La vida suele ser un duro trayecto desde que nacemos hasta que morimos. Muchas veces dejamos esta tierra repentinamente, a veces bien jóvenes, con mucha vida aún por delante.
Hoy me siento nostálgico y melancólico. Hoy, 2 de noviembre, se celebra el Día de los Santos Difuntos, y no es para menos recordar a las personas que se nos han ido este año y en los pasados. Nos queda su fiel recuerdo como escudo, y ese caparazón hecho de los buenos momentos vividos con ellos.
Mis anhelos y añoranzas me devuelven a la niñez, y con ellos, el recuerdo de mi amigo Emilio José Expósito Chacón y de su madre, Emilia Chacón Escribano, tristemente fallecida este verano. Ella es nuestra homenajeada de hoy domingo. Sirva también este recuerdo para todos aquellos seres queridos que habéis perdido este año o en los anteriores, queridos lectores y lectoras de Infoguadiato.
Hija de unos padres acogedores y cálidos, José Chacón Tena y Emilia Escribano López, Emilia creció rodeada de mimos junto a sus tres hermanos: Vicenta, Manolo y Pepín. Era la más chica y la más querida de la casa, pues llegó cuando sus padres ya eran mayores. Pero siempre reinó en su hogar el amor, el respeto y la educación que luego ella supo transmitir a sus cuatro hijos.
Fue una mujer luchadora e incansable, que trabajó sin descanso por el bienestar de sus hijos Vicente y Emilio José. Su vida estuvo marcada por la tragedia, ya que en un mismo accidente de moto perdió a su marido, Vicente Expósito Calero (Picho), y a su hermano Pepín. Tiempo después, también fallecería su hermana Vicenta en un accidente de coche, quedando la familia duramente golpeada.
A pesar de tanto dolor, Emilia siguió adelante. Su ejemplo nos demuestra que la verdadera fortaleza no está en ocultar las debilidades, sino en enfrentarlas con dignidad. Su memoria perdurará en el corazón de su hermano Manuel y, especialmente, en el de su hijo Emilio José, su “ojito derecho”.
Emilia trabajó en Barcelona en cuantos empleos pudo conseguir, y más tarde en su pueblo, cuidando a mayores en una residencia y en el hogar familiar del ginecólogo Don Fernando Guerrero. Con su dedicación y entrega, dignificó su trabajo y dejó huella entre quienes la conocieron.
La vida, a veces cruel, nos arrebata lo que más queremos: un ser querido. Pero en ese jardín celestial donde brotan las flores más bellas, San Pedro ya le tenía preparado su espacio a Emilia.
Cuando abrimos la puerta de casa y sentimos el vacío de quien ya no nos espera, se nos hiela el corazón. Sin embargo, debemos aceptar que todos recorreremos ese mismo camino algún día. Mientras tanto, debemos mantener la sonrisa, como hizo Emilia hasta su último día, a pesar de los avisos de su corazón y del maldito cáncer.
Este homenaje es más que merecido. Emilia fue una mujer cariñosa y afectiva con todos sus vecinos y vecinas. Desde que se marchó de la Calle Joaquín Costa, el hogar familiar, hasta su residencia en Los Cuarteles —donde falleció este pasado verano— dejó una huella imborrable en su familia, amigos y en Infoguadiato, que no olvida a mujeres únicas e irrepetibles como ella.
Para finalizar este artículo de homenaje a nuestra amiga y vecina Emilia Chacón Escribano, quiero despedirme con una célebre frase del jurista, político, escritor y orador romano Cicerón, defensor de la República frente a la dictadura:
“La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos”.
Y en esa memoria de los vivos perdurará siempre la vida de Emilia.
Su lucha y su sacrificio son ejemplo para todos, y su espíritu velará, sobre todo, por su hijo y amigo nuestro, Emilio José Chacón.
Siempre en nuestro recuerdo y en nuestros corazones.
D.E.P.
SERGIO DELGADO CINTAS





























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