se traduce en desamparo institucional. La violencia machista es un problema de primer orden que no admite mercadeo político ni tibiezas».
El Partido Verde exige un giro radical ante el repunte de la violencia machista en la provincia. Normalizar la ultraderecha en el gobierno andaluz debilita la protección de las mujeres y desmantela las herramientas de prevención. Para la formación ecologista, regatear en derechos y pactar con quienes niegan la existencia de esta violencia desprotege de forma directa a las mujeres andaluzas.
Por su parte, Salustiano Luque, coportavoz de la formación verde en la provincia, ha querido subrayar el vínculo indisoluble entre la justicia social, el ecofeminismo y la seguridad de las mujeres afirmando que «no podemos hablar de sostenibilidad ni de bienestar en Córdoba mientras la mitad de la población viva bajo la amenaza constante de la violencia de género. Las crisis múltiples que atravesamos —la social, la económica y la ecológica— se ceban siempre con más fuerza sobre las mujeres precarizadas. Exigimos menos parches institucionales, menos blanqueamiento y una apuesta firme y dotada presupuestariamente por la prevención, la educación en igualdad y el fortalecimiento de los servicios públicos de atención integral a las víctimas de violencia machista».
El Partido Verde recuerda que erradicar las violencias machistas requiere un compromiso firme y sin ambages de toda la sociedad civil y de los poderes públicos, insistiendo en que el silencio o la minimización institucional equivalen a ser cómplices de una tragedia que no se puede ni se debe normalizar. Por ello, expresan su apoyo a las iniciativas de sensibilización social y movilización emprendidas por las organizaciones feministas de todas las provincias andaluzas en la denominada Marea Violeta, animando a la ciudadanía a participar en ellas.
Partido Verde Córdoba (Verdes Equo)





























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