Hacemos de nuestras vidas un auténtico regalo. Sabemos que es tiempo de Navidad, de nostalgia, de recordar a los que se fueron, a los que nos dejaron plenamente vacíos y desnudos, como son los padres para los que somos solteros. Pero dentro de la inteligencia de ganar está situada la sabiduría de saber perder: el de no esconderse ante el temor, el de saber que algún día nosotros vamos a hacer el mismo viaje, a lo que, ante esas ciertas dudas, hay que ponerle pasión; por ejemplo, pasión por vivir.
Los árboles siguen echando las mismas hojas que brotaron antes de caerse en ese gélido temporal como es el otoño.
Pronto estrenaremos el invierno, pero, ante todo, habrá un hombre servicial sirviendo las lejías de su pueblo de una manera admirable. Un amigo y vecino al que hoy le rendimos un sincero y emotivo homenaje: a José Ruiz Estepa.
Una vida de tantos actos buenos, de una vida dedicada a los demás, a una familia que es pura pasión para José y a un pueblo que hoy se sienta a leer, a través del medio digital de Infoguadiato, la vida de un personaje que no ha estado exento de cariño y de respeto a sus vecinos.
Nació en Bélgica un 6 de diciembre de 1962, pero el frío del norte apenas tuvo tiempo de conocerlo. Con dos años, José Ruiz Estepa llegó a Peñarroya-Pueblonuevo y el pueblo lo abrazó como si siempre hubiera sido suyo. Allí creció, entre juegos y una felicidad tranquila compartida con su hermana Puri, que fue su primera aliada en la vida.
Con el tiempo, la familia se ensanchó: llegaron sus sobrinos Carlos y Yasmina y, más tarde, sus sobrinas nietas Daniela y Triana. José los miró siempre con una mezcla de orgullo y ternura, como quien siente que la vida le regala motivos para sonreír. Cada gesto suyo hacia ellos llevaba impresa una alegría serena, de esas que no hacen ruido pero sostienen el mundo.
Muy joven se puso a trabajar. Primero como repartidor de bebidas junto a Pepe Hernández, subiendo y bajando cajas con la fuerza de quien sabe que el camino se construye paso a paso. Su tesón lo llevó a convertirse en distribuidor de Coca-Cola, de las cervezas El Águila y del vino Finos Cobos. Recorría las calles de su pueblo con la misma humildad de siempre, consciente de que servir a los demás es una forma de pertenecer.
Quienes lo trataban decían que José tenía un don extraño: nunca una mala palabra, nunca un mal gesto. Era amable sin esfuerzo, respetuoso por naturaleza. Su forma de estar —siempre cercana, siempre limpia— le ganó el cariño de todos sin que él lo buscara.
También tuvo sus pasiones. El deporte lo llevó cinco años a la Peña Ciclista, donde aprendió que el esfuerzo compartido crea amistades verdaderas. Y la guitarra, compañera fiel, fue siempre su refugio. En cada cuerda sonaba algo de su alma: una nobleza sencilla, una alegría que parecía nacida de dentro.
Cuando una asociación del pueblo necesitaba algo, José aparecía antes de que lo llamaran. Colaborador incansable, daba sin medir, con esa generosidad natural que no se anuncia, se hace. Hoy trabaja en el sector de las lejías y allí vuelve a demostrar lo mismo que lleva toda la vida demostrando: responsabilidad, compromiso y una dedicación que no se agota.
José es de esas personas que hacen fácil la convivencia, que no necesitan grandes discursos para hacerse querer. Su nobleza habla por él. Su humanidad también. En un mundo lleno de prisas y ruidos, su bondad sigue siendo un ejemplo silencioso, pero luminoso, para todos los que lo rodean.
El mismo cuerpo y voz de haber sentido que la vida ha sido un auténtico regalo para él. En el camino de los que vinieron a repoblarnos está la auténtica verdad de cómo fuimos y aún seguimos: un pueblo que nunca se rinde. José Ruiz Estepa es un claro ejemplo de ello.
Siempre con su clara y transparente sonrisa, con ese don de sociabilidad y de un querer mucho a su pueblo que es una cosa desigual.
«La vida no consiste en tener buenas cartas, sino en jugar bien las que uno tiene.»
JOSH BILLINGS
Y no siempre ha tenido buenas cartas nuestro amigo y vecino, pero lo que sí es seguro es que, con las cartas que ha tenido, las ha sabido jugar muy bien.
No cambies nunca.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
SERGIO DELGADO CINTAS






























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