Dándole vuelta al asunto y a las materias obtenidas a lo largo del primer trimestre. Después de las navidades, vendrían las candelarias y los carnavales. En el Colegio Público de El Puche se aguardaba para celebrar en los aledaños del colegio la candelaria para últimos del mes de Enero y primeros del mes de Febrero.
Todos los profesores del centro educativo tras una reunión le dieron permiso bajo supervisión de su directora de hacer una candelaria a las puertas del colegio.
Ángel el profesor de matemáticas junto a Violeta la profesora de Educación Física fueron los que se encargaron de toda la organización junto con el AMPA del colegio.
Silvia llevaba unos días rara, no le sentaron bien las vacaciones navideñas, ya que no obtuvo ningún regalo de Reyes por parte de Miguel Ángel.
Aarón algo despistado se le olvidó el otro día las tareas en casa, pero se lo trajo su padre antes de incorporarse al trabajo como conserje en el colegio.
Esperanza, esa dulce chica y llena de color en sus ojillos, permanecía embobada de la sabiduría de Mohamed. Se había enamorado de su inteligencia, lo que se le denomina: “Sapiosexual”. Pero había algo más que un enamoramiento por su inteligencia, se había enamorada hasta las trancas de este chico que era una máquina y usaba su destreza para las matemáticas y las ciencias.
Lástima que en este juego de lo que llamamos amor, no hay tiempo para pensar sí debemos o no jugar a deshojar las margaritas para ver tal fondo donde se sienten esas mariposillas como le estaba sucediendo a Esperanza.
Hugo el último en unirse a la banda, era un chico ecuatoriano. Sus padres regentaban en Almería capital un establecimiento de comida rápida. Era un chico tímido, pero conforme se abría a los demás era un chico divertido y juguetón.
Carla y Jaime, es decir; “Opti” y “Pesi”, seguían como siempre, con su optimismo ella, y al contrario con su pesimismo él.
Llegaría el día de la celebración de la candelaria. Todos bien apuestos y dispuestos a disfrutar de una buena noche de viernes y sábado de fiestas y ardor a las puertas del colegio. Jolgorio y diversión a manos llenas de un colegio humilde, pero de grandes sentimientos como se podía comprobar aquellos dos días de invierno de feliz compañía y de calor humano.
Estarían pendientes los profesores y padres de como celebrarían el carnaval este año. No sabía si vestirse de indios y de vaqueros con un guiño al pueblo “gringo”. Todas esas últimas decisiones serían de María del Carmen Vargas Heredia, directora del colegio.
El hombre del traje negro, haría de nuevo una nueva buena acción caritativa para el colegio y dijo que se haría cargo de todo lo que costase las telas y la mano de obra para los trajes del carnaval. Un gesto que de nuevo dejaría atónitos a todo el colegio.
En definitiva, la decisión que se tomaría para celebrar el carnaval que los de 5º de Primaria fueran vestidos de indios las chicas y de vaqueros los niños. Los demás cursos, unos fueron de caníbales, otros de militares, como los de 6º de Primaria que haciendo un gesto a los sanitarios fueron vestidos de médicos.
Silvia, vestida de india, decía que era muy divertido vestirse de este tipo con sus plumajes en la cabeza y sus lanzas y pinturas en la cara.
Por cambio a Aarón, le disgustaba vestirse de vaquero, ya que odiaba a los vaqueros como “Lucky Look”. Pero al final pasaron un buen rato en el desfile que hicieron en el salón de actos del colegio.
Es muy cansino hablar de un centro docente de un barrio desfavorecido para decir que en este de El Puche, se siente muy orgulloso de ser un colegio donde la pobreza está a la orden del día y en casi todas las casas, pero que el orgullo de sentirse de un barrio obrero y honesto como luchador es un gran orgullo para ellos.
Todo volvía a la normalidad al colegio tras la candelaria y el carnaval, y volverían aquellas clases donde el aprendizaje era continuo y didáctico para formar a las grandes personas y profesionales del mañana.
De viva el color esperanza se haría presente en un ambiente como sería el barrio, en el cuál iba progresando día a día a transformarse en un lugar seguro y gratificante como para poder vivir y echar raíces allí.
No sería un género macabro, decir que en el Puche iría bajando el índice de la tasa del paro y del abandono escolar. Cada vez se crearían más puestos de trabajo gracias a la formación profesional adquirida por los jóvenes y mayores de cuarenta años.
Padres y madres de familia como jóvenes se verían envuelto en un sinfín de salida laboral gracias a la finalización de sus estudios, ya que no solo no obtendrían un título, sino también un futuro laboral.
Aunque lo intentaba mil veces, Silvia no conseguía arrancarle una caricia y un beso a Miguel Ángel. Sufrirían su primera crisis amorosa de las muchas que tendrían por falta de comunicación y de ese espacio de tiempo que por lo tanto tienen que tener una pareja sobre todo sí son jóvenes como ellos.
No queriendo más arañar más tiempo al tiempo, diría que el amor de juventud como sus pecados deben ser considerados indemnes, y deben de darse esa tregua progresiva que a veces al amor se le debe dar.
Silvia está presa de esa sulfuración y enajenamiento de que es una gran incomprendida, pero al amor no se le debe estirar más de la cuenta, porque al final el que más da en una relación, sale el más perjudicado. Y ahí, la comprensión juega un papel fundamental.
No sería importante jugar a ser el que más arriesga en una relación, porque al final al que transporta margaritas a granel, sale por esa puerta tal maldecía del desamor, que como le pasa ahora mismo a Silvia con Miguel Ángel.
Aunque todo no está perdido en esta relación, pintamos este capítulo de color esperanza porque ya se aproxima el próximo evento que tendrá el colegio: “El Día de Andalucía”.
Y para ello dará el próximo capítulo siete, para conmemorar el día de todos los andaluces y andaluzas, y para tender ese gran puente entre tradiciones y arraigos a una tierra donde fue conquistada por romanos, musulmanes, judíos y cristianos, a los que le debemos nuestra cultura y costumbres.
Sería muy torpe por nuestra parte no mencionar a todas aquellas culturas y civilizaciones que nos conquistaron para ser lo que somos hoy en día: Una tierra como la andaluza en democracia y que prospera en una paz que son universales y para todos y todas que habitan en ella.
Ponemos el lazo a este nuevo capítulo, el sexto ya de la Banda de Silvia y Aarón, dejando patente e impronta una frase célebre para definir este capítulo:
“Vale más poder brillar, que sólo buscar ver el sol”
COLOR ESPERANZA (DIEGO TORRES)





























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