El regreso a casa después de una larga jornada laboral siempre es menos duro si el trabajo realizado se hace desde el corazón. Tiene que ser alucinante y, al mismo tiempo, bello elegir un trabajo que te guste y te anime en tu día a día, aunque a veces se convierta en un mar de lágrimas. El libro que escribimos cada día nos recuerda que todo lo que hagamos debemos realizarlo con devoción, pasión y razón.
La leyenda de “La Dama de Hierro” se encarna en la figura de una mujer pasional y entregada como nuestra amiga y vecina Elena Monterroso Madueño, homenajeada hoy jueves. Una mujer que siempre está dispuesta a echarte una mano para conectarte con la fe y con la vida.
Entre cartas de amor y deseo se encuentra el mayor tesoro de Elena, que siempre amó su oficio desde 1983 hasta su jubilación, hace algo más de un lustro, en una distribuidora de bebidas de las más conocidas en nuestro pueblo: “Distribuciones Elena Monterroso”. Un negocio familiar del que tomó las riendas y, como empresaria impecable, nos dio lecciones de cómo una mujer puede liderar un sector gracias a su tesón y sabiduría, heredados de una familia de eruditos.
En un mundo en el que a menudo nos distraemos con lo material y lo superficial, Elena mantenía una rutina constante, reservando tiempo para sus aficiones, entre ellas participar activamente en diversas asociaciones y hermandades del municipio.
Otro aspecto destacado de su trayectoria fue su labor como ayudante de su hermana en los primeros años al frente de la farmacia de Santa Eufemia, en Los Pedroches.
Nacida en Peñarroya-Pueblonuevo, Elena es la segunda de cinco hermanos del matrimonio formado por Enrique Monterroso e Isabel Madueño. Sus hermanos Braulio (fallecido), Enrique, Antonio y Carmen Gloria forman junto a ella una extensa familia, con numerosos sobrinos que la consideran su “Super Tita”, pues siempre se ha mostrado como una figura superprotectora para todos ellos y para sus “nietos”.
Elena estuvo casada con Pedro García, tristemente fallecido. Fue un matrimonio tardío, en 2009, pero impregnado de ternura, fruto de una relación sentimental que ambos mantuvieron durante casi 50 años antes de retomarla y convertirla en un matrimonio “para toda la vida”.
Como hemos mencionado al principio, Elena dedicó su vida laboral y profesional a la distribución de bebidas en nuestra comarca del Guadiato. Rodeada de afecto y reconocimientos, reparte hoy su tiempo entre la ayuda a los demás, el seguimiento cercano de cada uno de los miembros de su familia y el cuidado de su campo de olivos, además de otros menesteres que llenan sus días de felicidad y paz tras una vida de trabajo bien hecho y de entrega desinteresada.
Estas últimas líneas no son un epitafio, sino un panegírico a nuestra amiga y vecina Elena Monterroso Madueño.
¡Larga vida a Elena!
Entre el Alfa y el Omega, y también entre el Gamma y el Beta, se encuentra el espíritu sui generis de la vida espartana de esta gran mujer, tan importante en la historia de nuestro pueblo como lo fue Hipatia en la de Alejandría.
Una auténtica “Dama de Hierro” que ha sabido ejercer su papel de jefa con un compromiso laboral, una experiencia y una honestidad insuperables y encomiables.
Actualmente, Elena sigue colaborando y ayudando en hermandades como las de San Isidro, Virgen del Rosario y otras muchas de la localidad.
El suyo es un ejemplo claro de compromiso social, cultural y eclesiástico. Una mujer hecha de otra pasta, un modelo a seguir. Y, dicho sea de paso, más que merecedora de aparecer hoy en nuestra sección, elaborada desde el cariño y la admiración a una Elena Monterroso que ha sabido ganarse, a base de esfuerzo y dedicación, un lugar destacado en el tejido empresarial y económico de nuestro pueblo.
Gracias por todo y por ser como eres, Elena.
Tus amigos de Infoguadiato y los compañeros de tu hermano Enrique te tributamos este humilde y emotivo homenaje.
Te queremos mucho, amiga y vecina.
Te lo mereces, Elena.
Sergio Delgado Cintas





























Muy merecido este bello artiículo, prima. Un beso y un abrazo muy fuerte.