Es tiempo de reunirse y celebrar. De mirar alrededor y reconocer a quienes hacen de la vida un lugar más habitable. A esas personas que, sin buscar protagonismo, dejan huella por la forma en que viven, trabajan y cuidan a los demás.
Una de ellas es nuestro homenajeado de hoy, viernes: Manuel Ángel Romero Pozuelo, amigo y vecino, ejemplo de discreción, compromiso y coherencia. Una mente inquieta y creativa, siempre al servicio del conocimiento y del bien común, que ha hecho del Guadiato no solo su lugar de vida, sino su centro vital.
Nunca le gustó ser el foco de atención. Prefirió siempre el trabajo silencioso, la palabra justa y la lealtad sin alardes. Quizá por eso sus amigos y compañeros de Infoguadiato han decidido detener el tiempo un instante y rendirle este homenaje sincero, merecido y necesario.
Manuel Ángel es de esos amigos que no esperan nada a cambio, salvo el afecto compartido. Conserva amistades del colegio y del instituto como quien guarda un tesoro, y cada reencuentro con él es una celebración auténtica, sin artificios.
No son muchos los elegidos cuya vida merece ser contada para perdurar. La suya, sin duda, es una de ellas.
Nació el 18 de agosto de 1977 en Peñarroya-Pueblonuevo, y ese dato, aparentemente administrativo, explica mucho más de lo que parece. Porque Manuel Ángel no solo nació aquí: se quedó. Y quedarse, hoy, es una forma silenciosa de compromiso.
Creció en la calle Córdoba, en el distrito de Peñarroya, donde la infancia era todavía conversación a pie de calle y aprendizaje compartido. Hijo de José Romero Caja y Manoli Pozuelo Ramírez, pronto entendió el valor de la familia como red y refugio. Ese mismo hilo lo une a su hermana María José, referente educativo como directora de la Guardería El Minero, y a su sobrino Javier, en quien se reconoce la continuidad de una forma de mirar la vida con serenidad y afecto.
Desde muy joven mostró una curiosidad constante por las personas, por cómo piensan, trabajan y se relacionan. No es casual que eligiera la Psicología como primera vocación académica en la Universidad de Jaén, ampliada después con la Licenciatura en Ciencias del Trabajo y una sólida formación de posgrado en Recursos Humanos y Prevención de Riesgos Laborales. Formación rigurosa, sí, pero siempre orientada a la utilidad social, a bajar el conocimiento a la realidad cotidiana.
Su trayectoria profesional es amplia y diversa: Tesorería del Estado en Madrid, orientación laboral en la Mancomunidad del Valle del Guadiato, ejercicio como autónomo con empleorecursos.es y trabajo para distintas multinacionales. Hoy desarrolla su labor de forma telemática como responsable directivo de Recursos Humanos en el ámbito laboral para una gran empresa internacional, viajando cuando es necesario por la geografía española y portuguesa, sin perder nunca el centro: Peñarroya-Pueblonuevo como hogar y punto de partida.
Junto a su mujer, Silvia —psicóloga—, impulsa SIMA Psicología, un proyecto que une conocimiento técnico y cercanía humana, y que refleja bien su manera de entender el trabajo: profesionalidad sin distancia, especialización sin frialdad.
En lo personal, Manuel Ángel es constancia. Deportista por convicción, corredor de maratón por libre, ciclista de fondo. No compite contra otros, sino contra el reloj y la pereza, como en la vida. Aficionado fiel al FC Barcelona y al Peñarroya-Pueblonuevo CF, combina la pasión global con el orgullo local sin contradicción alguna.
Viajar es otra de sus formas de aprender. No busca destinos cómodos, sino lugares que interpelan: Bosnia, Croacia, Polonia, la memoria histórica alemana. Viajes en pareja que son diálogo, reflexión y crecimiento compartido.
Es autor del libro Orientación Laboral y Promoción de la Calidad en la Formación Profesional para el Empleo, y colaborador habitual de nuestro periódico Valle del Guadiato, donde cada mes firma columnas que mezclan análisis, experiencia y pedagogía. Escribe como vive: con criterio, sin estridencias, aportando herramientas más que consignas.
Siempre en continua formación, plenamente adaptado a las nuevas tecnologías, Manuel Ángel lleva muy a gala su pueblo. No como consigna, sino como práctica diaria. Es, además, un extraordinario enlace entre amigos y familiares, de esos que sostienen comunidades sin hacer ruido.
Este homenaje no es un punto final, sino un reconocimiento en marcha. Porque hay personas que no necesitan grandes gestos para dejar huella: basta con estar, trabajar bien y no olvidar de dónde vienen. Manuel Ángel Romero Pozuelo es, en ese sentido, una de las mejores definiciones contemporáneas de paisano del Guadiato.
Hoy hemos querido celebrar el enriquecimiento personal y emocional que nos ofrece la vida de Manuel Ángel Romero Pozuelo. En estos días de encuentros y mesas compartidas, hemos querido invitarlo simbólicamente a sentarse con nosotros en este espacio de homenaje, dedicado a un hombre honrado, generoso y profundamente humano.
No todos los días se reconoce a personas verdaderamente relevantes. Tal vez porque no siempre somos conscientes del valor que aportan, en silencio, tantos vecinos y vecinas que elevan a su comunidad con inteligencia, compromiso y bondad.
“Conocer a los demás es inteligencia; conocerte a ti mismo es la verdadera sabiduría.”
Lao Tzu
Gracias, Manuel Ángel, por acompañarnos cada mes con tus columnas claras, didácticas y comprometidas.
Gracias por estar, por ser y por compartir.
Te queremos.
Te lo mereces.
Sergio Delgado Cintas






























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