Hace tiempo que perdimos la palabra “miedo” a través de las enseñanzas de nuestros padres. Padres y madres que se entregaron en cuerpo y alma para que sus hijos e hijas se desarrollaran y fueran hombres y mujeres de bien.
Ante el futuro desolador que nos encontramos en nuestro día a día, hoy es imposible imaginar irse hacia otros pueblos o ciudades en busca de un porvenir mejor para nuestros jóvenes o padres de familia que sueñan con una estabilidad reconfortante para su economía y el bienestar de sus hijos.
Hace casi setenta años hubo una familia que decidió buscar ese futuro en nuestro pueblo. Partieron desde Higuera de la Serena (Badajoz) hacia las tierras mineras de Peñarroya Pueblonuevo.
Estamos escribiendo de la familia Carrasco Aguado, conocida como “Los Churreros” por el oficio de aquellos padres que decidieron instalarse por estos lares a finales de la década de los cincuenta.
Su hijo mayor de cinco hermanos, Francisco Carrasco Aguado, supo desde pequeño que su felicidad pasaba por Peñarroya Pueblonuevo, y escogería el tradicional oficio de comerciante en una tienda de ultramarinos, el mismo que también elegiría su hermano Reyes y Andrés. Otros hermanos escogerían caminos distintos: el menor, “Quinito”, como músico; Víctor como minero; y la única hermana, Josefina que pondría rumbo, desde bien joven, a Alemania.
No obstante, Francisco tendría tiempo para el amor y también supo elegir bien. Junto a su esposa Fefi y sus dos hijos, Paco y María José, formarían un gran equipo. Ese equipo que perduraría para toda la vida, a pesar de las dentelladas que da la vida cuando te arrebata a ese ser tan querido, como le sucedió a “Kiko”. Su mujer Fefi tuvo que volar al paraíso de los dioses, donde se encuentran aquellas ninfas que un día hechizaron a los duendes que perseguían el elixir del amor.
Carrasco pondría punto y final a una etapa dulce y placentera, y comenzaría otro camino hacia la felicidad, esta vez de otro modo, pero nunca en solitario, porque sus hijos, nietos, sobrinos, nuera y yerno no le han dejado solo en ningún momento. Por eso nos alegramos de todas aquellas cosas buenas que le han pasado en su vida y de las que aún le quedan por venir.
Otra muestra de esa felicidad está en la cantidad y en la calidad, donde la física cuántica juega un papel fundamental en la vida de Francisco Carrasco. Porque por todos es sabido el número y la calidad de amigos y amigas que tiene nuestro homenajeado.
Amigos con los que compartieron mañanas, tardes y noches de pasión e ilusión, tanto en ferias, festividades y acontecimientos en los que participaba la familia Carrasco Aguado. No me cabe la menor duda de que también disfrutaron en su añorada “Peña” de la calle Sevilla y en el Casino de Peñarroya, junto a su amigo y “hermano” del alma, Evaristo Morales, donde fue uno de los artífices del gran éxito de la desaparecida “Feria del Minero” del distrito de Peñarroya, que se celebraba en verano. Asimismo, fue pionero en la creación de asociaciones como la “Asociación de Vecinos y Vecinas El Peñón”, junto a su amigo “Alfonso el de la Farmacia” y otros compañeros del distrito.
Compositor de uno de los himnos más escuchados y coreados del Peñarroya Pueblonuevo Club de Fútbol, recibió un reconocimiento del club por esa creación, como muestra de cariño a sus colores y fidelidad a su pueblo. Porque, aunque no sea su lugar de nacimiento, sí lo es de adopción, y por su trayectoria personal y profesional es digno merecedor de este tributo.
También tuvo tiempo para salir como carnavalero en aquellos años dorados de nuestro carnaval, en la Chirigota de Peñarroya Pueblonuevo, aportando su humor y fina ironía en aquellas letrillas, como la de “Las enfermeras”, aún hoy muy recordada en nuestro municipio.
Desde Infoguadiato valoramos fervientemente su entrega y su dedicación al desarrollo social, cultural y económico, y por ser una persona que, sin ningún tipo de interés, siempre se ha movido por las causas nobles y justas para su pueblo.
Es un honor haber escrito este relato novelado a nuestro querido vecino y amigo, Francisco Carrasco Aguado.
Seguro que le hará mucha ilusión y le dará fuerza que salga publicado este escrito.
Te lo mereces.
Te queremos mucho, a tu familia y a ti, Kiko.
Sergio Delgado Cintas





























Tengo el honor de ser su amigo, testigo directo de su cortejo a Nuestra Fefi, mi querida vecina. Gran persona. Salud para ti Quico,y para toda tu familia. Mi cariñoso recuerdo a Fefi y a Evaristo Morales, mi amigo.