Hay vidas nacidas para ser contadas de manera ejemplar. Historias en las que se mezclan tradición y fe, a las que se suman la paz y el amor que nos demuestran a diario personas como Tere Romero, nuestra homenajeada de hoy lunes.
En sus ojos puede verse el brillo transparente de una mujer con el encanto preciso para ser apreciada por su trabajo incansable y admirable. No es solo su labor codo con codo con su marido, Fernando, en la empresa familiar, sino también su saber estar en el lugar adecuado, entendiendo que la vida, al fin y al cabo, es un suspiro y un susurro: el suspiro por la ausencia de aquellos seres humanos que marcaron su vida, y el susurro de la querencia afectiva de sus seres queridos.
Sin lugar a dudas, es una vida tejida de buenas acciones, donde hoy se ponen de manifiesto todos aquellos momentos en los que Tere Romero fue feliz.
A pesar de las ausencias que le han dejado huella, es una mujer pasional y a la vez racional, para la que siempre se queda corto todo lo que ofrece a los demás. Mujer fuerte y protectora, siempre al cuidado de los suyos. Su presencia se eleva hoy en Infoguadiato como símbolo de reconocimiento y gratitud en nuestra sección de homenajes.
No es un simple homenaje, es un tributo a la mujer que ha dado aliento a tantas personas que han perdido a un ser querido. Una mujer de grandes valores, defensora de nuestras costumbres y festividades, que supo escuchar y otorgar la palabra justa a quien necesitó un consejo sincero.
Tere Romero es una de esas mujeres discretas que han sostenido durante décadas la vida cotidiana de Peñarroya con trabajo, constancia y una fe vivida sin alardes. Hija de Antonio y Lola, creció en una familia unida, con raíces profundas por la rama materna, de la que conserva numerosos primos hermanos con los que aún hoy mantiene el contacto y celebra encuentros familiares que ya son toda una tradición.
En 1969 se casó con Fernando López, conocido funerario del municipio, formando un matrimonio inseparable tanto en la vida personal como en la laboral. Juntos sacaron adelante una familia de tres hijos y un proyecto de vida basado en el esfuerzo compartido. Hoy, Tere es orgullosa abuela de cuatro nietos y bisabuela de tres bisnietos, a los que mira con la serenidad de quien ha vivido mucho y ha sabido cuidar bien lo importante.
Desde el mismo momento de su matrimonio, Tere trabajó codo con codo con su marido en la funeraria familiar. Más tarde colaboró también en el negocio de los mármoles, hasta que encontró su propio camino en el mundo de las flores, una labor que mantiene desde hace más de cincuenta años y que se ha convertido en una seña de identidad.
Su relación con la iglesia de Peñarroya ha sido constante: cercana, comprometida y siempre al servicio. Ejerció durante años como sacristana y mantiene una relación de amistad con sacerdotes de Peñarroya y de muchos pueblos de alrededor, a quienes siempre ha unido el detalle sencillo de unas flores y una conversación cercana.
Persona profundamente creyente, Tere acude a misa a diario de lunes a sábado, y los domingos no perdona su otra gran afición: el cine. Incluso cuando no tiene compañía, acude sola, convencida de que mantener vivo el cine del pueblo también es una forma de cuidar la cultura local. No importa la película ni el género: lo importante es estar.
De joven trabajó brevemente en Telefónica, una experiencia que recuerda con curiosidad por aquellos tiempos en los que las llamadas se conectaban manualmente, aunque pronto supo que ese no era su lugar. Su madre, Lola, era una gran costurera y confeccionaba vestidos para sus hijas con telas que llegaban del extranjero, recuerdos de una infancia marcada por el cuidado, el detalle y una elegancia sencilla. La familia llegó a vivir en Algeciras por motivos laborales del padre, Antonio, que trabajó en la fábrica de papel —la conocida “Papelera”— y fue incluso enviado una temporada a Holanda, desde donde seguían llegando aquellas telas tan especiales.
Hoy, Tere Romero es memoria viva de un tiempo, ejemplo de trabajo silencioso, fe constante y amor por su pueblo. Una mujer que ha estado siempre, sin ruido, pero dejando huella.
Es apropiado rendir homenaje a personas que lo han dado todo sin pedir nada a cambio, a quienes el tiempo y las circunstancias han puesto en su lugar justo. Porque personas como Tere Romero nacieron para ser apreciadas: por su amistad constante, su fidelidad y su calidad humana.
Desde la redacción de Infoguadiato y El Periódico de Peñarroya Pueblonuevo – Valle del Guadiato, queremos agradecer a Tere Romero tantos años al servicio de su pueblo, dando siempre lo mejor de sí misma.
“La excelencia no es un acto, es un hábito”
Aristóteles
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
Sergio Delgado Cintas





























Bravo, prima Tere. Eres estupenda.