El sueño de toda persona, hombre o mujer, cuando llegamos a cierta edad, es emanciparnos del nido familiar y formar otro, esta vez de amor, con nuestras parejas.
Encontramos nuestro primer trabajo tras finalizar los estudios y empezamos a construir aquellos anhelos: la pareja con quien compartir la vida, el coche con el que viajar y comprobar si el amor resiste kilómetros, y, cómo no, el pisito, vuestro pisito.
Ese pequeño y modesto piso donde la vida comienza a girar en torno a la hipoteca, mínima de veinte años. El lugar que llenamos de objetos personales y de sentimientos, donde hacer el amor y engendrar retoños que, con el tiempo, se convierten en la alegría del hogar que ni en sueños imaginamos.
Y la imaginación siempre peca, como diría el gran cineasta Luis Buñuel. Siempre se acabarán perdonando los pecados capitales que se puedan cometer, pese a la ley de la atracción y la ley del deseo que, tarde o temprano, aparecen en las parejas.
Muy a pesar de los tiempos que vivimos hoy, en una sociedad ingobernable y con una “ley del suelo” cada vez más encarecida, quizá por responsabilidad de gobernantes y constructores que desean vernos cada mes con la soga al cuello.
Ánimo a todas y todos los que aún persiguen aquellos sueños. Aseguremos el futuro de las nuevas generaciones, y espantemos a esos “buitres” de tan malos “fondos”.
Yo ya tengo la maleta preparada para mudarme a mi pisito. Eso sí: necesito la mejor compañía, la tuya, querida Hypatia.
¿Te vienes a mi pisito en Alejandría? Sin más lujo que el rumor calmante del Mediterráneo, para que me des lecciones como a Dávos y Orestes, tus fieles alumnos.
“No hay mal que cien años dure, ni dramón sentimental que charlar contigo no cure.”
No sé si me curaste o me devoraste.
Este es el pisito ideal para hacer este M’EXPRESO, dedicado a aquellas parejas que comienzan el mismo camino que otros emprendieron hace ya mucho tiempo.
Hypatia ya me espera en la alcoba, dispuesta a seducirme.
…Empieza la partida… y lo sabes bien.
M’EXPRESO con este relato sobre el pisito y los secretos que esconde bajo llave.
Y tú, ¿te expresas?
¿A qué esperas para leer esta nueva cápsula emocional en exclusiva para los lectores y lectoras de Infoguadiato?
Sergio Delgado Cintas





























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