InfoGuadiato
En junio de 2012, concretamente el 12 de junio, nacía en Peñarroya-Pueblonuevo la Asociación Naturalista Alto Guadiato, un proyecto colectivo que durante años marcó un antes y un después en la forma de conocer, cuidar y disfrutar del patrimonio natural y cultural del Valle del Guadiato.
Así lo recordaron Félix Barquero y Marco Mújica en una entrevista realizada en Radio Peñarroya Cadena SER, donde repasaron con cercanía, memoria y emoción una trayectoria construida desde el voluntariado, la amistad y la pasión por el medio natural.
La asociación surgió de un grupo de amigos que ya salían al campo antes incluso de formalizarse como entidad. La idea fue sencilla y poderosa: compartir lo que disfrutaban, abrirlo a la ciudadanía y hacerlo con rigor, respeto y vocación educativa. Con el tiempo se constituyeron legalmente, con estatutos, junta directiva y una organización en la que, como ellos mismos recuerdan, “éramos todos iguales, una piña”.
Un equipo amplio y comprometido
La junta directiva y el grupo motor estuvo formado, entre otros, por Nuria Moya, Rubén Márquez, Yasmina Carrasco, Gema Mármol, Alberto Alcántara, Vanesa Pérez, Paco Mata, Miguel Rubiano, Javier Pérez, Antonio Manjavacas, Manoli, Francisco Reixach, Estefanía Carrasco, Julián Moyano, Félix Barquero y Marco Mújica.
Junto a ellos, numerosos colaboradores y entidades hicieron posible la actividad constante de la asociación: Rafael Alcántara, Rosana Sánchez, Jorge Jara, Víctor Carrasco, Mari Carmen Guisado, Rosario Guisado, Rafael Santiago, Luis Recover, Dori Benavente, Cerámicas Olca, Fini Sánchez, Cruz Roja, Protección Civil, Policía Local, Bomberos y el Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo, entre otros.
La asociación nunca persiguió beneficios económicos. Cada actividad se sostenía con la implicación directa de quienes participaban, compartiendo gastos y esfuerzos, lo que generó un clima de igualdad y cercanía que fue una de sus señas de identidad.
Actividades para todos los públicos
Entre la multitud de iniciativas desarrolladas, la primera fue Life Esteparia (2012), seguida por la exposición itinerante sobre el cernícalo primilla en la sede de Cruz Roja y Agostilandia, en colaboración con la Casa de la Juventud y dirigida a los más pequeños.
A partir de ahí, la lista de actividades fue creciendo de forma imparable: maratones ornitológicos en la zona ZEPA, jornadas medioambientales de limpieza y conservación, jornadas micológicas con expertos, cursos y concursos de fotografía, talleres de anillamiento de aves, orquídeas y cajas nido, rutas ornitológicas y senderistas, rutas caninas, visitas para escuchar la berrea, censos de grullas, voluntariado del aguilucho cenizo, reforestaciones, la primera estación meteorológica Meteoguadiato, macrorutas combinando senderismo, 4×4 y bicicleta, rutas gastronómicas y conciertos benéficos a favor de Cruz Roja.
Especial mención merecen las jornadas medioambientales infantiles, con acampadas y talleres de cerámica, geología, astronomía, papiroflexia y juegos tradicionales, que dejaron una huella imborrable en muchos niños y niñas de la comarca, como recordó Lucía, hija de Marco, durante la entrevista.
Divulgación, patrimonio y memoria
La asociación también puso el foco en la divulgación del patrimonio histórico y natural del entorno, organizando rutas por el Peñón, visitas a observatorios de aves, recorridos por la zona ZEPA y actividades relacionadas con vestigios de la Guerra Civil, siempre solicitando permisos y actuando con responsabilidad en espacios públicos y privados.
Uno de los hitos fue la instalación de la primera estación meteorológica local, ubicada en el edificio del Polivalente, gracias al trabajo de Miguel Rubiano y al apoyo desinteresado de personas como Ginés Castillejo, que facilitó la conexión a internet.
Un final digno y una huella imborrable
Con el paso de los años, los cambios laborales y familiares, la marcha de varios miembros fuera de la comarca y la falta de relevo suficiente llevaron a una decisión consensuada: cerrar la asociación en su mejor momento, evitando que se desvirtuara el trabajo realizado. Como ellos mismos explican, “retirarse estando arriba”.
Hoy, la Asociación Naturalista Alto Guadiato ya no existe como entidad, pero su legado sigue vivo en la memoria colectiva, en los caminos recorridos, en los niños que aprendieron a mirar la naturaleza con otros ojos y en la sensación compartida de que el Guadiato es un territorio lleno de valores por descubrir.
Una experiencia que muchos siguen recordando… y que no pocos desearían volver a ver renacer algún día.





























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