17 de julio de 2026

GENTE DE AQUÍ… JACOB CERRATO MOHEDANO, OFICIAL JEFE DE LA POLICÍA LOCAL DE FUENTE OBEJUNA

 

 

GENTE DE AQUÍ… JACOB CERRATO MOHEDANO, OFICIAL JEFE DE LA POLICÍA LOCAL DE FUENTE OBEJUNA

No todos los meses tenemos la oportunidad de conversar con un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de nuestro entorno. En esta ocasión, el protagonista es Jacob Cerrato Mohedano, Oficial Jefe de la Policía Local de Fuente Obejuna.

Conozco a Jacob desde la infancia y he podido seguir de cerca su trayectoria personal y profesional, marcada por el esfuerzo, la constancia y el compromiso con el servicio público.

En esta entrevista repasamos sus orígenes, su etapa deportiva, su formación universitaria, los años de preparación para acceder a la Policía Local y su experiencia al frente del cuerpo policial de Fuente Obejuna.

 1.     Jacob, para comenzar, hablemos de tus orígenes. ¿Qué recuerdos conservas de tu infancia en Peñarroya-Pueblonuevo?

Antes de comenzar Sergio, me gustaría agradecer al periódico y a ti personalmente la oportunidad de conceder esta entrevista. Siempre es un placer poder compartir con los lectores un poco de mi trayectoria personal y profesional, así como dar a conocer más de cerca el trabajo que realiza la Policía Local. Considero que este tipo de espacios ayudan a acercar las instituciones a la ciudadanía y a fortalecer el vínculo de confianza entre los vecinos y quienes trabajamos cada día al servicio de nuestro municipio.

Y, entrando ya en la primera pregunta, hablar de mis orígenes es hacerlo de una etapa que recuerdo con un enorme cariño. Nací y crecí en Peñarroya-Pueblonuevo, una tierra con una gran historia y un fuerte sentimiento de comunidad. Guardo muy buenos recuerdos de mi infancia: la vida en la calle, los amigos de siempre, el deporte, las fiestas del pueblo y esa cercanía entre vecinos que hacía que todos nos conociéramos y nos ayudáramos. Fue una etapa muy bonita que me enseñó valores que aún hoy forman parte de mi forma de ser.

Mi familia tuvo un papel fundamental en mi educación. Desde pequeño me inculcaron el respeto, el esfuerzo, la responsabilidad y la importancia de cumplir con la palabra dada. Son principios que me han acompañado durante toda mi vida y que también intento aplicar en mi trabajo como servidor público.

Creo que crecer en un municipio como Peñarroya-Pueblonuevo me permitió conocer de cerca la realidad de los pueblos, entender las necesidades de sus vecinos y valorar la importancia de la cercanía en el trato con las personas. Esa experiencia

me ha ayudado mucho en mi trayectoria profesional, especialmente en una labor como la policial, donde escuchar, comprender y estar al lado de la ciudadanía resulta esencial.

Siempre recordaré mi infancia con mucho cariño, porque fue la etapa en la que se forjaron los valores personales y profesionales que hoy siguen guiando mi día a día.

2.      De pequeño destacaste como portero de fútbol y de fútbol sala. ¿Qué significó el deporte en tu formación personal? ¿Qué valores aprendiste en aquella etapa?

El deporte fue una parte muy importante de mi infancia y de mi juventud. Tuve la suerte de jugar como portero tanto en fútbol como en fútbol sala, una posición muy particular que, con el paso de los años, he comprendido que guarda muchas similitudes con las responsabilidades que hoy desempeño.

Ser portero significa asumir una gran responsabilidad dentro del equipo. Hay momentos en los que una decisión puede marcar el resultado de un partido, y eso te enseña a mantener la calma, a analizar rápidamente cada situación y a responder con determinación, incluso bajo presión. Son habilidades que, de una forma u otra, también son fundamentales en mi trabajo diario.

Pero, por encima de todo, el deporte me enseñó valores que considero esenciales para cualquier persona: el esfuerzo, la disciplina, la constancia, el compañerismo y el respeto. Aprendí que los éxitos nunca son individuales, sino el resultado del trabajo de todo un equipo, y que las derrotas también sirven para crecer, aprender y volver con más fuerza.

Además, el fútbol me permitió hacer grandes amistades y vivir experiencias que recuerdo con mucho cariño. Compartir entrenamientos, desplazamientos, victorias y derrotas crea unos lazos muy especiales que permanecen con el paso del tiempo.

Estoy convencido de que el deporte es una de las mejores escuelas de vida. No solo contribuye a mantener una buena salud física, sino que también forma el carácter, fomenta el compromiso y enseña a superarse día a día. Son valores que intento trasladar tanto a mi vida personal como a mi labor al frente de la Policía Local, donde el trabajo en equipo, la responsabilidad y el compromiso con los ciudadanos son pilares fundamentales.

3.      Perteneces a la generación de 1986 y acabas de cumplir cuarenta años. Mirando hacia atrás, ¿qué lecciones consideras que te ha enseñado la vida?

Cumplir cuarenta años invita inevitablemente a hacer balance. Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de que la vida es un camino de aprendizaje continuo, donde cada etapa, tanto los buenos momentos como las dificultades, deja una enseñanza que te ayuda a crecer como persona.

Si algo he aprendido es que el esfuerzo, la constancia y la humildad acaban dando sus frutos. Vivimos en una sociedad en la que muchas veces se buscan resultados inmediatos, pero mi experiencia me ha demostrado que las metas importantes se alcanzan con trabajo, paciencia y perseverancia. Nada verdaderamente valioso se consigue sin dedicación.

