El susurro del otoño nos invita a viajar a nuestras raíces, a ese pasado que aflora entre melodías, recuerdos y una liturgia íntima que da forma a nuestras vidas. En medio de ese clima evocador, emerge la figura de una mujer cuya trayectoria personal y profesional ha estado siempre ligada a su pueblo: María de los Ángeles Mera Santiago.
Hoy miércoles, nuestra sección dirige su estilográfica hacia esta vecina y amiga, una mujer cuya energía y entrega demuestran que su dedicación y su fe no se guardan para ella misma, sino que se ofrecen a los colectivos más frágiles, a quienes extiende la mano sin esperar nada a cambio. María de los Ángeles prefiere caminar sin protagonismos, pero deja huella en cada gesto de compañerismo.
Enamorada de su pueblo y de su gente, aquel que la vio nacer y crecer en ese rincón del norte de Córdoba, acude siempre a la llamada de sus fiestas y tradiciones. Y desde estas líneas —con un toque novelado— quedará constancia de la vida de una paisana que ha dado todo por su tierra.
En Peñarroya-Pueblonuevo, donde cada barrio guarda la memoria de quienes lo habitan, vino al mundo María de los Ángeles, hija de Alfredo Mera Hidalgo y Ángela Santiago Holguín. Creció en un hogar donde la bondad era norma y el cariño, la herramienta para afrontar cualquier dificultad. Junto a su hermana Raquel aprendió a mirar el mundo con empatía, con un corazón siempre dispuesto.
Su camino la llevó a unirse a Juan del Río Leal, compañero de vida, apoyo incondicional y amor sereno. Con él formó una familia que se convirtió en el eje de su historia: sus hijos Azahara y Juan José, sus dos faros. Y el tiempo, generoso con quienes se entregan, le regaló el amor profundo de dos nietos, Alejandra y Mateo, que la han convertido en una abuela plena y luminosa, capaz de detener el mundo con solo escuchar sus risas.
En lo profesional, María de los Ángeles dejó una huella imborrable en el Hospital Reina Sofía, donde trabajó como administrativa. Quienes compartieron jornadas con ella la recuerdan como serenidad en medio del caos, la voz amable en los días difíciles, la persona que resolvía, atendía y acompañaba. Su presencia hacía más humana la rutina.
Su compromiso con Peñarroya-Pueblonuevo ha sido constante. Forma parte de numerosas asociaciones del municipio, aportando tiempo, energía y cariño allí donde hace falta. Pero si hay un lugar donde su espíritu vibra con especial intensidad es en el Coro Rociero Nuestra Señora de la Esperanza, que celebra este año tres décadas de historia. Para su coro es mucho más que una voz o una guitarra: es impulso, unión y calidez. Su entrega y su talento han convertido al coro en una segunda familia, donde ocupa un lugar esencial.
Apasionada por la música y profundamente dedicada a los suyos, María de los Ángeles combina serenidad y fuerza con una naturalidad que conmueve. Atraviesa un desafío de salud, sí, pero lo enfrenta con calma y sin perder la luz que irradia a quienes la rodean. Para su familia es pilar; para sus amigos, refugio; para su coro, corazón y compás; para su pueblo, un ejemplo sereno de entereza y humanidad.
Porque María de los Ángeles Mera Santiago es, ante todo, una mujer que inspira. Una mujer que cuida, que cree, que ama. Una mujer capaz de dar sentido a todo lo que la rodea con su fuerza tranquila y su espíritu incansable. Su vida es música, fe, familia y una capacidad inagotable de entrega.
Quienes la conocen —hijos, nietos, amigos, compañeros, vecinos— saben que su grandeza reside en esa manera tan suya de hacer fácil lo difícil, de sostener sin pedir nada, de querer sin medida. Por eso este homenaje es pequeño para lo que merece, pero nace de un profundo respeto y agradecimiento.
En la agenda de María Ángeles siempre habrá un hueco para su pueblo. Con su encanto y su guitarra seguirá tocando sevillanas y melodías que engrandecen aún más a esta tierra que necesita personas como ella.
“No hay amor más bonito y bello que el amor de un pueblo hacia las personas que nunca lo traicionarían y que jamás ocultarían sus raíces por todo el oro del mundo”.
— Frase de Sergio Delgado Cintas dedicada a María Ángeles Mera Santiago.
María Ángeles es una mujer afortunada, porque es rica en valores donde el dinero no llega: humildad, honradez y sencillez. No hay parné suficiente para pagar todo lo que ha hecho por su pueblo.
Hoy, María Ángeles nos ha entusiasmado y ha dado vida a estas líneas que sus amigos de Infoguadiato desean dedicarle por tantos años de trabajo y amor hacia su gente, su coro y su tierra.
Enhorabuena por una trayectoria personal y profesional impecable.
Te mereces este homenaje.
Te queremos mucho, vecina y amiga.
SERGIO DELGADO CINTAS






























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