En este pueblo nuestro, donde tantas personas pasan desapercibidas pese a sostener la vida diaria con su trabajo honrado, emerge una figura que ha sabido sembrar bienestar sin hacer ruido. Francisco Cabrera Lozano, “Paquito”, es una de esas presencias que, sin pedir nada a cambio, acaba formando parte de la memoria afectiva de varias generaciones.
Su historia comienza marcada por la pérdida temprana de su madre, Juani Lozano, un vacío que fue llenado con el cariño y la entrega de Juani Prado, quien ejerció como una verdadera madre y con la que su padre formó un nuevo hogar, junto a su hermana Miriam. En ese entorno familiar se forjó el carácter risueño y noble que muchos conocen hoy.
Durante casi dos décadas, el Estanco y Licorerías Juani pasó de manos maternas a las de Francisco. Aquel pequeño negocio, más allá del tabaco y las bebidas finas, se transformó en una tienda viva: productos para fumadores, regalos, paquetería, alimentación… pero, sobre todo, un lugar donde la vecindad encontraba conversación, alivio y compañía. Donde se cultivaban esas relaciones que sanan la soledad y sostienen la vida cotidiana.
Paquito ha sabido reciclarse, adaptarse y trabajar incansablemente. Cada mañana, antes de que el pueblo despierte, ya anda repostando máquinas de tabaco, atento a cada detalle, fiel a una dedicación que no entiende de festivos. Y quizá por eso su estanco se convirtió en un punto de encuentro, casi una pequeña plaza donde las palabras fluyen con respeto y finura, donde el dependiente y el cliente acaban siendo amigos para siempre.
Al volver a casa, encuentra en su mujer, Esmeralda Almohano, y en sus hijos, Paquito y Antonio, esa estructura familiar que lo sostiene en los momentos de mayor debilidad. Su sobrina Rocío, hija de Miriam y Manuel Cañabate, es el juguete preferido de todos, una alegría que ilumina el hogar.
Hincha acérrimo del F.C. Barcelona, afición que ha transmitido a sus hijos, guarda también una pasión menos conocida: las motos. Cada año acude al Circuito de Jerez para vibrar con la carrera, admirador de los grandes pilotos españoles como Marc Márquez, el retirado Jorge Lorenzo, y también del legendario Dani Pedrosa, su verdadero ídolo.
Y cuando llegan las navidades, fechas de muchísimo trabajo, el estanco vuelve a transformarse. Junto a Esmeralda prepara regalos, bolsas y cestas de chuches para Papá Noel y los Reyes Magos. Familias enteras pasan por allí para mantener vivo el espíritu navideño, como si aquel local fuese una estación imprescindible del calendario emocional del pueblo.
Su labor no se limita al mostrador. Desde hace años forma parte de la Asociación de Vecinos y Vecinas de “El Peñón”, demostrando que, además de comerciante, es un vecino comprometido con su gente.
Dicen que “las mentes grandes hablan de ideas; las mentes medianas hablan de eventos; las mentes pequeñas hablan de los demás”. Tal vez por eso Paquito, con su naturalidad, con su forma de estar en el mundo, habla de ideas sin proponérselo: ideas que no buscan transformar el planeta, sino hacer mejores a quienes tiene alrededor. Y eso, a la larga, engrandece un pueblo más que cualquier otra cosa.
Por todo ello, desde Infoguadiato, le tributamos este merecido homenaje. Porque Francisco Cabrera Lozano es buena persona, buen marido, fenomenal padre, extraordinario tito y, por supuesto, un vecino excelente que quiere profundamente a su tierra.
Su trayectoria personal y profesional merece ser contada para que no caiga en el olvido, para que permanezca como ejemplo de generosidad, entrega y humanidad.
Gracias por ser como eres.
Hoy estas líneas plasman nuestra gratitud por tu labor diaria, por tu espíritu solidario y por la sencilla grandeza con la que has acompañado a tantas personas.
Te queremos.
Te lo mereces.
SERGIO DELGADO CINTAS






























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