También he comprendido la importancia de las personas que nos acompañan en el camino. La familia, los amigos y quienes han confiado en mí en los distintos ámbitos de mi vida han sido un apoyo fundamental. Con el paso de los años aprendes a valorar mucho más el tiempo compartido con ellos, porque es uno de los bienes más preciados que tenemos.

Otra gran lección ha sido entender que nunca se deja de aprender. Cada responsabilidad asumida, cada reto profesional y cada experiencia personal aportan una nueva perspectiva. Intento afrontar cada día con la misma ilusión de seguir mejorando, escuchando a quienes me rodean y aprendiendo de cada situación.

Y, sin duda, la mayor enseñanza me la ha dado la paternidad. Ser padre ha cambiado mi manera de ver la vida. Me ha hecho valorar aún más el tiempo, la responsabilidad y la importancia de dar ejemplo con los actos. Te ayuda a relativizar muchos problemas y a comprender que el mayor éxito no siempre está en lo profesional, sino en construir una familia, educar con valores y estar presente para quienes más quieres.

A mis cuarenta años me considero una persona afortunada. He tenido la oportunidad de convertir mi vocación en mi profesión, de desempeñar una responsabilidad tan importante como la de jefe de la Policía Local y de seguir viviendo cada día con ilusión por aprender, mejorar y contribuir, desde mi trabajo, al bienestar de los vecinos. Todavía quedan muchos retos por delante, pero los afronto con la misma motivación que cuando empecé y con la experiencia que solo el paso del tiempo puede aportar.

4.      Estudiaste Ingeniería Técnica de Obras Públicas en la Escuela Politécnica Superior de Belmez. ¿Cómo recuerdas tu etapa universitaria y cuáles fueron tus primeros pasos como ingeniero?

Recuerdo mi etapa universitaria como una de las más enriquecedoras de mi vida. Fueron años en los que, además de formarme académicamente en la Escuela Politécnica Superior, crecí como persona. Allí aprendí que detrás de cualquier proyecto importante hay muchas horas de estudio, sacrificio y trabajo en equipo. También fue una etapa en la que hice grandes amistades que aún conservo.

Elegí estudiar Ingeniería porque siempre me atrajo el mundo de la ingeniería, la construcción y el desarrollo de infraestructuras. Me fascinaba comprobar cómo una idea plasmada en un plano podía acabar convirtiéndose en una carretera, un puente

o una obra que mejorara la vida de las personas. Esa visión práctica de la profesión fue uno de los aspectos que más me motivó durante la carrera.

Mis primeros pasos en el sector de la construcción estuvieron llenos de ilusión. Como ocurre al comenzar cualquier profesión, fueron años para aprender de quienes tenían más experiencia, conocer el funcionamiento del sector y asumir responsabilidades de manera progresiva. Fue una etapa muy valiosa porque me permitió entender la importancia de la planificación, la organización y el compromiso con el trabajo bien hecho.

Sin embargo, la vida a veces te lleva por caminos que no esperas. Aunque disfrutaba de mi profesión en la obra civil, siempre sentí una especial atracción por el servicio público y, especialmente, por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Mirando atrás, no considero que una etapa sustituyera a la otra. Al contrario, creo que ambas han formado parte de mi crecimiento personal y profesional. La ingeniería me enseñó a pensar, planificar y analizar; la Policía Local me ha enseñado el valor del servicio, la cercanía y la responsabilidad con la sociedad.

5.      Como muchos jóvenes de la comarca, tuviste que salir fuera para trabajar.

¿Dónde desarrollaste tu carrera profesional antes de ingresar en la Policía Local?

Como muchos jóvenes de la comarca, entendí muy pronto que, si quería desarrollar mi carrera profesional, tendría que salir de mi tierra. Fue una decisión que no resultó sencilla, porque siempre cuesta dejar atrás a la familia y a los amigos, pero también fue una oportunidad para crecer, conocer otras realidades y ganar experiencia.

Durante esa etapa en el sector de la obra civil, trabajé desempeñando distintas funciones relacionadas con mi formación. Comencé a trabajar en importantes empresas del sector, primero en OHL y posteriormente en Ferrovial. Fueron años muy enriquecedores en los que aprendí el valor de la responsabilidad y la organización. Además, tuve la oportunidad de trabajar con profesionales de gran nivel, de los que aprendí mucho tanto en el plano técnico como en el humano.

Vivir y trabajar fuera también me enseñó a adaptarme a nuevos entornos, a afrontar retos con autonomía y a salir de mi zona de confort. Son experiencias que, con el paso del tiempo, valoras enormemente porque contribuyen a forjar el carácter y la manera de afrontar las dificultades.

No obstante, siempre tuve muy presente mi tierra y mi deseo de regresar. Cuando surgió la oportunidad de opositar a la Policía Local, vi la posibilidad de unir mi vocación de servicio público con la ilusión de volver a estar cerca de los míos. Fue una decisión muy meditada que cambió el rumbo de mi vida y de la que me siento profundamente orgulloso.

Hoy, echando la vista atrás, considero que aquella etapa fuera de casa fue imprescindible. Me permitió crecer como profesional y como persona, y me preparó para asumir, años después, la responsabilidad de dirigir un cuerpo de Policía Local con una visión más amplia, más madura y con un profundo compromiso hacia los vecinos a los que hoy tengo el honor de servir.

6.      Después regresaste a tu tierra, conociste a Lidia y formaste junto a ella y vuestra hija Candela una familia. ¿Qué importancia tiene para ti ese equilibrio entre la vida familiar y la profesional?

Regresar a mi tierra fue, sin duda, una de las mejores decisiones que he tomado. Aquí no solo volví a reencontrarme con mis raíces, sino también poder disfrutar de algo tan importante como compartir más tiempo con mi mujer, Lidia, con quien he construido un proyecto de vida basado en el cariño, el respeto y el apoyo mutuo. Con el nacimiento de nuestra hija Candela años después, ese proyecto se completó y hoy puedo decir que mi familia es el pilar fundamental de mi vida.

