Voy a contaros un secretillo de escritor. A mí me gusta leer todo tipo de lecturas, sean para público masculino o femenino: desde un periódico serio de información general, una obra literaria de Mario Vargas Llosa, una revista deportiva o del corazón, hasta esas donde aprendes mucho de las mujeres, como la Revista Mía, que me la compro todas las semanas.
Es ahí donde conozco todas las inquietudes de las mujeres, cómo piensan y cómo actúan las féminas en cada momento. Para ello he dedicado muchas horas de estudio analizando la sensibilidad de Carmen Laforet en su obra Nada, primer Premio Nadal en el año 1945. Tratándose de una mujer en tiempos de hombres, era de otro planeta, como también lo fue Almudena Grandes en Las edades de Lulú. Ahí es cuando uno experimenta el porqué de la existencia y el papel de la mujer en la vida.
No hay nada más tierno que ver a una madre cogiendo a su bebé entre sus brazos: toda una vida protegiéndonos. O a esa hermana que siempre nos ha defendido —en sentido figurado—, porque yo nunca he tenido ninguna, pero he visto cómo ha habido hermanas que han defendido a capa y espada a sus hermanos pequeños, los han protegido y guiado por el buen camino.
Dice una cita anónima: “Las hermanas mayores son quienes te enseñan a navegar por el mundo con gracia y fuerza.”
Y, dada esta introducción, quiero hablar de una mujer con una fortaleza mental increíble, hecha a prueba de todo riesgo. Una mujer con entereza y sabia inteligencia que ríete tú de la emperadora romana Julia Donna, quien hizo temblar los cimientos de Roma no sólo con su belleza, sino también con su liderazgo. Estoy describiendo a la homenajeada de hoy lunes: nuestra ilustre vecina y amiga Mayte López Romero.
Una mujer que ha sabido no sólo labrarse un camino holgado, sino también sembrar la cosecha de la amistad y la lealtad. Hablo por mí: una mujer que me ha conquistado el corazón, porque siempre me habla con templanza y nitidez en sus conversaciones, y sé que su fragilidad está a pocos segundos de aflorar en estos precisos momentos.
Mayte es una mujer que ha sabido reinventarse: venirse de Madrid hace algunos años e instalarse en su pueblo con la floristería familiar de su madre, Tere Romero. Hija también de un hombre que apareció al principio de esta sección el pasado verano, Fernando López, un empresario archiconocido del sector funerario que transformó por completo la forma de despedir a nuestros seres queridos.
Quizás sea preciso escribir también de su hermano mayor, Fernando López, porque para ella significó mucho. Para Tere era su mejor maestro, y para la aprendiz —Mayte—, un padre clonado del biológico, que le enseñó el trabajo en equipo, la solidaridad y el compañerismo, como buen jugador de baloncesto que era.
Cuando murió repentinamente, no sólo dejó un trabajo hecho ni un legado inacabado: les dejó las “comas” para que siguieran su camino hasta que algún día emprendieran el mismo que él tomó. Mayte vive con el hogar empapelado de recuerdos y cariño hacia su hermano, sin lugar a dudas una gran persona.
La familia López Romero es una familia que lo ha dado todo sin recibir nada a cambio. Y lo digo en primera persona: de ellos he recibido mucho amor y mucho cariño, por lo que siempre les estaré agradecido.
Volviendo a la figura de Mayte, su núcleo de amistad es fiel a esas quedadas entre amigas y parejas, donde destaca su actual pareja, Aurelio, una persona de Fuente Obejuna, muy integrada en nuestro pueblo, buen tipo, amable y sin una mala palabra para nadie. Forman una bonita pareja: se respetan y saben darse su espacio.
Se aproximan fechas de muchos recuerdos. El próximo fin de semana llega el Día de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, y seguro le vendrán muchos recuerdos a Mayte y a su familia.
Me gustaría despedirme con una frase motivacional para estos días tan especiales, del poeta, historiador y periodista británico Thomas Campbell, que decía:
“Vivir en los corazones que dejamos atrás no es morir.”
Y para Mayte López Romero y su familia, nadie ha muerto si permanece siempre en sus pensamientos y en su memoria.
Grande, Mayte. Te mereces este emotivo y humilde homenaje de tus amigos de Infoguadiato.
Te queremos mucho.
Te lo mereces.
SERGIO DELGADO CINTAS





























Maite, que persona tan estupenda eres! Nuestro Sergio ha descrito muy bien a la familia y a ti.
Os quiero mucho!