Los orígenes de la barbería se remontan a la antigua Mesopotamia y Egipto, hace más de 5.000 años, donde los barberos no solo cuidaban el cabello y la barba, sino que también realizaban rituales de belleza y pureza.
En el antiguo Egipto, figuras como el barbero Meryma´at eran muy respetadas. La profesión se extendió a la antigua Grecia y Roma, donde las barberías se convirtieron en centros sociales para la difusión de noticias.
Durante la Edad Media, los barberos, llamados “tonsores”, también actuaban como cirujanos y dentistas, extrayendo dientes y realizando sangrías.
Toda una profesión que a día de hoy se ha modernizado, pero hace más de cincuenta años vino de la aldea mellariense de La Posadilla un barbero fuera de lo común, un hombre que, al estilo clásico del barbero de toda la vida, le dio un aire italiano al corte y la perfección al peinado del hombre. Se convirtió en ese filósofo de las tijeras y del peine, donde el tiempo se paraba al juego de muñecas de sus tijeras y al peine que impregnaba de arte en la estética de los peñarriblenses.
Estamos describiendo a Manuel Sánchez Agudelo, un hombre bueno, muy familiar, que ha hecho mucho por su pueblo de adopción. Ha extendido toda su solidaridad y humanidad entre los vecinos y vecinas de Peñarroya-Pueblonuevo. Persona de buenos consejos, un auténtico contador de historias verídicas de cómo lo pasó mal de niño, con muy pocos haberes, y que desde muy pequeño supo que a su fe religiosa se uniría su otra gran pasión: montar su propia barbería.
En el distrito de Pueblonuevo, primero trabajando a las órdenes de su maestro José Moraño Diéguez, “Pepe el Barbero”, en la misma calle Arenal montaría después su propio negocio. Con la honradez, el sacrificio y el esfuerzo como forma de vida, supo ofrecer lo mejor a su familia: su esposa Clara y su hija Clari, que junto a su nieto Álvaro y su yerno José Antonio conforman hoy una familia modélica y respetada en todo nuestro municipio.
No solo ha prestado sus servicios en la barbería de Peñarroya-Pueblonuevo, sino que también ha cortado el pelo y arreglado la barba en su aldea y en las residencias del pueblo. Ha sido además sacristán en la Iglesia de Santa Bárbara, e impartido conferencias y conversaciones emocionales a personas mayores en la Residencia de Mayores Virgen del Rosario y en la Fundación Residencia de Mayores Santa Bárbara.
Por lo tanto, estamos tributando este merecido homenaje al que fue galardonado el año pasado con el “Minero de Oro”, distinción que otorga la Asociación Cultural y Patrimonial Desde la Cima, donde tuvimos la oportunidad de ver a un Manolo “El Barbero” emocionado junto a sus seres queridos y todo un pueblo que se rindió a una trayectoria profesional y personal inmaculada.
Sabemos que, a pesar de su edad, nunca es tarde para que su pueblo le brinde un homenaje. Por ello, Infoguadiato no podía ser menos, y con estas palabras queremos animarte en estos momentos y decirte, querido Manolo, que estamos muy agradecidos de haber conocido a un hombre sin trampa ni cartón, hecho a medida de las circunstancias que lo engrandecieron, y que ha convertido su vida en un auténtico regalo y legado para su pueblo de adopción. Porque aquí no miramos de dónde procede la persona, sino los hechos y la palabra cumplida, como la de Manolo “El Barbero”.
Y su obra es la más grande y sagrada para sus vecinos y vecinas, que, al igual que nosotros, te estarán siempre agradecidos.
Sí, existe un Dios Divino. Y a ese Dios Divino le ha igualado las puntas y le ha recortado la barba Manuel Sánchez Agudelo.
Un gentleman al estilo sureño.
Te lo mereces, amigo.
Te queremos mucho, Manolo.
Sergio Delgado Cintas





























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