Estamos en el penúltimo día de nuestra Feria de Peñarroya. Las peñarriblenses se visten con sus mejores galas, pero hay una que brilla con luz propia: nuestra vecina y amiga, Loli Romero Castillo.
Hoy, sábado, toca rendir homenaje y tributo a esta mujer que tanto ha dado. Aunque nacida en Azuaga, esta extremeña supo ganarse el cariño y el respeto de todo un pueblo gracias a su bondad, su cercanía y su manera generosa de estar siempre al lado de los demás.
Loli unió su vida a la de Rafael Gallego, uno de los empresarios más trabajadores y queridos de la localidad. Juntos formaron una familia ejemplar, y fruto de ese amor nacieron sus cuatro hijos, David , Maricarmen, Rafa y Álvaro, continuadores del esfuerzo y la dedicación de sus padres. Uno de ellos incluso lleva el nombre familiar más allá de nuestras fronteras con una delicatessen de pastelería en Málaga.
Una vida larga y plena en la que Loli y Rafael no solo se han hecho admirar, sino que también se han convertido en ejemplo a seguir. Su historia es la de dos personas que, a base de trabajo constante, sacrificio y tesón, levantaron un proyecto familiar del que hoy disfrutan los frutos tras décadas al pie del cañón.
Loli es una mujer con carácter y carisma, de mirada profunda y sonrisa cercana, con una piel que recuerda a la tierra y al carbón que tanto marcaron nuestra historia. De palabra fácil, sociable, amable, amante de los animales y el alma de cualquier fiesta, ya sea familiar o del pueblo, siempre ha sabido estar presente donde se la necesita.
No podemos olvidar su espíritu luchador. Ha peleado por su bienestar y su mente con la misma fuerza con la que defiende sus ideas. Su fe cristiana y sus firmes valores tradicionales la han guiado siempre, y su defensa de la familia y de la educación de toda la vida son hoy motivo de orgullo para quienes la queremos.
Pero si algo la define, es su capacidad de ayudar. Ha tendido su mano a muchas familias vulnerables del municipio, sin esperar nada a cambio. Su fe, unida a un altruismo sincero, la convierten en una persona profundamente generosa.
Toda ella es bondad y sinceridad. Esos ojos, vivos y llenos de historia, han sido testigos de tantas alegrías y penas en Peñarroya-Pueblonuevo, y forman ya parte de la memoria colectiva de nuestro pueblo.
En una tierra donde abundan mujeres admirables, Loli destaca como una flor que florece cada primavera dejando un perfume que nunca se olvida. Su presencia es cariño, su recuerdo es alegría, y su paso deja huella entre la gente que la conoce.
Si el amor tiene cadenas, Rafael quedó atrapado en ellas desde el primer día. Su historia juntos es la prueba de que el cariño supera cualquier temporal. Cincuenta años de amor, complicidad y respeto mutuo los unen, y aún hoy siguen caminando de la mano con la misma ilusión.
Deseamos que sigan compartiendo muchos años más, y que todo el municipio pueda seguir viéndolos juntos, ejemplo de lo que significa un matrimonio sólido y querido. Siempre ha estado al lado de este gran hombre, Rafael Gallego, a quien también le llegará su merecido homenaje. Pero hoy era justo dedicarle estas líneas a ella, por todo lo que representa para nosotros.
“La vida son amores perdidos que se encuentran en los amaneceres de los momentos vívidos”.
Frase de Sergio Delgado Cintas, para cerrar este artículo escrito desde el cariño y en honor a Loli Romero Castillo.
Te queremos mucho, amiga y vecina.
Te lo mereces, Loli.
Sergio Delgado Cintas





























0 comentarios