Quienes desempeñamos una profesión como la Policía Local sabemos que no siempre es fácil conciliar la vida familiar con la profesional. Los horarios, las guardias, la disponibilidad y la responsabilidad que conlleva el cargo hacen que, en muchas ocasiones, haya que renunciar a tiempo con los tuyos. Por eso valoro aún más la comprensión y el apoyo que siempre he recibido de mi familia. Sin ellos sería mucho más difícil afrontar el día a día.

Ser padre ha cambiado mi forma de ver muchas cosas. Me ha enseñado a valorar aún más los pequeños momentos, a relativizar los problemas y a comprender que el verdadero éxito no solo está en alcanzar metas profesionales, sino también en estar presente para quienes más quieres y educar a tu hija con los valores que a mí me transmitieron mis padres.

Creo firmemente que encontrar un equilibrio entre la vida profesional y la familiar es fundamental. Cuando tienes estabilidad y felicidad en casa, afrontas tu trabajo con más serenidad, más motivación y una mayor capacidad para tomar decisiones. En mi caso, ese equilibrio me ayuda a desempeñar mi responsabilidad como jefe de la Policía Local con la tranquilidad de saber que cuento con el respaldo incondicional de las personas más importantes de mi vida.

Al final, los reconocimientos profesionales son importantes, pero lo que verdaderamente da sentido a todo es llegar a casa y compartir el día con tu familia. Ellos son mi mayor motivación y la razón por la que intento dar lo mejor de mí, tanto como profesional como, sobre todo, como persona.

7.      El acceso a la Policía Local exige mucho sacrificio. ¿Cómo recuerdas aquellos años de preparación? ¿Cómo organizabas tu tiempo entre el estudio y el entrenamiento físico?

Preparar las oposiciones para acceder a la Policía Local fue una de las etapas más intensas y exigentes de mi vida, pero también una de las más gratificantes. Es un proceso que pone a prueba no solo tus conocimientos y tu preparación física, sino también tu capacidad de sacrificio, tu constancia y tu fortaleza mental.

Fue un tío mío, Julián, a quien aprovecho para enviarle un cariñoso saludo, quien despertó en mí la idea de preparar unas oposiciones. Hasta ese momento nunca me había planteado seriamente ese camino, pero una conversación con él hizo que empezara a valorar esa posibilidad. En aquel entonces aún no tenía claro si mi futuro estaría en la Policía Local, la Guardia Civil o la Policía Nacional. Lo único que sabía era que quería intentarlo y dar lo mejor de mí para conseguir una plaza en cualquiera de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Comencé a prepararme en una academia de Córdoba, donde estuve durante dos años, y posteriormente continué la preparación con un preparador especializado en supuestos prácticos. Fueron años de mucho sacrificio, de estudio y entrenamiento constante, compaginando la preparación con la incertidumbre de no saber si algún día lograría el objetivo que me había marcado.

Recuerdo que la empresa en la que trabajaba me ofrecía la posibilidad de continuar con mi carrera profesional, pero yo ya había tomado una decisión. Sabía que, si no luchaba por aquella oportunidad, siempre me quedaría la duda de qué habría pasado. Aposté por mi vocación, aun siendo consciente de que nadie podía garantizarme que aprobaría una oposición.

Guardo muchos recuerdos de aquellos años, como los continuos viajes por toda Andalucía para presentarme a diferentes procesos selectivos, siempre acompañado por mi padre y también por mi suegro. Ellos me apoyaron desde el primer momento y vivieron las oposiciones casi con la misma ilusión que yo. Llegó un punto en el que incluso conocían a muchos de los opositores con los que coincidíamos convocatoria tras convocatoria, porque compartimos infinidad de kilómetros, nervios y esperanzas.

Recuerdo también las interminables horas de estudio en la Biblioteca Municipal, donde pasaba prácticamente todo el día preparando el temario, la legislación, los supuestos prácticos y los psicotécnicos. Fueron muchas jornadas de estudio, de concentración y de esfuerzo. Ana Luz y Toñi, las responsables de la biblioteca por entonces, fueron testigos de aquella etapa. Me veían llegar cada mañana y cada tarde y pasar allí horas y horas persiguiendo un sueño. Siempre me brindaron un trato cercano, mucho ánimo y todas las facilidades para estudiar en un ambiente tranquilo.

También recuerdo con mucho cariño a Pepe Parra, un usuario y lector habitual de la biblioteca que coincidía prácticamente a diario conmigo. Con el paso del tiempo, esas pequeñas conversaciones durante los descansos y sus palabras de ánimo terminaron formando parte de aquella rutina. Son detalles que pueden parecer pequeños, pero cuando estás inmerso en un proceso tan exigente como una oposición a Policía Local, el apoyo y el aliento de las personas que te rodean se valoran muchísimo y nunca se olvidan.

Pero las oposiciones no eran solo estudiar. Cada jornada también incluía el entrenamiento físico, que era una parte fundamental de la preparación. Había días en los que, justo después de comer, me iba a entrenar para aprovechar al máximo la jornada y llegar a tiempo a la apertura de la biblioteca, sin perder ni una sola hora de estudio. La organización del tiempo era clave, y cada minuto contaba.

Hubo días de correr y entrenar a primera hora de la mañana con lluvia, con frío o soportando el intenso calor del verano. Otras veces tocaba hacerlo a mediodía, cuando el calor apretaba, porque era la única forma de compaginar el entrenamiento con las horas de estudio. En esos momentos entiendes que el sacrificio forma parte del camino y que cada entrenamiento, cada tema estudiado y cada prueba realizada te acercan un poco más al objetivo.

