J.L. Mohedano
José Aranda Lorenzo -Pepe-, fallecido el pasado 21 de abril en Córdoba- fue, a mediados del pasado siglo, el primero de los cuatro hijos nacidos en el seno de una familia trabajadora del distrito de Peñarroya y sus juegos infantiles discurrieron en aquellas polvorientas y empedradas calles tan llenas de vida en las que todo el vecindario era una suerte de gran familia.
Despierto, alegre e inteligente atrajo, como otros tantos, la atención de quienes captaban voluntades para engrosar las filas del clero católico y, como esta era una de las pocas oportunidades que se podía aprovechar como “ascensor social” en la época, pudo cursar varios años en el seminario cordobés de San Pelagio hasta que comprendió que no era ese su camino en la vida -algo en lo que tuvo también bastante que contar el conocer a Manuela Segador, que luego sería su esposa-. Abandonó el seminario para seguir los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Pontificia de Salamanca gracias a los sacrificios de sus padres que mantenían una fe inquebrantable en su determinación estudiantil. Allí profesores tan ilustres como el jesuita Fernando García de Cortázar o el historiador Miguel Artola, entre otros, le imprimieron su impronta académica que siempre, luego de licenciarse, no dudaría en recordar con gratitud.
Tras cumplir el obligado servicio militar en el Sahara Español consiguió entrar como Profesor No Numerario (los entonces conocidos como PNN) en la Facultad de Educación de la Universidad de Córdoba y tras superar las oposiciones convertirse en profesor titular de Filosofía, iluminado siempre por la luz del conocimiento y la sabiduría que se desprendía de los dos faros intelectuales que siempre le guiaron: Emmanuel Kant y José Ortega y Gasset. Como profesor supo dejar en el recuerdo de sus alumnos aspirantes al magisterio su excelente preparación, sus dotes oratorias, su cercanía y su buen hacer profesional, manifestado en el afecto con el que evocaban aquellos tiempos de formación. También durante unos años desempeñó el cargo de secretario de la facultad, jubilándose después de tres décadas de trabajo. No ha dejado obra escrita, aunque hubiera querido hacerla sobre el pensamiento y la obra de Ortega y Gasset.
Afiliado a UGT, y alineado con los progresistas, su ideología socialista le llevaría a pretender renovar desde dentro el PSOE local en los primeros años de la década de este siglo y así intentar recuperar para estas siglas la perdida alcaldía peñarriblense, aunque la dirección provincial fuera incapaz de apreciarlo e impusiera una candidatura de conveniencia para optar a aquellas elecciones municipales.
También fue miembro, durante unos años, del grupo teatral de aficionados LA TARIMA con el que actuó en varias representaciones. Era una persona muy hospitalaria, amigo de sus amigos, que gustaba de los viajes con ellos y en familia, aunque también los hiciera por motivos profesionales, como el realizado a Chile encabezando la delegación de la UCO.
Sus hijos, tras comunicar la donación de las corneas de Pepe «para que otras personas puedan ver a través de su mirada» quisieron al despedirse de su padre, resumir en el funeral «una de las reflexiones que tanto le gustaban hacer a él y nos ha enseñado a hacer a todos. y es la fortaleza que nos deja una huella, siendo su cuerpo capaz de sostener una enfermedad que desde hace años lo estaba minando para solo dar la cara en este último tramo, manifestando de esta manera su “intención de vida” de no querer ver sufrir a nadie a su alrededor», y le agradecieron su cariño «tan bonito y tan respetuoso»
Quiero pensar que al ser incinerado la parte de él que se escapó por la chimenea del tanatorio cumplió con el espíritu de los desenfadados versos estudiantiles del himno universitario que tantas veces entonara y que no precisan traducción:
«Post jocundam juventutem Post molestan senectutem Nos habebit humus»
Y, por último, sus familiares y allegados queremos manifestar nuestro mayor y más sincero agradecimiento a cuantos amigos y conocidos nos han expresado su apoyo y condolencias en estos días tan difíciles para nosotros.
Gracias de corazón a todos.






























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