Rafael Narbona
No creo que José Luis Rodríguez Zapatero haya hecho nada diferente de otros expresidentes. De hecho, tengo la impresión de que su patrimonio es inferior al de José María Aznar, Mariano Rajoy o Felipe González. Sin embargo, la justicia española —que considero alineada con intereses conservadores— ha imputado a Zapatero alegando indicios de delito, mientras que en otros casos históricos no logró esclarecer cuestiones como “M. Rajoy” o la “X” de los GAL.
A mi juicio, estamos ante una forma contemporánea de golpe de Estado, donde ya no son necesarias las armas ni los uniformes, sino la acción coordinada entre instituciones judiciales, medios de comunicación y poderes económicos. Interpreto que la participación de Estados Unidos sería un elemento decisivo en este proceso: el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense habría colaborado con la Policía española aportando información contra Zapatero, lo que considero parte de una estrategia para debilitar al actual gobierno socialista.
Según esta interpretación, el objetivo sería favorecer una futura coalición entre PP y VOX más proclive a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, incrementando así la compra de armamento estadounidense. Ese aumento del gasto militar podría financiarse mediante recortes en ámbitos como la Seguridad Social o la sanidad pública. Asimismo, un gobierno encabezado por Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal facilitaría, desde esta perspectiva, el uso de las bases militares de Rota y Morón por parte de Estados Unidos para operaciones en Oriente Medio y apoyo a Israel.
Todo ello reforzaría el poder y los beneficios del complejo militar-industrial. En paralelo, ciertos medios de comunicación —como El País— actuarían, en esta visión, condicionados por intereses empresariales vinculados a América Latina, mostrando hostilidad hacia Zapatero debido a su papel como mediador en Venezuela y a los conflictos con determinados intereses económicos.
En consecuencia, las democracias serían cada vez más estructuras vaciadas de soberanía real, convertidas en escenarios donde la voluntad popular se representa simbólicamente mientras el poder efectivo reside en bancos, fondos de inversión, grandes corporaciones y figuras con enorme influencia económica y tecnológica, como Elon Musk.
Si la sociedad no reacciona, las advertencias presentes en las obras de George Orwell, Ray Bradbury y Aldous Huxley podrían dejar de parecer distopías literarias para convertirse en realidades inquietantes.






























Buen análisis, y por desgracia con muchísima probabilidad de ser cierto.
No se puede dictar sentencia sin haber sido juzgado
Los golpes a la democracia seria si todo lo que esta pasando en el psoe no se enterara nadie.
como pasa en venezuela y todos los paises que por desgracia visitava y hacia negocio la de mocracia se la pasan por hay.
No lancemos y agitemos el avispero con declaraciones que todavia no han sido juzgadas
Por eso tenemos el caso leire la fontanera del psoe pagada con fondos del partido para atacar a jueces, policias,, fiscales, guardia civil, y medios de comunicacion no afines para dar un golpe de estado contra la democracia, desde luego que ruin queda todo lo que has escrito colega nunca nunca digas que de este agua no vevere, porque primero hay que ver el color y el sabor del agua
Han sido la justicia francesa y suiza la que han levantado la liebre. Estados Unidos?, si Pedro ya paga lo que dice que no va a pagar en defensa. Las bases?, las están utilizando ya. Y si esto sigue así pronto Marruecos será el aliado de referencia en el estrecho de Gibraltar, y ya veremos quien nos apoya.
En cuanto los presidentes todos han sido fichados como consejeros, Rajoy tiene una oposición que seguramente le genera más ingresos. Zapatero, el contador de nubes, creía que iba a vivir de charlas y conferencias, y desconozco la razón, aunque la sospeche, y no lo contratan absolutamente para nada. Por cierto, vistas las joyas, debe ser nieto de Cleopatra.