Mirando atrás, me doy cuenta de que aquellas rutinas, que en su momento parecían interminables, fueron las que forjaron la disciplina y la constancia que hoy sigo aplicando tanto en mi vida personal como en mi profesión.

Aquella etapa me enseñó que los sueños se consiguen con trabajo y perseverancia. Hubo momentos de cansancio, de incertidumbre e incluso de pensar que el camino era demasiado largo y había que dejarlo, pero nunca perdí la ilusión ni las ganas de seguir adelante. Cada obstáculo reforzaba aún más mi convencimiento de que la recompensa llegaría.

Cuando finalmente conseguí mi plaza, la satisfacción fue enorme. No solo porque alcanzaba una meta profesional, sino porque sentía que todo el esfuerzo, las horas de estudio, los kilómetros recorridos y los entrenamientos habían merecido la pena. Hoy, cuando veo a jóvenes preparando una oposición, siempre les digo lo mismo: que confíen en sí mismos, que sean constantes y que nunca dejen de luchar por aquello en lo que creen, porque el esfuerzo, antes o después, siempre acaba teniendo su recompensa.

8.      Procedes de una familia muy querida y trabajadora. ¿Qué valores te transmitieron tus padres y qué influencia tuvo tu abuelo Antonio Mohedano en tu forma de entender la vida?

Siempre he dicho que los valores más importantes no se aprenden en los libros, sino en casa. Tengo la suerte de haber crecido en una familia trabajadora, humilde y muy unida, donde el respeto, la educación, el sacrificio y la honestidad forman parte del día a día. Mis padres me enseñaron que el trabajo dignifica a las personas y que nunca hay que dejar de luchar por aquello en lo que uno cree. Son principios que han guiado mi vida personal y profesional.

Respecto a mi abuelo Antonio Mohedano, a sus 93 años sigue siendo un ejemplo para toda la familia y una persona muy querida en Peñarroya-Pueblonuevo. Pertenece a una generación que tuvo que salir adelante con muy pocos recursos y con escasas oportunidades de formación, pero eso nunca fue un impedimento para labrarse un futuro a base de trabajo, esfuerzo y una enorme capacidad de superación, llevando adelante una familia de 12 hijos.

Trabajó como vigilante en la mina, más tarde emigró durante unos años a Alemania buscando un futuro mejor y, además, dedicó una parte muy importante de su vida a la Agrupación Musical de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Stmo. Cristo de la Expiración, Stmo. Cristo en su Santo Sepulcro y Ntra. Sra. de los Dolores, de la que fue el responsable durante muchos años. Todavía hoy, cuando alguien habla de él, lo hace con un enorme cariño y respeto. Creo que eso dice mucho más de una persona que cualquier reconocimiento.

Para mí siempre ha sido un referente. Tengo la suerte de disfrutarlo todavía y de seguir aprendiendo de él. Sé que siente un cariño muy especial por mí, y ese afecto es completamente recíproco. Cada conversación con él sigue siendo una lección de vida.

Ya he hablado de mi abuelo Antonio, pero, Sergio, sería injusto no mencionar también a mi abuela Enriqueta, a mi abuela Isidora y a mi abuelo Luis. De todos he aprendido valores como el esfuerzo, la humildad, el respeto y la importancia de la familia. Son parte de mi historia y de mis recuerdos más bonitos, y les estaré siempre profundamente agradecido por todo el cariño y el ejemplo que me han dado.

Si hoy intento ser una persona cercana, respetuosa y comprometida con mi trabajo, es porque he tenido la fortuna de crecer rodeado de personas como mi familia (mis padres, mis suegros, mis tíos, mis abuelos…). Ellos me enseñaron que el verdadero éxito no está en el cargo que uno ocupa, sino en la huella que deja en los demás.

Al final, los cargos y las responsabilidades son pasajeros, pero la educación y los principios que uno recibe en casa permanecen para siempre.

9.      Tu abuelo dejó una profunda huella en muchas personas del municipio por su labor social y cultural. ¿Cómo te gustaría que se recordara su legado?

Creo que el mayor legado que puede dejar una persona no se mide por los cargos que ha ocupado ni por los reconocimientos que ha recibido, sino por el cariño y el respeto que despierta cuando alguien pronuncia su nombre. Y eso es precisamente lo que ocurre con mi abuelo Antonio.

Son muchas las generaciones que lo recuerdan con afecto por su dedicación a la Agrupación Musical, de la que como he dicho anteriormente fue director y fundador, una institución a la que entregó gran parte de su vida. Más que dirigir una banda, contribuyó a formar personas, inculcando valores como la disciplina, el compromiso y el compañerismo. Todavía hoy hay vecinos que en su día fueron componentes de la banda y cuando hablan de él, lo hacen con una sonrisa y con un enorme cariño, y eso es algo que emociona a toda la familia.

Pero su legado va mucho más allá de la música. Representa a una generación que salió adelante a base de trabajo, esfuerzo y sacrificio. Como he dicho anteriormente, trabajó en la mina, emigró a Alemania en busca de un futuro mejor y nunca perdió la sencillez ni el compromiso con su pueblo y con los suyos. Es el ejemplo de una vida dedicada al trabajo, a la familia y al servicio de los demás.

Como nieto, me siento muy orgulloso de él. Siempre ha sido un apoyo incondicional y ha sentido un cariño muy especial hacia mí, algo que he intentado corresponder con la misma admiración y respeto. Poder seguir disfrutando de él y escuchar sus vivencias es un privilegio.

