No todos los planes salen en el plan A como primera opción. Nada se intenta y se apremia a la primera, y no todos los planes acaban saliendo como hemos planeado.
A mediados de octubre de 2021, mi madre caía enferma. De ahí, una travesía por diversas enfermedades: piedras en el riñón y dos cánceres diferentes que se la acabarían llevando este año, por primeros de mayo.
La cuestión está en que, el 15 de septiembre de 2021, un mes antes de caer mi madre enferma, empezaría de nuevo mi andadura de vuelta por los estudios. Pero, envuelto entre ingresos de mi difunta madre durante estos casi cuatro años enferma, no he podido centrarme como ahora en los estudios; aun así, tengo medio curso aprobado de un ciclo formativo superior que estoy cursando a distancia en un instituto de Córdoba.
Mi madre, en sus últimos meses de vida, me dijo lo siguiente, estando en la residencia los cinco meses que estuvo hasta que falleció: “Sergio, quiero que estés todo el tiempo posible conmigo. Si puedes estarlo, hazlo, te lo pido por favor”.
Acto seguido, lo volví a dejar todo por mi madre. Me presenté en febrero y, aun aprobando el primer cuatrimestre, no me volví a presentar en junio, porque de febrero a mayo lo dejé todo por estar al lado de mi madre. Antes había pasado las últimas navidades con ella en el hospital en Córdoba, y fueron para mí unas navidades que jamás olvidaré. Para estas navidades me acordaré mucho de ella, pero sé que me estará siguiendo desde arriba, y aunque no tenga ganas de celebraciones, por ella haré que estas navidades también sean especiales.
El plan A no se pudo dar, pero el plan B —que es el de la segunda oportunidad para acabar por mi madre los estudios empezados—, por mi madre los acabaré terminando, despacito y sin prisas, con ayuda de los docentes y de la profesora de la academia donde llevo dos cursos yendo.
Es un placer que el plan B esté ahí para dejar a un lado las penas y como mejor opción para que todo salga perfecto.
Desde el cielo me estará guiando la mejor estrella y, desde la humildad y la humanidad que he adquirido de mi madre, seguiré haciendo todas esas cosas que me hacen bien, como estudiar, de lo que seguro ella estará muy orgullosa.
El expresidente estadounidense Dwight D. Eisenhower decía la siguiente frase célebre, para ponerle énfasis a este artículo:
“Un plan no es nada, pero la planificación lo es todo”.
En la vida saldrán o no saldrán los planes, pero en mi vida no doy nada por perdido, y lucharé contra viento y marea por ejecutar los míos, aunque sea —como han sido hasta el momento— mi plan B.
Espero que, de aquí en adelante, siga como hasta el momento: concentrado y con un solo objetivo.
Se aproximan fechas señaladas para mí, y en el recuerdo queda aquella última Nochevieja y noche de Reyes junto a mi madre en el hospital. Este año tocará verlas desde ese universo donde me protege y me cuida para que yo sea feliz y me acuerde todos los días de mi vida aquí abajo, en la Tierra.
EL PLAN B
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¿TE ENCUENTRAS MOTIVADO O MOTIVADA?
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SERGIO DELGADO CINTAS






























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