El músico y director Álvaro Leoncio Carrillo anuncia que dejará la dirección de la Coral “Guadiato y Sierra” en 2026 para embarcarse en un nuevo proyecto entre Sevilla y Barcelona.
El Periódico de Peñarroya-Pueblonuevo, Valle del Guadiato e Infoguadiato no cierra por vacaciones.
Tampoco lo hace la sección de entrevistas «Gente de Aquí», que continúa activa durante este mes de agosto. En esta ocasión, nos hemos citado un lunes a principios de mes con un gran profesional de la música de nuestro pueblo.
Aunque es muy joven y con toda una prometedora carrera musical por delante, hemos tenido la suerte de entrevistar a Álvaro Leoncio Carrillo (Peñarroya-Pueblonuevo, 2000). El encuentro tuvo lugar en nuestra sede habitual para esta sección: la coqueta planta superior del Restaurante-Cafetería OBNI, a quienes agradecemos profundamente —en especial a Jara Masa y Manuel Ángel Bravo— por cedernos este espacio de su negocio hostelero.
A pesar de su juventud, Álvaro ha aprendido de grandes figuras locales como José Manuel Hierro y Florencio Rozi, además de otros profesionales de renombre que han influido notablemente en su formación musical.
Con una risa espontánea y un carácter noble y cercano, durante la entrevista abordamos temas de gran calado, importantes tanto para Álvaro como para la cultura musical de nuestro pueblo.
Actualmente, dirige la Coral del Centro Filarmónico “Guadiato y Sierra” y es arreglista del Grupo Ensemble Musical Zirolf. Conversamos con él sobre sus objetivos, sueños y proyectos a corto y largo plazo. Incluso nos adelantó un par de primicias que podréis descubrir a lo largo de la entrevista.
Álvaro es un joven músico con las ideas muy claras. Disfruta de lo que hace y nos confesó algunas de sus pequeñas manías y rituales antes de salir a dirigir o tocar. Ha actuado en grandes escenarios, en teatros emblemáticos tanto de España como de Europa. No deja de componer, crear y arreglar piezas que, según nos cuenta, al principio parecían imposibles.
Pero si algo queremos destacar especialmente de nuestro entrevistado, es su capacidad no solo para dirigir, tocar o arreglar una partitura, sino también para hacerlo con su propia vida. Y eso, desde cerca, se nota: estamos ante un auténtico prodigio de la música.
Es para nosotros un verdadero honor que, en sus vacaciones, haya hecho un hueco para concedernos esta entrevista. Y podemos asegurar que se ha sentido a gusto con nuestro equipo y con este periódico, que siempre busca acercar a sus lectores y lectoras a esas personas de nuestro entorno que hacen pueblo, que no olvidan sus raíces y que, como Álvaro Carrillo, llevan con orgullo el nombre de Peñarroya-Pueblonuevo allá donde van.
Os dejamos a continuación con la entrevista íntegra a este joven músico.
Buenas tardes, Álvaro Leoncio Carrillo. A través de esta entrevista que tan amablemente has aceptado, y que realizamos con todo el cariño para los lectores y lectoras del Periódico de Peñarroya-Pueblonuevo Valle del Guadiato e Infoguadiato, vamos a conocer mejor al músico, innovador y arreglista que hay detrás del director de la Coral del Real Centro Filarmónico “Guadiato y Sierra” y del grupo Ensemble Musical Zirolf.
Pregunta: Álvaro, para empezar, ¿cómo ves la situación musical actual en nuestro pueblo?
Álvaro: Bueno, es complicado, ¿verdad? La cultura siempre tiene sus retos, especialmente en ámbitos más rurales. Aquí tenemos muchísimas asociaciones que siguen apostando por la cultura y haciendo cosas muy interesantes. Me gustaría —o desearía— que en el futuro se les diera un poco más de cobertura y apoyo institucional. Tenemos la Coral, La Tarima… colectivos con un largo recorrido que son un orgullo para el pueblo.
P: ¿Y crees que vamos por el buen camino?
A: Sí, siempre hay avances. La cultura está viva y evoluciona con la sociedad y con lo que ocurre en cada momento. Es cierto que tras la pandemia estuvimos unos años más parados, pero últimamente veo mucha fuerza, movimiento y gente con ganas de hacer cosas, aquí y en muchos sitios.
P: Has tenido la suerte y el mérito de formarte en ciudades importantes de España y Europa. Tocas, compones, arreglas… ¿qué crees que puedes aportar a Peñarroya-Pueblonuevo con todo lo aprendido fuera?
A: También el pueblo me aporta a mí. Por ejemplo, este último año con el coro, he trabajado con personas que cantan por puro gusto y placer, y eso es muy refrescante. En entornos profesionales, a veces se pierde ese disfrute. Creo que puedo aportar formatos culturales que todavía cuestan de ver en entornos más pequeños: propuestas multimedia, interdisciplinares, colaboraciones entre artistas y asociaciones… todo lo que sume y abra nuevos caminos.
P: Empezaste muy joven con el gran maestro Antonio Rodríguez Cerrato… o, más bien, con su nieto Florencio, ¿verdad?