Si tuviera que resumir cómo me gustaría que se recordara su legado, diría que como el de un hombre trabajador y generoso, que dejó una huella imborrable en su familia y en su pueblo. Porque hay personas que, sin hacer ruido, consiguen ganarse el corazón de quienes las rodean, y mi abuelo Antonio es, sin duda, una de ellas.

10.  Centrándonos en tu labor como Oficial jefe, ¿cómo describirías a los vecinos de Fuente Obejuna y qué es lo que más valoras de trabajar para ellos?

Hablar de los vecinos de Fuente Obejuna es hablar de personas cercanas, respetuosas, solidarias y profundamente comprometidas con su pueblo. Desde que llegué aquí me he sentido muy bien acogido, tanto por los vecinos del núcleo principal como por los de sus aldeas. Es un municipio con una identidad muy marcada, con una gran riqueza histórica y cultural, donde todavía se conservan valores que, por desgracia, en otros lugares se están perdiendo.

Lo que más valoro es precisamente esa cercanía. En un municipio como Fuente Obejuna, la Policía Local no es solo una institución; forma parte de la vida cotidiana del pueblo. Los vecinos te conocen, confían en ti y, en muchas ocasiones, acuden a nosotros no solo cuando tienen un problema de seguridad, sino también para pedir orientación o ayuda. Esa confianza es un privilegio, pero también una enorme responsabilidad.

Como jefe de la Policía Local, siempre he entendido que nuestro trabajo va mucho más allá de hacer cumplir las normas. Nuestra misión es escuchar, prevenir, mediar cuando es necesario y ofrecer un servicio público cercano, profesional y humano. Creo que la cercanía con los vecinos es una de las principales fortalezas de una Policía Local y debemos seguir cuidándola cada día.

Además, trabajar en un municipio como Fuente Obejuna supone conocer de primera mano las necesidades de cada calle y de cada aldea. Esa realidad nos permite prestar un servicio más personalizado y adaptado a las circunstancias de cada lugar, manteniendo un contacto permanente con la ciudadanía y con el resto de instituciones.

Me siento muy orgulloso de poder desempeñar mi trabajo al servicio de los vecinos de Fuente Obejuna. Cada muestra de confianza, cada palabra de agradecimiento y cada conversación en la calle son el mejor estímulo para seguir trabajando con ilusión. Es un honor poder servir a un pueblo con tanta historia, con un patrimonio humano excepcional y con unos vecinos que representan los valores de respeto, esfuerzo y solidaridad. Trabajar cada día por su seguridad, por la convivencia y por mejorar la calidad de vida de quienes viven aquí es, sin duda, una de las mayores satisfacciones de mi trayectoria profesional. Mi compromiso es continuar dedicando todo mi esfuerzo para que los vecinos sigan sintiendo que tienen una Policía Local cercana, profesional y siempre dispuesta a ayudar.

11.  Has trabajado con distintos equipos de gobierno municipal. Desde el punto de vista profesional, ¿cómo ha sido esa relación institucional y qué importancia tiene mantener una buena coordinación con el Ayuntamiento?

Desde mi incorporación a la Jefatura he trabajado con un mismo equipo de gobierno municipal. Es cierto que durante estos años ha habido cambios en algunas concejalías y, recientemente, también se ha producido el relevo en la Alcaldía, pasando a asumir esa responsabilidad quien hasta entonces era la teniente de alcalde. Sin embargo, esos cambios no han alterado la forma de trabajar desde el punto de vista institucional.

Siempre he creído que la relación entre la Policía Local y el Ayuntamiento debe estar basada en la confianza, el respeto mutuo y una comunicación constante. Cada uno tiene unas funciones perfectamente definidas, pero todos compartimos un mismo objetivo: trabajar para mejorar la calidad de vida de los vecinos de Fuente Obejuna.

Como jefe de la Policía Local, mi obligación es aportar criterios técnicos y profesionales, asesorar cuando se me requiere y velar para que el servicio se preste con la mayor eficacia posible. Del mismo modo, considero esencial mantener una coordinación diaria con la Alcaldía y las distintas áreas del Ayuntamiento, ya que muchas actuaciones requieren del trabajo conjunto de varios departamentos.

Tengo que agradecer el apoyo recibido durante estos años, sobre todo a Dª Silvia Mellado, porque esa colaboración ha permitido impulsar mejoras importantes para la Policía Local, tanto en medios materiales como en la organización del servicio. Cuando existe diálogo, entendimiento y un objetivo común, es mucho más fácil avanzar y ofrecer un mejor servicio a la ciudadanía.

Al margen de los cambios que puedan producirse en la Corporación, mi compromiso siempre será el mismo: trabajar con profesionalidad, objetividad y lealtad institucional, poniendo por delante el interés general de Fuente Obejuna y el servicio a sus vecinos. Creo que esa debe ser la esencia de cualquier servidor público.

12.  Después de ocho años en la Policía Local, ¿cuáles han sido los momentos más difíciles y cuáles recuerdas con mayor satisfacción?

En ocho años de servicio he vivido experiencias que difícilmente se olvidan. La Policía Local es una profesión que te permite conocer la parte más amable de la sociedad, pero también la más complicada. Cada intervención deja una enseñanza y, con el paso del tiempo, aprendes a valorar la importancia que puede tener un gesto, una conversación o una actuación en la vida de una persona.

Los momentos más difíciles siempre están relacionados con el sufrimiento humano. Intervenir en accidentes de tráfico, atender emergencias, comunicar noticias que nadie quiere recibir o encontrarte con familias que atraviesan situaciones muy delicadas son experiencias que te marcan. Como policías debemos actuar con serenidad y profesionalidad, pero eso no significa que dejemos de sentir. Detrás del uniforme hay personas, y hay situaciones que inevitablemente se quedan contigo.

