Álvaro es un adolescente de alma blanca y pura. Sus padres le han comprado un cuaderno y un bolígrafo para que apunte, a modo de diario, todo lo que le sucede día a día.
Un adolescente fuera de lo normal, fuera de todos los estereotipos que se le pueden asignar a los jóvenes rebeldes e inquietos.
Tenía tantas cosas por escribir y relatar en su cuaderno que se aislaba del mundo y de todas esas marabuntas de personas, que sólo salían de manera puntual e imaginaria en sus páginas.
Si una nota de aliento para Álvaro era sentir escribiendo, aquello lo fue formando como un adulto maduro y comprensivo con la vida y el paso del tiempo.
Le gustaba jugar desde pequeño con los significados de cada palabra que aprendía en los libros que, a escondidas, les cogía a sus hermanos mayores.
Con quince años hizo sus pinitos en la literatura y escribió su pequeña biografía, a pesar de su corta edad.
Se fue haciendo mayor, aunque su enfermedad mental iba menguando tras dos ingresos hospitalarios.
Con veinte años consiguió su primer trabajo en su pueblo tras estudiar una formación profesional en uno de sus institutos.
Abandonar ese primer trabajo fue el designio que alimentó y embrionó otra nueva enfermedad mental. Esta sería la definitiva, la que tendría que asumir para toda su vida tras otro ingreso hospitalario.
Se volvió a su pueblo de manera indefinida y, hace doce años, culminó lo que sería su primera novela, a caballo entre la capital de su provincia y su pueblo.
Resurgiría para él la llamada de la esperanza, aquella que tras una mini depresión le devolvió a la vida y a esa sociedad que le tendió la mano.
Desde entonces, la estabilidad ha sido la superación de asumir que su enfermedad mental no es un problema, sino un compañero más de viaje en esta bonita historia de amor que es la vida.
Siempre ha escrito de manera personal y privada. En la pandemia, junto a su hermano, dedicaron días y días a escribir artículos emocionales, de los cuales decidió hacer públicos hace más de dos años y medio en dos periódicos de tirada local y comarcal.
A día de hoy, hace un año precisamente, incursionó en las ondas radiofónicas de su pueblo con una sección recomendando libros, con un análisis exhaustivo del autor y de lo que había sentido tras leer el libro, después de hacer una sinopsis de la obra literaria.
Inmerso en una segunda novela y ya mirando al futuro, escribe también un cuento infantil para fomentar la igualdad y la diversidad, contado de forma sencilla y didáctica para formar a futuras buenas personas en esta sociedad enferma de valores.
Seguirá ayudando y aportando a la asociación de discapacitados, donde lo ubican en su junta directiva, como también en una entidad pública autonómica de enfermos mentales, en la cual es fácil verle asiduamente en su centro, dando su máximo respeto, empatía y solidaridad por este colectivo.
Tras la pérdida existencial, hace poco, de su madre, volvió de nuevo al mundo laboral de este medio, y no ha dejado de lado sus colaboraciones con ambos periódicos de su municipio. Seguirá haciéndolo hasta que su cerebro o su cuerpo digan lo contrario.
La escritura y la literatura ocupan su mayor tiempo del día, y gracias a ello mantiene su mente activa y ocupada. Seguirá ejercitándola como lo hace ahora mismo con este artículo de M’Expreso.
Ese tal Álvaro soy yo. He querido resumir mi vida en este artículo emocional que me complace compartir contigo. Y aunque me acueste todos los días tarde, merece la pena escribir si encuentro un motivo para hacerte reflexionar.
¿Lo ves?… Todo es posible.
Con esfuerzo y dedicación tú puedes conseguirlo.
Todos somos mentes brillantes, solamente tienes que pulir tus conocimientos.
No hay mejor Universidad que la calle y una generación como la del 85’ para honrar a nuestros héroes silenciosos e inocentes. Y no hay banda más eficaz y eficiente que la de Silvia y Aarón.
Para concluir, mis tres hijos literarios juegan con los títulos de mis tres libros: el primero terminado y publicado digitalmente desde mayo de este mismo año, el segundo a punto de concluir para el año que viene y el último empezando con sus primeras páginas.
Mi vida y mis sentimientos están en la escritura y, a lo Don Quijote de la Mancha, muevo aquellos monstruos gigantes en forma de molino de viento para plasmar, a través de las palabras, lo que el miedo y la soledad no pueden alcanzar bajo la fortaleza de mi mente, que es la que siempre me incita a escribir.
Nunca dejaré de hacer lo que más me gusta, porque me hace soñar y ser libre.
Siempre a tu lado,
Álvaro.
M’EXPRESO
¿LO VES?… TODO ES POSIBLE Y ALCANZABLE PARA TODOS Y TODAS
Y TÚ, ¿TE EXPRESAS?
¿A QUÉ ESPERAS PARA LEER ESTA NUEVA CÁPSULA EMOCIONAL EN EXCLUSIVA PARA LOS LECTORES Y LECTORAS DE INFOGUADIATO?
SERGIO DELGADO CINTAS






























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