En las frías madrugadas de este atípico otoño, nos encontramos con las actitudes y aptitudes inusuales de aquellas personas que han cambiado y transformado nuestro pueblo, Peñarroya-Pueblonuevo, en las últimas cinco décadas.
La añoranza y el anhelo de quienes viven fuera del municipio hacen de este un sitio tranquilo y acogedor para los que vienen y siguen viviendo en este poblado donde sus gentes son maravillosas.
No hay que irse muy lejos, ni mirar la pantalla del televisor, para ver el día a día de nuestros héroes y heroínas: nuestros vecinos y vecinas.
Y uno de ellos es, sin más, admirable y ejemplo de una vida de superación y de supervivencia, como es el caso de nuestro homenajeado de hoy jueves, nuestro amigo y vecino Francisco Javier Alonso Gallego.
A pesar de no haber nacido aquí, es uno más de los nuestros, ha echado raíces para siempre en este pueblo que se lo ha dado todo: familia y amigos. En esa simbiosis entre lo sentimental y lo leal se esconde la maravillosa persona que es nuestro personaje, a quien admiramos por su apasionante vida, que vamos a narrar a continuación.
En las ferias de antaño, cuando las luces de los coches de choque iluminaban las noches de verano, allí estaba Javi, con su sonrisa franca y su energía inagotable, haciendo que la diversión pareciera no tener fin. Desde entonces, su vida ha sido un ejemplo de trabajo, cercanía y alegría compartida.
Hijo de Ana y Marceliano, creció entre el esfuerzo y la unión familiar junto a sus hermanos Marceliano, Ana, Antonio, Maribel y los siempre recordados Pedro y Emilio. A su lado, siempre, Mari Carmen, su compañera de vida, su apoyo constante y su orgullo. Con ella ha formado una familia ejemplar, con sus hijos Elena, Francisco Javier y Lorena, en quienes se refleja su bondad, su carácter y su entrega.
A lo largo de los años ha trabajado en lo que hiciera falta: montando pistas de coches de choque en ferias, en la construcción y, sobre todo, como camarero, oficio en el que ha dejado huella por su profesionalidad, rapidez y simpatía. Donde Javi sirve, no hay cliente desatendido ni compañero solo. Competitivo pero generoso, siempre busca vender más, pero también ayudar más.
Madridista de alma, forma parte con orgullo de la Peña Madridista “El Mejor Club del Mundo” de Peñarroya-Pueblonuevo, donde comparte su pasión por el equipo blanco con la misma intensidad con la que vive la vida.
Nació en la Térmica de Puentenuevo, donde trabajaba su padre. Estudió en la Escuela Hogar de Espiel y llegó a Peñarroya-Pueblonuevo con apenas dieciocho años, cuando su familia se instaló definitivamente aquí. Desde entonces, es parte esencial de la historia viva del pueblo.
Francisco Javier Alonso Gallego es, ante todo, un hombre bueno. Trabajador incansable, honrado, familiar y amigo de todos. De esos que aún estrechan la mano con firmeza y miran con sinceridad. Por eso, quienes lo conocen saben que su valor no está solo en lo que hace, sino en cómo lo hace: con el corazón.
Y desde ese corazón bondadoso y servicial de nuestro amigo Francisco Javier, queremos reconocer que ninguna vida que hemos contado hasta ahora en esta sección ha sido inventada, y menos la suya, digna de ser relatada como admirable.
Porque vecinos y amigos como Francisco Javier hacen grande y exitoso nuestro pueblo. Un pueblo solidario y empático que no deja a nadie atrás. Todos sumamos, y de forma diferente le damos ese encanto y brillo a un pueblo que, para todos los que habitan en él, es único.
Y esta simple definición hace que, con orgullo, personas únicas como nuestro homenajeado de hoy sean merecedoras de que hoy les brindemos, con humildad, respeto, cariño y afecto, este reconocimiento, porque para sus amigos de Infoguadiato, es una persona maravillosa.
Queremos terminar regalándole a Francisco Javier Alonso Gallego una frase célebre anónima, para recordarle la grandeza de su corazón:
“Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.”
Y en esa felicidad plena del saber ayudar a quienes le rodean, la vida de Francisco Javier cobra sentido.
Alma blanca, pura y limpia.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
Sergio Delgado Cintas






























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