En cambio, los momentos de mayor satisfacción son muchos más de los que la gente imagina. Ver que una actuación ha servido para ayudar a un vecino, localizar a una persona que lo necesitaba, mediar con éxito en un conflicto o simplemente recibir un «gracias» sincero de alguien al que has podido ayudar son pequeñas recompensas que dan sentido a esta profesión.

A nivel personal, uno de los mayores orgullos ha sido asumir la responsabilidad de la Jefatura de la Policía Local. Ha supuesto un reto importante, pero también una oportunidad para seguir mejorando el servicio, impulsar nuevos proyectos y trabajar junto a mis compañeros para ofrecer una policía cada vez más cercana, moderna y preparada para responder a las necesidades del municipio.

Si tuviera que resumir estos ocho años en una frase, diría que me han confirmado que elegí la profesión adecuada. No siempre es un trabajo fácil, pero sí una profesión con un enorme componente humano, en la que cada día tienes la oportunidad de aportar algo positivo a la vida de los demás. Ese es, sin duda, el mayor motivo de satisfacción que puede tener un policía.

13.  La seguridad ciudadana ha cambiado mucho en los últimos años. ¿Cuáles son hoy los principales retos a los que se enfrenta una Policía Local en un municipio como Fuente Obejuna?

Sergio, debo de decir que la sociedad ha cambiado mucho en los últimos años y, con ella, también lo han hecho las funciones y las responsabilidades de las Policías

Locales. Hoy en día nuestra labor va mucho más allá de regular el tráfico o velar por el cumplimiento de las normas. Somos un servicio público de proximidad que interviene en una gran variedad de situaciones y que debe estar preparado para responder a nuevos desafíos.

En un municipio como Fuente Obejuna, con un amplio término municipal y numerosas aldeas, uno de los principales retos es garantizar que todos los vecinos reciban la misma atención, independientemente del lugar donde residan. Eso exige una buena planificación, cercanía y una coordinación permanente con el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, especialmente con la Guardia Civil, así como con los servicios de emergencia y las distintas áreas del Ayuntamiento.

Otro de los grandes retos es adaptarnos a una sociedad en constante evolución. Han surgido nuevas formas de delincuencia, ha aumentado la importancia de la prevención, de la educación vial, del uso responsable de las nuevas tecnologías y de la atención a colectivos especialmente vulnerables. Todo ello obliga a una formación continua y a una constante actualización de conocimientos.

También considero fundamental seguir avanzando en la modernización de la Policía Local, incorporando nuevas herramientas tecnológicas, mejorando los medios materiales y apostando por la formación de los agentes. Una policía mejor preparada puede ofrecer un servicio más eficaz y cercano a la ciudadanía.

Pero, si tuviera que destacar un reto por encima de todos, sería mantener la confianza que nos hemos ganado de los vecinos. Esa confianza se gana estando presentes en la calle, escuchando a las personas, actuando con profesionalidad, cercanía, empatía, imparcialidad y poniendo todo el empeño para dar solución al problema, por ello trabajamos todos/as los/as agentes que formamos esta plantilla. Al final, la mejor herramienta de una Policía Local sigue siendo la relación de confianza que construye cada día con sus ciudadanos.

Fuente Obejuna es un municipio tranquilo y con una gran calidad de vida, y nuestro compromiso es seguir trabajando para que continúe siendo así. La prevención, la colaboración entre instituciones y la implicación de la ciudadanía son las mejores garantías para afrontar con éxito los retos del presente y del futuro.

14.  ¿Cómo transcurre un día normal en la vida del Oficial Jefe de la Policía Local?

No hay dos días iguales en la Jefatura de la Policía Local, y eso es precisamente una de las cosas que hace tan apasionante esta profesión. Aunque existe una planificación diaria, cualquier incidencia o llamada puede modificar por completo la jornada en cuestión de minutos.

Un día suele comenzar revisando las novedades del servicio, las incidencias ocurridas durante las últimas horas o el día anterior y la organización de los recursos disponibles. A partir de ahí, gran parte del trabajo se centra en la coordinación del servicio, la planificación de dispositivos de seguridad, la organización de eventos, la gestión del personal y la atención a los vecinos que acuden a la Jefatura o nos requieren a través del teléfono para requerir nuestra presencia, plantear consultas o trasladar algún problema.

Una parte muy importante de mi jornada transcurre en el ámbito administrativo y de gestión, un trabajo que muchas veces pasa desapercibido para la ciudadanía. Mi día a día incluye, la elaboración de multitud de informes y expedientes, la tramitación de procedimientos sancionadores y autorizaciones administrativas (supervisión de documentación de feriantes, vados y pintados de líneas continuas amarillas, mercadillos, terrazas de bares, señalización vial, licencias de animales potencialmente peligrosos, tarjetas de armas, contestación a quejas o escritos de vecinos…), la coordinación con departamentos como Secretaría, Intervención, Tesorería, Urbanismo o Servicios Sociales, la gestión de recursos materiales y del personal, la colaboración permanente con organismos como la Dirección General de Tráfico, la Guardia Civil y otros servicios públicos. Es una labor muy amplia que exige organización, responsabilidad y un seguimiento constante para que todos los procedimientos se desarrollen con eficacia y dentro de los plazos establecidos.

Pero, al mismo tiempo, intento que mi despacho no me aleje de la calle. Me gusta mantener un contacto directo con los vecinos, conocer de primera mano sus inquietudes y acompañar a los/as agentes siempre que las circunstancias lo permiten. Creo que un jefe debe conocer la realidad del municipio y estar cerca tanto de la ciudadanía como de su plantilla.

