Hemos venido a esta vida a vivirla como queramos, a saborearla sorbo a sorbo, a amargarnos lo menos posible y, sobre todo, a morir siendo nosotros mismos, fieles a nuestros principios y valores, aunque a veces la espada de Damocles penda sobre nuestras cabezas.
Vivir para los demás es hoy uno de los mayores placeres: estar al lado de quienes más nos necesitan, ofrecer confianza y esperanza, acompañar tanto en las buenas como en las malas. Con los ojos cerrados imaginamos vidas perfectas, constelaciones de sueños en las que el amor surge sin medida ni interés. Un amor que no depende del físico, sino de lo que el otro nos hace sentir cada día, de esa chispa que une a dos personas desde el primer instante.
En este contexto, hoy rendimos homenaje a Irene Parra Mahedero, hija de Antonio Parra y Placeres Mahedero, una mujer que, junto a sus hermanos, ha sido ejemplo de unión familiar y que ha sabido ganarse el cariño de los peñarriblenses a pesar de los altibajos emocionales.
El 27 de enero de 1979, Irene se casó con Diego Méndez, un apuesto sevillano que conquistó su corazón. Juntos formaron una familia ejemplar con sus cuatro hijos: Isabel, Antonio, Yesenia e Irene. Su felicidad se vio truncada con la muerte de Diego hace más de tres años, un golpe que marcó profundamente a Irene, quien se encerró en su mundo y aprendió a convivir con el miedo.
Pero como el ave fénix, ha sabido resurgir de sus caídas. A pesar de un duro incidente ocurrido el verano pasado, Irene se vistió de gala con el brazo en cabestrillo para asistir a la boda de su hija pequeña en octubre, demostrando que el amor y la fuerza pueden más que el dolor.
La vida, con sus luces y sombras, sigue su curso. Los buenos momentos llegan sin avisar y los malos se presentan sin invitación. Hoy, en las noches de insomnio, aún resuena una “balada triste de trompeta”, pero también permanece intacto el recuerdo del amor vivido.
“Nunca hemos de olvidar la vida que hemos tenido y, a pesar del dolor, nos queda la satisfacción de que todo lo que hemos hecho ha sido por amor”, frase de Sergio Delgado Cintas.
Ese amor que Irene ha sembrado a lo largo de su vida hoy florece en el cariño de su familia, de sus vecinos y de quienes la conocen. Desde Infoguadiato queremos rendirte este merecido tributo, Irene, como ejemplo de bondad, fortaleza y gran corazón.
Te queremos mucho, amiga y vecina.
Porque tú también formas parte de la historia de nuestro pueblo.
Sergio Delgado





























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