A: Sí, en realidad empecé con Florencio. Después me preparé para el grado profesional con Carmen Calero, que también dirigió la coral aquí durante un tiempo. Con José Manuel de Hierro comencé ya en la adolescencia, cuando estudiaba en el Conservatorio de Pozoblanco, con unos 13 años. Yo ya tocaba la guitarra y tenía formación musical, pero José Manuel me aportó muchísimo, sobre todo en composición. Con Florencio, que sigo siendo un gran colaborador —de hecho, este viernes tenemos un concierto en Valsequillo—, aprendí a amar la música, a disfrutar de tocar en grupo con la Orquesta de Plectro y a entender que la música es compartir. José Manuel, además de gran guitarrista, es un compositor extraordinario. He aprendido mucho de él hablando, viendo sus obras y colaborando juntos.
P: ¿Y qué has aprendido de sus formas de enseñar y de sentir la música?
A: De ambos, que el aprendizaje musical es progresivo y escalonado. Por mucho que uno sepa, hay que dosificar los conocimientos, ir poco a poco para construir una base sólida. Y en lo musical, me transmitieron la importancia de compartir: tocar en grupo, conversar sobre música, intercambiar opiniones sobre lo que nos gusta o no.
P: No podemos olvidarnos de otra figura querida en el pueblo, el maestro José Manuel Hierro. ¿Qué recuerdos guardas de él y de tu paso por la Escuela Municipal de Música y Danza de Peñarroya-Pueblonuevo?
A: Muchos y todos buenos. Trabajé allí un año dando clases de guitarra, en 2018 o 2019, y me trataron genial. El director, Carlos, es una persona maravillosa, siempre dispuesta. Con José Manuel viví momentos muy divertidos, como una gira por Valencia y Barcelona que fue toda una odisea porque se retrasó un tren y no lográbamos salir del hotel. Siempre ha sido una persona amena y muy divertida.
P: Llevas más de un año al frente de la Coral del Real Centro Filarmónico “Guadiato y Sierra”. ¿Cómo fue esa propuesta?
A: Surgió de forma muy orgánica. El anterior director no podía continuar por incompatibilidad de horarios, y como ese año yo estaba viviendo en el pueblo, me llamaron Elia y Juli para proponerme el cargo. Les dije que no era experto en dirección coral, pero acepté. Ha sido una experiencia preciosa.
P: ¿Cómo te sentiste al asumir el cargo?
A: Con mucha responsabilidad y nervios. Aunque siempre he dirigido mis propios proyectos, nunca a un grupo tan grande ni con personas con tanto recorrido. Tuve que ponerme las pilas para estar a la altura.
P: ¿Y cómo ves al grupo hoy?
A: Con las mismas ganas del principio, que es algo muy bonito. Hay personas que llevan 30 años cantando por puro placer, sin cobrar nada, solo por pasión. Y eso vale mucho. Me sigue sorprendiendo su capacidad de montar repertorio y trabajar en equipo.
P: ¿Alguna primicia?
A: Sí, aunque es triste: el año que viene dejaré la dirección porque me mudo a Sevilla y Barcelona para un proyecto de investigación. Aun así, seguiré disponible para colaborar como guitarrista o pianista siempre que me necesiten.
P: También eres arreglista en Ensemble Musical Zirolf. Para quienes no somos músicos, ¿cómo se transforma una pieza musical?
A: Partes de una obra escrita para cierta formación y la adaptas a otra. Por ejemplo, tomamos canciones para una sola voz y piano y las convertimos en piezas para coro, añadiendo voces y repensando la armonía. He aprendido mucho de esto gracias a Florencio, que es un grandísimo arreglista.
P: Todo músico tiene sus rarezas. ¿Cuáles son las tuyas?
A: Soy meticuloso y organizado, con miles de estuches y todo apuntado… aunque a veces se me olvidan cosas por tener demasiado en la cabeza. Antes de tocar, no fumo, rezo un Padre Nuestro en silencio y evito el bullicio para mantener la concentración.
P: ¿Hay algo que aún te cueste?
A: Muchas cosas. Cantar, por ejemplo: nunca he cantado en escena. También la tecnología y las redes sociales me cuestan bastante.
P: ¿Algún reto pendiente?
A: Estoy componiendo dos obras, una para guitarra, instrumento que respeto muchísimo por mi trayectoria. Antes me imponía, ahora lo afronto con tranquilidad y pasión.
P: Hablemos de futuro: ¿cómo te imaginas en 10 años?
A: Siguiendo con la música, dirigiendo proyectos, componiendo y, probablemente, dando clases en un conservatorio o universidad.
P: ¿Te atrae algún estilo nuevo?
A: Siempre he hecho música instrumental, pero me interesa el mundo audiovisual. Eso sí, a veces implica hacer cosas horribles que no te gustan nada.
P: ¿Sientes que tu esfuerzo está dando frutos?
A: Sí. Hay momentos de cansancio, pero no me imagino siendo feliz en otra cosa. La música me ha dado muchas oportunidades y personas con las que seguir creando.
P: Para terminar, si pudieras pedir un deseo para tu pueblo…
A: Que la Coral tenga una sede propia, bien equipada para ensayar. Sería un gran paso.
Álvaro, muchísimas gracias por esta charla cercana. Ha sido un placer compartir este rato contigo. Te deseamos lo mejor, aquí y en todos los escenarios donde lleves tu música.
Sergio Delgado





























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