A lo largo del día también mantengo contacto directo con la Alcaldía, con otros departamentos municipales (como he dicho anteriormente), con la Guardia Civil y con diferentes colectivos o asociaciones cuando es necesario coordinar actuaciones o preparar dispositivos especiales para fiestas, eventos, actividades culturales o situaciones de emergencia.

Aunque exista un horario de trabajo, la responsabilidad de la Jefatura no termina cuando finaliza la jornada laboral. Cuando estoy fuera de servicio o disfruto de un día libre, procuro seguir pendiente de las novedades más relevantes a través de los compañeros, de la Alcaldía o de los concejales, por si surge alguna incidencia importante que requiera coordinación, asesoramiento o la toma de alguna decisión. Forma parte del compromiso que asumo con el cargo y de mi manera de entender esta responsabilidad: intentar estar disponible cuando el servicio lo necesita.

En definitiva, es un trabajo muy dinámico, en el que la capacidad de organización, la toma de decisiones y el trabajo en equipo son fundamentales. Cada jornada presenta nuevos retos, pero también la satisfacción de saber que, desde nuestra responsabilidad, contribuimos a que Fuente Obejuna siga siendo un municipio seguro, tranquilo y con una Policía Local cercana a sus vecinos.

15.  La profesión exige controlar muchas situaciones de tensión. ¿Ha habido algún momento en el que hayas sentido que perdías la calma? ¿Cómo se aprende a gestionar esas situaciones?

Es cierto que nuestra profesión nos enfrenta con frecuencia a situaciones de mucha tensión. Hay intervenciones en las que todo ocurre en cuestión de segundos y en las que las decisiones que se toman pueden ser determinantes. Sin embargo, precisamente para eso nos preparamos: para mantener la serenidad cuando quienes tenemos delante están viviendo momentos de nervios, miedo o incertidumbre.

Lógicamente, somos personas y hay situaciones que generan una gran carga emocional. Accidentes, emergencias, incendios o intervenciones especialmente delicadas, por ejemplo, con enfermos mentales o situaciones de violencia de género, nunca dejan indiferente a nadie. Pero he aprendido que perder la calma no ayuda a resolver un problema. Al contrario, la serenidad se convierte en una herramienta fundamental para analizar la situación, tomar decisiones acertadas y transmitir confianza tanto a los compañeros como a los ciudadanos.

Esa capacidad no se adquiere de un día para otro. Se aprende con la formación, con la experiencia y, sobre todo, escuchando o apoyándote de quienes llevan más años en la profesión. Cada servicio vivido te aporta un aprendizaje y te prepara para afrontar el siguiente con más seguridad y confianza.

También considero muy importante el trabajo en equipo. En la Policía Local nadie trabaja solo. Detrás de cada intervención hay compañeros que se apoyan mutuamente y que saben que pueden confiar unos en otros. Y cuando una situación lo requiere, esa colaboración va mucho más allá de nuestra propia plantilla. Mantenemos una excelente relación con policías locales de otros municipios de toda Andalucía e incluso de otras comunidades autónomas, con quienes compartimos experiencias, resolvemos dudas y nos apoyamos profesionalmente. Esa cooperación entre compañeros es muy enriquecedora y demuestra que, por encima del uniforme o del municipio en el que cada uno presta servicio, compartimos una misma vocación de servicio público.

Al final, mantener la calma no significa no sentir. Significa saber gestionar las emociones para actuar con profesionalidad y ofrecer la mejor respuesta posible. Creo que esa es una de las cualidades más importantes que debe tener cualquier policía y una habilidad que se fortalece con la experiencia, la formación y el apoyo de quienes te rodean.

16.  La formación continua es imprescindible en vuestro trabajo. ¿Qué objetivos profesionales te marcas para los próximos años? ¿Te planteas estudiar Derecho u otra formación complementaria?

La formación continua es una obligación para cualquier policía y, si además desempeñas la responsabilidad de jefe, todavía lo es más. La legislación cambia constantemente, aparecen nuevas competencias, nuevas herramientas y nuevas formas de afrontar los problemas de la sociedad. Por eso considero que nunca se deja de aprender y que mantenerse actualizado es una responsabilidad con los vecinos y con los compañeros.

A lo largo de estos años he procurado invertir mucho tiempo en mi formación. He realizado más de 140 cursos relacionados con la Policía Local y seguiré haciéndolo porque entiendo que un buen profesional debe estar al día de los cambios normativos, de las nuevas técnicas de intervención y de todo aquello que contribuya a prestar un mejor servicio público.

En cuanto a mis objetivos personales, hace un tiempo inicié los estudios de Derecho y llegué a finalizar el primer curso. Sin embargo, decidí hacer una pausa en esos estudios porque entendí que, en ese momento de mi vida, debía priorizar el tiempo con mi hija mientras aún es pequeña. Prefiero dedicar ese tiempo a disfrutar de su infancia, porque esos años no vuelven. Estoy convencido de que la formación siempre puede esperar un poco; la infancia de una hija, no.

Mi intención es retomar la carrera cuando ella sea un poco más mayor y pueda compatibilizar mejor los estudios con mis responsabilidades familiares y profesionales. Creo que el Grado en Derecho complementa muy bien nuestra profesión y me permitirá seguir creciendo tanto a nivel personal como en el desempeño de mis funciones.

En definitiva, seguir formándome forma parte de mi manera de entender esta profesión. Un policía nunca puede conformarse con lo que ya sabe. La sociedad evoluciona, las leyes cambian y nosotros tenemos la obligación de evolucionar con ellas para ofrecer a los ciudadanos un servicio cada vez más profesional y de mayor calidad.

17.  Muchos vecinos de Peñarroya-Pueblonuevo se preguntan si algún día te veremos ejerciendo aquí como Policía Local. ¿Es una posibilidad que contemplas?

