Finalizamos el año. Un año intenso, con cambios y desafíos. Hoy, en el último día de 2025, es justo detenernos a pensar en quienes trabajan mientras otros celebran: los sanitarios. Médicos, enfermeras y personal hospitalario que sostienen el sistema incluso en fechas señaladas. A ellos va dedicado este homenaje, personificado en la figura de Juan Antonio González Torres, protagonista del último reconocimiento de la sección Infoguadiato en este año.
Hablar de Juan Antonio es hablar de integridad, cercanía y vocación. Médico de familia con don de palabra y una praxis ejemplar, trajo desde Canarias no solo su formación, sino una forma de entender la medicina basada en la escucha y el compromiso. Incluso tras su jubilación, sigue siendo recordado y echado de menos por pacientes y compañeros. Su mayor obra no fue un tratado médico, sino el afecto que sembró.
Hay personas que no nacen en un lugar, pero terminan perteneciendo a él para siempre. Juan Antonio es uno de esos peñarriblenses de acogida que hicieron del compromiso una forma de vida. Nació en Fuerteventura, hijo de Ramón y Antonia, y creció junto a sus hermanos Ramón, Maribel, Angelita y María del Pilar. Eligió la Medicina como camino y ese camino lo llevó por Calzada de los Molinos (Palencia), Espiel y Belmez, hasta recalar en Peñarroya-Pueblonuevo en 1980, donde ya nada fue provisional.
En 1982 comenzó su labor como médico de familia en Belmez, localidad que acabaría adoptándolo como hijo propio. Allí permaneció hasta 2008, dejando una huella imborrable. Para generaciones de pacientes fue algo más que un profesional: fue “el médico”, el de la palabra serena y la escucha atenta.
Entre los momentos más duros de su carrera destaca su intervención en el último accidente minero de la mina de Espiel. Situaciones límite que ponen a prueba no solo los conocimientos, sino la humanidad. Y Juan Antonio estuvo a la altura.
Ese vínculo quedó sellado en septiembre de 2010, cuando el Ayuntamiento de Belmez lo nombró Hijo Adoptivo del municipio por unanimidad. En un salón de plenos repleto de familiares, amigos y pacientes, se reconoció públicamente algo que el pueblo ya sabía: su calidad humana y profesional. El acto, presentado por la concejala de Cultura Aurora Alcalá, fue breve y profundamente emotivo.
Casado con María Teresa Merino, es padre de Daniel, Néstor, Eylo, Ramón y Juan, y orgulloso abuelo de Juan, Lucía, Pablo, Teresa, Manuel, Noa, María y Marta. La familia ha sido siempre su refugio y su fuerza.
Fuera de la consulta, encontró tiempo para el arte y el deporte. Amante de la pintura, comprometido socialmente, ha participado —y sigue haciéndolo— en entidades como Baloncesto Peñarroya y la Asociación La Maquinilla. También fue alumno destacado del Judo Club Peñarroya, ejemplo de constancia más allá del ámbito sanitario.
Así es Juan Antonio González Torres: médico por vocación, vecino por elección y peñarriblense de corazón. Una vida dedicada a cuidar, a sumar y a estar cuando más se le necesitó.
Con él cerramos esta sección en 2025. Un personaje ilustre que la medicina y nuestro pueblo pueden señalar con orgullo. Que 2026 sea para él y para todos nuestros vecinos un año de salud y de buenas noticias.
A ti, Juan Antonio, gracias por cuidarnos y querernos tanto.
Te lo mereces.
“Que tu alimento sea tu única medicina.”
Hipócrates
Feliz Nochevieja.
Feliz Año Nuevo.
Sergio Delgado Cintas






























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