Peñarroya-Pueblonuevo es mi hogar. Es donde vivo junto a mi familia, donde crecí y donde están mis raíces, mis amigos y gran parte de las personas que han formado parte de mi vida. Es lógico que muchos vecinos me hagan esa pregunta y, sinceramente, es algo que agradezco porque lo interpreto como una muestra de cariño y confianza.

En estos momentos estoy plenamente comprometido con mi responsabilidad como Oficial jefe de la Policía Local de Fuente Obejuna. Es un proyecto profesional muy importante para mí, en el que estoy volcando toda mi ilusión y esfuerzo, y mi prioridad es seguir trabajando para ofrecer el mejor servicio posible a los vecinos del municipio y de sus aldeas.

¿Qué ocurrirá en el futuro? Es difícil saberlo. Nunca me ha gustado cerrar puertas porque la vida da muchas vueltas y las circunstancias personales y profesionales pueden cambiar. Pero hoy por hoy me siento muy satisfecho con el trabajo que estoy desarrollando en Fuente Obejuna y con los proyectos que aún tenemos por delante.

Lo que sí tengo claro es que, independientemente del lugar donde desempeñe mi labor profesional, Peñarroya-Pueblonuevo siempre será mi casa. Es donde vivo con mi familia, donde están mis raíces y donde he construido gran parte de mi vida. Pero también puedo decir que en Fuente Obejuna siempre me he sentido un vecino más. Desde el primer día he recibido el cariño y la confianza de sus vecinos, algo que siempre agradeceré.

Por eso llevaré siempre a Peñarroya-Pueblonuevo y a Fuente Obejuna con el mismo orgullo. Una es mi hogar y la otra me ha brindado la oportunidad de crecer profesionalmente y de desarrollar una labor que me apasiona. Ambas forman parte de mi vida y de mi historia, y siempre les estaré profundamente agradecido.

18.  Para terminar, detrás de cada logro suele haber muchas personas apoyando desde la sombra. ¿Qué mensaje te gustaría dedicar a tus padres, a tu esposa Lidia, a tu hija Candela y al resto de tu familia?

Si he llegado hasta aquí ha sido, en gran medida, gracias a ellos. Detrás de cualquier logro siempre hay personas que, sin buscar protagonismo, han estado apoyándote en los momentos buenos y, sobre todo, en los más difíciles. Yo he tenido la enorme suerte de contar siempre con mi familia.

A mis padres solo puedo darles las gracias. Gracias por la educación que me dieron, por enseñarme el valor del esfuerzo, del respeto, de la humildad y del trabajo. Siempre han confiado en mí y han estado a mi lado en cada decisión importante de mi vida. Todo lo que soy hoy tiene mucho de ellos.

A mi mujer, Lidia, quiero agradecerle su paciencia, su comprensión y su apoyo incondicional. Compartir la vida con alguien que entiende las exigencias de esta profesión y que siempre está ahí, tanto en los buenos momentos como en los complicados, es un privilegio. Ella ha sido un pilar fundamental para que pueda desempeñar mi trabajo con la tranquilidad y la dedicación que requiere.

Y a mi hija Candela, aunque todavía es pequeña, me gustaría decirle que es el mayor regalo que me ha dado la vida. Ella ha cambiado mi forma de ver el mundo y me recuerda cada día lo verdaderamente importante. Intento ser el mejor padre posible y, sobre todo, darle ejemplo con mis actos para que, cuando sea mayor, pueda sentirse orgullosa de la persona que ha tenido a su lado.

También quiero acordarme del resto de mi familia: de mis abuelos, de mi hermana, de mis suegros, de mis tíos, primos y de todas esas personas que, de una forma u otra, siempre han estado presentes, animándome y creyendo en mí. En los momentos importantes uno se da cuenta de que los logros nunca son individuales.

Si tuviera que resumir todo en una frase, diría que el mayor éxito de mi vida no es el cargo que ocupo ni los objetivos profesionales alcanzados, sino la familia que tengo. Porque los cargos cambian y las responsabilidades pasan, pero la familia permanece siempre. Ellos son mi mayor orgullo, mi mayor apoyo y el motivo por el que intento ser cada día una mejor persona y un mejor profesional.

Jacob, muchas gracias por compartir con nosotros tu historia y por abrirnos una ventana a tu trayectoria personal y profesional.

Ha sido un placer conversar contigo y conocer mejor a la persona que hay detrás del uniforme. Desde Infoguadiato y El Periódico de Peñarroya-Pueblonuevo Valle del Guadiato te deseamos muchos éxitos en el futuro, tanto en el ámbito profesional como en el personal.

 Para finalizar Sergio, me gustaría agradecer nuevamente al periódico la oportunidad de conceder esta entrevista y permitirme compartir parte de mi trayectoria personal y profesional con los lectores.

Ha sido un placer recordar momentos importantes de mi vida, hablar de las personas que me han acompañado en el camino y explicar cómo entiendo una profesión tan vocacional como la Policía Local. Detrás del uniforme hay una persona con una familia, unos valores y una historia, y creo que es positivo que los vecinos puedan conocer también esa faceta más humana.

Quiero reiterar mi compromiso de seguir trabajando con la misma ilusión, responsabilidad y cercanía que el primer día, siempre con el objetivo de prestar el mejor servicio posible a los vecinos de Fuente Obejuna y de contribuir, desde mi responsabilidad, al bienestar de nuestro municipio.

Y, por supuesto, enviar un afectuoso saludo a todos los lectores de este periódico, especialmente a los vecinos de Peñarroya-Pueblonuevo y de Fuente Obejuna. Ha sido un verdadero honor compartir este espacio con vosotros.

Muchas gracias.

 

Sergio Delgado Cintas

 

 

 

 

 

 

 

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